David

Por
Enviado el , clasificado en Varios / otros
164 visitas

Marcar como relato favorito

Era mi trabajo vigilar el sueño de este precioso ser inerte, aunque me encontraba cansada por el largo turno de trabajo, el solo hecho de estar frente a sus robustas piernas me hacía sentir despabilada; presa de su encanto podía pasar horas admirándolo. Solía imaginar que aquél adonis, con hambre inquieta por doncellas noctámbulas, bajaba de esa roca y con sus frondosos brazos me tomaba para hacerme suya, una y otra vez, ¿acaso esta noche tendré la suerte de caer cautiva con su sexo? ¿Podré llenarme la boca entera con el pedazo de carne entre sus piernas?

Me despedí del gigante blanco, mientras él permanecía congelado en el tiempo, continué el recorrido con los pechos encendidos y la entrepierna húmeda…


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed