CEO Mis Patricia.

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01 CEO/ Miss. Patricia.

Patricia es de profesión empresaria boticaria, ella es creadora de productos de salud con ventas a niveles internacionales en Estados Unidos, México y Canadá, su producción y fabricación nacional está en Paraguay un país Sudamericano. Ella es una mujer de tres décadas de vida y dos de profesión boticaria, sus rasgos físicos y característicos son europeos irlandeses. Una bonita mujer de cabellera roja, ojos verdeceos, piel blanca pecosa, pechos talle D y nalgas carnosas, Pasa su tiempo ocupada viajando entre el hemisferio Norte y Sur del continente americano. Si bien a diario en el norte hace su vida sana y su transporte principal es la bicicleta, lo que realza su físico en muslos deportivos y su trasero parado, cuando llega al sur es cuando realmente su mente de empresaria se transforma a la de una lujuriosa empresaria. Su CEO y empleado principal en el sur es un italiano de rasgos europeos, y cuerpo atlético debido a su pasado de nadador y rugbier, Alber de 4 décadas de vida y experiencia. Él es mayor que ella es un Ingeniero de producción con mucha experiencia laboral y de bom vibant nocturno

    Un día caluroso típico de febrero, el 6 en particular, ella estaba mirando el horizonte desde el gran ventanal del tercer piso en sus oficinas en las afueras de Asunción, cuando su CEO llego en su motocicleta bobber Harley Davidson ensamblada con su hija de 13 años en su ex casa matrimonial, así es, Alber venia de un divorcio amistoso después de 22 años de casado. Por su parte la exitosa boticaria acababa de firmar sus papeles de divorcio después de 20 años de vida conyugal separada conviviendo entre sus viajes del Norte al Sur.

    Ella inmediatamente llamo a Jennifer su asistente personal y de confianza y le pregunto quién es el que estaba entrado con casco y gafas aviador al portón principal, Jennifer inmediatamente se rio sutilmente y le dijo, ‘Es tu CEO, el que contrataste por vía skype el mes pasado, a todas nos tiene a mal pensar eróticamente a esta hora todos los días”. Intrigada Patricia bajó en su elevador panorámico hasta el primer piso, ella lucía un vestido verde al cuerpo con un sensual tajo que dejaba ver sus blancas y largas piernas. Fue a la oficina de producción, la cual sitiaba frente a la del sensual CEO y se mostró desinteresadamente en la oficina de Anna, su Gerente de Fabricación y amiga de soltería, haciendo al caminar aquel juego sutil, felino, exquisito que las mujeres maduras saben jugar. Ella agachándose sutilmente sobre el escritorio de Anna, tomo una pieza de jabón de palo santo, el producto emblema de su firma Pepper&mint, y lo rozo lenta y zigzagueante por sobre su piel, en el brazo izquierdo lentamente desde su sencillo Rolex en la muñeca hasta el hombro descubierto, cruzó unas palabras con Anna al oído, la cual al ver cuál era su intención llamo por el interno al CEO que estaba mirando fijamente desde su oficina de enfrente no pudiendo creer lo que veían sus ojos verdes oscuros. Aquel sensual momento había despertado su imaginación y su libido estaba disparado.

Lentamente con aquel caminar que poseen los cuarentones seguros de si mismo, golpeo dos veces la puerta de Anna e ingreso lentamente con la mirada al piso, recorriendo esas piernas blancas y vestido verde hasta llegar a la cintura, levantó una ceja, sonrió pícaramente con la sonrisa de medio lado como rezaba la canción de Sanz y alzó la mirada para clavarla en los ojos verdes de Patricia, ella sintió que su cuerpo se incendiaba y sus rodillas temblaban. Él dijo,..

Hola, soy tu Jefe de desarrollo y CEO, gracias por bajar del cielo y contratarme,… “Enyel”, perdón…. Patricia. Ella sonrojada por el piropo lo miró fijamente, y al darse cuenta que no podía mantener la mirada, también sonriendo de medio lado le dijo, -

- No te desubiques, Soy tu jefa”. Queriendo demostrar así con voz de mando, SU lugar en la cadena alimenticia de la empresa creada por ella.

El, exasperado, se calmó, respiró y después de una pausa le respondió,
-Discúlpame es que no estoy acostumbrado a tanta belleza a esta hora del día, ¿quieres un café? … Jefa. ¡!!      

E inmediatamente sin esperar respuesta le dijo amablemente a Anna si podía preparar dos cortados fuertes en la cafetería, la cual al ver lo que estaba ocurriendo ante sus ojos, ya también acalorada y excitada por la breve pero caliente conversación, partió rumbo a la cafetería, dejando solo a aquellos dos calientes, sensuales y atraídos seres humanos.

Ella cual felino salvaje comenzó a caminar hacia el ventanal donde la luz realzaba su rojizo cabello y su blanca y pecosa piel como si de un ángel de victoria en noche mágica se tratara. Ellos sin mediar palabra se estudiaron centímetro a centímetro en un ambiente tenso y caliente como el día mismo. El sacándose la campera de cuero y aguardando el café que Anna acababa de traer le consultó...
- Jefa, ¿o puedo llamarte Patricia?

- Patricia está bien - exclamó ella mientras sonreía. Él sonrió, asintió y dijo:

- Quiero preguntarte porque me has llamado a la oficina de Anna, ¿algún motivo especial?

Y ella tomando de la mano a Anna y acercándose a él le dijo suavemente.

- Quiero que huelas mi hombro izquierdo y me digas que sientes., tú también Anna, quiero que lo hagas al mismo tiempo que Alber.

Alber y Anna, desconcertados hicieron lentamente lo propio. Él casi rozándose los labios, lo cual excitó a Anna haciéndole explotar de los poros feromonas en cantidades universales. Patricia también sintió el llamado sensual de la naturaleza,
Alber por lo pronto había tomado a Patricia de la mano y la cintura acercándose por detrás y rozándola con su barba creciente, olía cada centímetro de ese blanco y excitante cuerpo perfumado. Inmediatamente tuvo una erección la cual se notaba en sus pantalones cargo color gris. Su remera al mismo tiempo acariciaba el cuerpo de Anna la cual estaba extasiada disfrutando del perfume de mujer de su jefa y amiga.

Los tres quedaron unos minutos en silencio, oliéndose, disfrutándose, acariciándose sin tocarse.

Tras unos minutos de sexualidad tántrica, Patricia, lentamente se separó de ellos preguntándoles, Bien Alber, ¿qué sientes?, ¿qué despierta esta fragancia?

El sumisamente y acalorado respondió:

-Para ser franco, me excita, tengo una erección en este momento.

Patricia rio jocosamente y le susurro a Alber en el oído:

- Eso es lo que queremos, es lo que buscamos.

Dio vuelta la cabeza y le pregunto a Anna, Podemos usar tu escritorio unos minutos…. los tres ¿?

Anna acaloradamente cerró la puerta de la oficina, bajo las persianas americanas y de la mano los dirigió a los dos al costado anterior al escritorio.

Patricia sentó a Anna en una silla y le dijo, desvístete y observa, mientras bajaba el cierre de Alber violentamente y sacaba su verga terriblemente caliente y gruesa, Anna comenzó a masturbarse lentamente separando ambos labios mientras desnuda se tocaba la lubricada vulva. Patricia mugiendo despacito cual ternero, se comió la verga de Alber de un solo bocado hasta la base, con las uñas lentamente tocaba sus genitales y gemía de placer al tener esa polla en la garganta.

Alber la levanto lentamente, la acostó sobre el escritorio, levanto ese hermoso vestido verde y comenzó a tocarle lentamente la lubricada y húmeda vulva, ella gemía de placer, recorriendo sus piernas, se levantó y comenzó a besar sus muslos lentamente mientras metía dos dedos en esa humedecida vagina, tocando su punto G hasta que ella explotó de placer por primera vez,,. Miró fijamente a Anna y ella ya tenía introducido un consolador en la vulva el cual vibraba calientemente. Alber levantó a Patricia, la puso de pie en el escritorio, la acostó boca abajo, de tetas contra el mismo, le arrancó las bragas y comenzó a comerle el culo lentamente, hasta que quedó bien lubricado, sacó su miembro grueso y lubricado, lo introdujo lentamente los primeros centímetros, empujándolo violentamente hasta el fondo, ella gimió de placer. Él le susurro al oído, este es tu castigo por perra, disfrútalo. A ella le temblaban las rodillas, mientras gemía de placer metió su mano por debajo del cuerpo y comenzó a masturbarse fuertemente, su orgasmo no se hizo esperar chorreando su lubricando liquido de feminidad entre sus piernas.

Patricia al terminar se levantó empujando a Alber hacia atrás, lo sentó en una silla y comenzó a comerle la verga nuevamente. Él estaba por explotar, y ella no esperó, levantó la cabeza y le dijo ¡quiero tu leche! Comiéndole de nuevo la polla se la chupó hasta el fondo tragándose toda la explosión de su orgasmo el cual duró minutos de contracciones dentro de su garganta. Anna por su parte había llegado tres veces mirándolos.

Todos terminaron en el piso tendidos y cansados de una mañana laboral.


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