Aniversario de tres (3/4)

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Emiliano quieto, no hace nada solo bebe su copa, y la verga le estallaba, veía claramente como su cabeza emanaba gota tras gota, los flujos internos provenientes de dos testículos enormes.

Kary acaricia su oreja, toca su pelo, baja suavemente por las curvas de su pecho duro pasando por las tetillas de Emiliano, quien está esperando los jugos de su boca, ella hace un trabajo magistral, acaricia sus abdominales y mete la mano suavemente dentro de sus pantalones más profundo diría, bajo su slip, aunque la cabeza estaba afuera hace rato, no había manera de esconder toda esa carne ya que una vez en erección se escapaba por donde quiera, y la saca dulcemente húmeda, con los fluidos sexuales que Emiliano guardaba para ella.

Lo mira a los ojos, esos ojos azules y se chupa los dedos húmedos de flujo seminal del burro que la espera con sed de lujuria.

Baja nuevamente la mano le saca la verga completamente fuera del pantalón, y comienza a jugar masajeándole el frenillo, bah atrás de la cabeza, donde más sensible tenemos la verga, y eso era latidos constantes y emanaba gotas unas tras otras, mientras lo besa y le pasa la lengua por los labios trenzándose las mismas al ritmo del placer compartido.

Kary sube la mano por su pecho, y mientras lo acaricia, con la otra mano me agarra la verga a mí, se acerca a su cara, contempla esos ojos azules y roza los labios en los de Emiliano, saca la lengua y le pide que él no haga nada, pasea su lengua por los labios y la oreja, le muerde levemente el cuello y lo deja ahí, caliente, muy caliente.

Se vuelve hacia mí, me pregunta si puede, y yo le sonrió y le digo:

Es tu noche mi amor, esto es sexo y yo te amo, disfruta lo que te plazca, yo disfruto contigo, se lo que me amas y nada va a cambiar eso, y yo lo hago por el amor que te tengo.

Kary se pone de pie y se dispone a un strip tease para los dos, de a poco juega con sus manos, se mete los dedos bajo la tanga, se acaricia el mar que lleva consigo, saca la mano y le acaricia los labios a Emiliano con esos dedos húmedos de flujo femenino, el sentado ahí ni se inmuta, revienta de calentura, yo también, dispone a sacarse la calza de a poco, se da vuelta y la baja lentamente dejando hacia nosotros un tremendo culo, con la tanga negra metida en la raya de la cola, me tira la calza en la cara y sigue con el top, lo levanta suave en un zigzag y se lo tira a Emiliano.

Queda frente a nosotros y nos pide sentarse en el medio nuevamente solo con la tanga y el sostén negros en su cuerpo.

Ya lanzada, abierta de piernas, comienza a besar profundamente a Emiliano mientras agarra mi cabeza y la lleva a sus tetas, yo levanto el sostén y quedan sus pezones al deseo de dos machos sedientos de su hembra.

Veo como juegan con sus lenguas y al unísono Kary cabeza rosada al aire, tengo que reconocer que estábamos en presencia de un burro propiamente dicho, no podía ser este tipo tan perfecto, me daba envidia y mucha.

Karina seguía con su lengua, le mordía los labios, él se bajó los pantalones por completo así recostado como podía ya que mi mujer le impedía movimientos con su manito masturbando esa verga, quedó completamente desnudó, ella se arrodilla ante su tremenda verga, la misma era larga como de 9 inches o 10 ,y un grosor pocas veces visto, solo comparable a los actores xxx negros.

La comienza a recorrer con su lengua, le juega en la cabeza con movimientos circulares, puedo ver como se mezcla su saliva con los jugos seminales, pasea por el tronco y se hace interminable, al tiempo que me hace una paja con idas y vueltas infernales, claramente el alcohol había desinhibido a mi mujer.

Estaba hecha toda una hembra, al mando de la situación, nos iba a coger a los dos juntos.

La chupa la anaconda con verdadero gusto y el gime de placer, Kary de por si tiene uno labios hermosos, y se veía disfrutar cada centímetro de pija, pero en su boca solo llega a introducir el glande de Emi, no le da para más de lo hinchada que estaba, llena de sangre esa manguera. 

Era un espectáculo asombroso, terriblemente caliente estábamos los tres, ella despedía flujo abundante, el cual era visible, un hilo elástico y transparente colgaba de su concha mientras practicaba fellatio a Emiliano.

Sube nuevamente al sillón, lo agarra de la cabeza a Emiliano y lo arrodilla frente a ella, Karina abre las piernas lo mira a los ojos y le pide: ¡ahora a mí! 

A lo que Emiliano exclama: por supuesto te doy lo que pidas. Acto seguido mi hembra me mira, y me pide que me acerque, que la bese toda y le chupe las tetas, mientras Emiliano le chupa la concha y se llena los labios del flujo vaginal de Kary. Yo le chupaba las tetas, ella cabeza recostada en el sillón, gime y gime, pide más, por favor denme más dice, me recorre la cara con su lengua deseosa de sexo hasta que todos vamos a explotar.

Emiliano nos invita a su habitación, toma de la mano a mi mujer, la acompaña hasta la cama, de sábanas blancas, la recuesta suavemente, y le da un beso de lengua caliente.

Ya había velas encendidas, todo muy romántico, champagne en un balde de hielo y tres copas frías.

Él le pide que se recueste boca abajo, siempre con mi permiso cómplice, ella tomaba de su espumante, lo que la pone más sexual y se prepara para una sesión de masajes.

Yo me siento levemente alejado de la cama, con mi copa en mano, en un sillón beige, a contemplar sus cuerpos desnudos el ritual de tocarse en masajes lentos pero sensuales. 

El un caballero en todo, le recoge el pelo y comienza la sesión, derrama aceite sobre su espalda, lo desparrama suavemente y con movimientos de ida y vuelta recorre su cuerpo, ella bebe de la copa, y se escucha sus sonidos de relajación, el baja lentamente a su cintura, e inevitablemente a esas tremendas nalgas.

Ella ya está por demás excitada, Emiliano arriba de ella, ya no puede evitar el roce de esa verga en su espalda y su cola, era demasiado grande, pero Kary suele dilatarse bastante, y no tendría problemas para cabalgar ese macho.

En un momento ella abre sus piernas, casi implorando que la coja su amante, el solo atina a jugar con la calentura de mi mujer, y le roza la verga por la puerta de su húmedo agujero vaginal.

Ella me mira y yo ahí sentado cuidando de mi hembra, asegurándome que goce lo suficiente.

Él se para, le da vuelta y se arrodilla arriba de su cara, a lo que ella exclama:

¡No podes tener tanta verga! Acto seguido se la empieza a comer nuevamente, el disponía de una catarata interminable de flujo seminal que ella succionaba cual hembra sedienta, la veía saborear esa pija como nunca, bien puta como me gusta verla desnuda.

Yo tengo que pasar por el baño ahí mismo y los dejo solos un momento, la luz del baño es tenue casi imperceptible, solo para ver cuando es de noche, no prendo la otra y dejo así, hago lo que necesito y voy a la puerta para salir a la habitación y…

Wow , ¡que imagen decora el cuarto! 


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