Manoseando a mi Jefa

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
11466 visitas

Marcar como relato favorito

Hola, voy a utilizar esta cuenta para narrarles algunas de mis experiencias eróticas y poder liberar mi lujuria y morbo a través de las palabras. No he tenido muchas chicas, pero si he disfrutado buenos momentos que quiero recordar con ustedes. Podría definirme como un hombre voyerista, me gusta mucho mirar, admirar a la mujer, cada parte de su cuerpo, todas son bellas, sin importar sus medidas o contextura, cada mujer y su desnudez las hace llamativamente atractivas, y entre mis deseos más lujuriosos, siempre han estado el de enviarnos fotos eróticas con mis amigas, lo he hecho con dos amigas, las he podido ver desnudas y ha sido supremamente excitante. Por descubrir su intimidad y admirar sus partes, sus formas, me excita muchísimo.

Les paso a contar una de mis experiencias que la llamare, “manoseo a mi jefa”.

Soy Licenciado en informática, y en uno de mis trabajos en una oficina cuando tenía unos 25 años, hubo cambio de jefe, llegó una mujer a asumir el cargo, era nueva en la materia, por lo que requirió mucho de mi ayuda para desarrollar sus funciones. Era una mujer muy linda, a través de su ropa se le podía notar unos grandes senos que lucía con orgullo y se ponía unos escotes muy pronunciados, por lo que era imposible no fijarse en sus tetas. Era de tez muy blanca, tenía un buen trasero y unas buenas piernas. Me llamo mucho la atención, pero como era mi jefa, siempre me mantuve respetuoso. Un día hubo una fiesta de integración con los empleados y nos quedamos tomando hasta altas horas de la noche. No nos emborrachamos, pero si estábamos prendidos. Al terminar con los otros compañeros de trabajo decidimos ir a dejar a la casa a uno de ellos, nos subimos en un carro 3 adelante y 4 atrás, entre ellas mi jefa, que le toco justo a mi lado, estábamos muy cerca, que podía sentir sobre mi brazo una de sus enormes tetas, se sentía muy suave, y empecé a imaginar cómo serían, como serían sus pezones, lo rico que sería apretarlas y besarlas.

Pero era mi jefa, tenía que controlarme. Después, decidimos ir a dejar a cada uno a su casa, seguía mi jefa, así que continuamos hacia allá. Durante el camino pasamos por una calle destapada, así que el carro salto mucho y como estábamos tan cerca, sin querer nos dimos un beso. Pensé que se iba a enojar, pero se sonrió, desde ese momento pensé que podría pasar algo con ella. Ninguno de los compañeros se dio cuenta. Al llegar a la casa de ella, como era en un segundo piso y estaba un poco borracha, me pidió que la acompañara hasta arriba porque le daba miedo tropezar, así que lo hice con mucho gusto. Mis compañeros me dijeron que me esperaban, que no me demore. Así que la agarré de la cintura y ella me abrazo para subir las escaleras. Abrió la puerta y me dijo que la dejara recostando, mi corazón ya empezó a palpitar a mil. Cuando llegamos a la cama, ella se sentó, le dije que sería bueno que se acueste para que descanse, entonces ella me dijo que sí, pero que debía ponerse el pijama, que se la ayude a buscar, quité la almohada y le pasé el pijama, y de repente ella se quitó la blusa y quedo en brasier. Yo no lo podía creer, se le podía ver esas tetas muy blancas que se le querían salir del sujetador. Luego sin decir nada se quitó el pantalón y quedo en una tanguita blanca, se le podían ver muy bien sus largas y torneadas piernas, sin más se quitó el sujetador y pude admirar sus hermosas tetas, tal como me las había imaginado. Eran grandes, redondas, muy blancas. Sus pezones eran rosaditos y estaban muy paraditos. Tenía una gran aureola, se veían deliciosas. Yo ya tenía una gran erección, de pronto ella alzo las cobijas y se tiró en la cama y me dijo ayúdame a ponerme el pijama.

Yo ya no aguanté más y me fui encima de ella y la empecé a besarla apasionadamente. Le acaricie esas ricas tetas, podía sentir lo grandes que eran, su suavidad, toque sus pezones, estaban muy duros, así que la deje de besar y pase a disfrutar de sus ricas tetas. Le chupe esos pezones deliciosos, los lamia, los besaba, los mordía, ella gemía de placer. Mi pene estaba a punto de explotar. Luego bajé mi mano hasta su tanguita y empecé a acariciarla por encima de la tanga que ya estaba muy mojada, pude sentir su rica vagina. Mientras le seguía chupando las tetas, metí mi mano por debajo de su tanga y pude sentir su rico chochito, estaba muy caliente y mojada, estaba depilada, y empecé a meter unos de mis dedos dentro de ella, le empezaron a salir sus jugos, estaba muy caliente y no paraba de gemir, le metí otro dedo y empecé a sacar y meter los dedos, sus jugos no dejaban de salir y ella no dejaba de gemir, era delicioso. De repente, empezaron a pitar como locos mis compañeros, ya me había demorado demasiado, pero estaba tan excitado y me pene estaba tan duro, que lo único que quería era sacarlo y metérselo por su cosita, justo cuando me estaba desabrochando el pantalón, sentimos que abrieron la puerta y me llamaron, uno de mis compañeros había subido para ver qué pasaba. Seguíamos siendo jefa y empleado, así que no estaba bien una relación en la oficina. Tuve que aguantarme las ganas y salir de su cuarto a encontrarme con mi compañero, le dije que ella estaba muy mareada, que fue al baño y la deje en el cuarto, que por eso me había demorado, así que salimos de su casa y yo tratando de ocultar la gran erección que tenía. No pudimos terminar ese rico encuentro ese día. Pero la historia no termina ahí. Después les contare otro encuentro con mi jefa.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed