Intercambiando fotos eróticas con mi sexy asistente (1/2)

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
4474 visitas

Marcar como relato favorito

Buen día, hoy les voy a contar otra de mis experiencias eróticas que me dieron gran placer. Como les he mencionado anteriormente me considero un hombre voyerista, me encanta mirar, me excita mucho, y esta experiencia me permitió contemplar en todo su esplendor a una de las mujeres más hermosas que he conocido.

Cuando trabajaba en una empresa encargado del área informática, teniendo en cuenta que tenía que manejar mucha documentación, me asignaron una auxiliar para que me ayude en el trabajo. No esperaba nada en especial, sin embargo, la muchacha que llegó excedió en mucho mis expectativas. Era una joven muy atractiva, era de baja estatura, sin embargo, su belleza atraía todas las miradas. Era de piel muy blanca, tenía un rostro muy hermoso, una carita de muñeca, su cutis era muy bien cuidado, una mirada fija y penetrante, unos labios gruesos, muy sensuales, que incitaban a besarlos; su cabello negro muy largo, impactaba con solo mirarla. Pero lo que realmente causaba furor, era su esbelto cuerpo. Usaba ropa muy sensual, le gustaba mostrar su ombligo, creo que es una de las partes más sensuales de una mujer, y ella tenía una cinturita muy bien definida, se notaba que hacía ejercicio, porque tenía un vientre muy plano, ya casi marcando un poco sus abdominales. Era fascinante verla caminar y admirar esa cinturita y su ombligo tan sensual.

Tenía unos hermosos senos, no eran muy grandes, pero tampoco eran pequeños, eran perfectos. Se ponía ropa muy apretada y blusas escotadas. Siempre usaba un brasier que le apretaba esas hermosas tetas y se podía ver su redondez y firmeza. Era delicioso ver como se agachaba y a través de su blusa admirar ese par de tetas exquisitas, se me hacía agua la boca. Pero lo que más me volvía loco, era su enorme trasero. Tenía un culo de película, se ponía unos jeans muy apretados, que le resaltaban esas nalgas firmes y paraditas. Era un deleite verla caminar y mover con gran sensualidad ese su gran culo. Tenía realmente un cuerpo encantador.

Teniendo en cuenta que yo era su jefe directo, siempre hubo una relación de respeto y cordialidad entre los dos. De vez en cuando le echaba un piropo y le decía lo hermosa que era, que su novio era muy afortunado; porque si, tenía novio. Sin embargo, nunca se mostró indiferente conmigo, nos llevábamos muy bien, pero no paso de ahí, pensé que estaba muy enamorada de su novio.

Un fin de semana, en horas de la noche, estaba en mi casa mirando Facebook, y encontré un meme sobre el trabajo que me pareció divertido y decidí enviárselo por WhatsApp. Ella lo miro y me envió muchas caritas riendo. Le empecé a preguntar que como se encontraba y le empecé a coquetear. Ella solo se reía. Le dije que me parecía una de las mujeres más hermosas que he conocido, que me encantaba trabajar con ella. Ella me dijo que también le gustaba trabajar conmigo y que se sentía muy bien a mi lado.

Quise probar hasta donde podía llegar con ella, así que le dije que me gustaría tener una foto de ella para recordarla, pero quería una foto sexy para poder admirar su belleza. Ella me volvió a enviar caritas sonrientes y sonrojadas. Le insistí que me enviara una foto, que nada le costaba, así que ella accedió. Dijo que tenía una foto donde se veía bonita y que me la iba a enviar. Yo empecé a emocionarme, pero esperaba una foto normal de ella. Cuando envió la foto, no puede evitar decirme a mí mismo, guau, que rico que se ve todo eso. En la foto estaba de la cintura para arriba, se podía admirar su pequeña cintura y tenía puesto un pequeño top de color rosado muy ajustado que tapaba sus senos. No tenía puesto brasier, por lo que, a través de su ceñido top, se podía apreciar con claridad la redondez de sus tetas, su perfecto tamaño y se le resaltaban con nitidez sus pezones y su aureola. Yo quede encantado, con ganas de más. Le dije que me había volado la cabeza.

Ella se rio y dijo que no era para tanto, que no estaba mostrando nada, así que no le veía nada raro a la foto. Yo le dije que se alcanzaba a ver lo suficiente para ponerse a soñar. Desde ese momento me dije a mi mismo que se podía conseguir más. Le dije que me había dejado con ganas de más, que quería verla, pero con una foto del momento, con lo que tuviera puesto en ese momento. Se sonrojo y me dijo que ella dormía en ropa interior, así que no podía enviarme una foto así. Yo le dije que mucho mejor, así nos conocemos más a fondo. Le dije que para que no le dé pena, yo también le iba a enviar fotos mías y que yo empezaría para que no piense que le iba a quedar mal. Tanto insistir, ella accedió.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Librería online y red social de lectores

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed