Le regalé un stripper a mi esposa (2/3)

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Antes de viajar ya había contratado el servicio del stripper, y al llegar coordine todo con el mayordomo del Hotel quien me dio la opción de elegir (me mostró las fotos de los candidatos) y me recomendó uno en especial, se llamaba Guillermo, me dijo que era muy profesional, de mucha experiencia en primerizos y que a mi esposa le gustaría porque era muy atractivo. También le mande las indicaciones al stripper usando al mayordomo de mensajero, le dije que era nuestra primera vez y que por favor empiece despacio, que se gane la confianza de ella al inicio, y que tenía nuestra aprobación para que pase lo que tenga que pasar siempre que ella así lo desee, y que mi esposa quería que le pongamos una venda en los ojos para que el juego sea más excitante.

Esa noche, a las 10 AM estaba marcado el Show en nuestra habitación; luego de tomar varios tragos en el Bar de abajo, subimos, ella siempre temerosa, llegamos y la habitación estaba decorada con corazones, la cama con pétalos rosas, un champagne con dos copas; y le dije que se prepare, que Yo saldría al balcón a esperar a nuestro stripper.

Llego muy puntual, nos saludamos (yo estaba muy nervioso, es lógico), pero él fue muy educado, me dijo que no me preocupara que lo deje manejar la situación, que había leído mis instrucciones y esto me tranquilizo y entramos. El Stripper era flaco, un físico bien marcado, de unos 27/28 anos promedio, para cualquier mujer era seguro muy lindo.

Ouwwwww lo que vimos al entrar a la habitación! Mi esposa estaba de infarto, la verdad me dejo impresionado, vestía unas sandalias que dejaban ver sus hermosos pies con sus unas pintadas de rojo, un juego de lencería de color marrón claro (colaless obvio) y una bata transparente, y en la cabeza tenía puesta su venda para los ojos, lista como para taparle los ojos. Guillermo se presentó, nos preguntó nuestros nombres, le dijo a María si estaba nerviosa y que se relaje, comenzó a preparar sus cosas, puso un parlante, música, bajo la intensidad de las luces y luego coloco a mi esposa sentada al borde de la cama y yo me puse atrás a un costado. María estaba tomando Champagne que Guillermo nos había servido en dos copas.

Empezó con unos movimientos sexy frente a ella, luego tomo sus piernas y con delicadeza le saco las sandalias, la puso en pie y se puso atrás de ella, tomo de sus manos y la acariciaba por el costado de su cuerpo bajando por sus piernas, luego tomo las manos de mi esposa e hizo que ella recorriera su cuerpo, siempre vestido. María estaba tensa, recuerdo que tenía los puños cerrados, yo la miraba tratando de no perder detalle y cuando nos cruzábamos la mirada le lanzaba besos.

Luego a María le hizo tirar su cinto para luego sacarse los pantalones, quedando en bóxer, después hizo que María le desprenda cada botón de su camisa (Ella desprendía uno a uno lentamente, seguro estaba impresionada con ese físico, que después me confeso que al sentirlo con la mano tenía un cuerpo sin nada de grasa, y que se imaginó como seria desnudo). Hasta que quedo con el torso desnudo y siempre tomando de la mano a mi esposa le hacía recorrer sus pechos y abdomen, luego le dio vuelta a mi esposa y él se puso detrás de ella, apoyando su bóxer y miembro aun dormido en la cola de María, la agacho hacia mí y comenzó a desabrocharle el corpiño, quedando sus hermosas tetas libres, luego le retiro la bata y la acariciaba suavemente por sus pechos abdomen y rozando muy superficialmente su sexo por encima de la tanga, ¡Dios mío! ¡No podía creer lo que estaba pasando! Luego tomo las manos de María y le hizo recorrer su espalda, tocar su cola, y poniéndola atrás de él, hizo que ella recorriera sus pechos hasta llegar a tocar por primera vez su pene por encima del bóxer (Luego María me conto que ahí aún estaba dormida).

El la tomo de la mano y la llevo a la cama, la acostó y le pidió que se ponga en el centro, yo me puse a un lado y él estaba al otro lado, pero apenas recostado en la cama de rodillas; tomo la venda de mi esposa y le tapo los ojos (Tal como Yo le había pedido, eso me demostró que leyó mis indicaciones que le mande con el Mayordomo).

No puedo describir el momento, María estaba acostada, con una diminuta tanga transparente, con las tetas a la vista, con una marquita de bronceado hermoso, con dos hombres al lado, ¡nunca habíamos vivido semejante experiencia tan caliente! Estaba hermosa mi esposa, era un sueño realidad.

Guillermo tomo los costados de la tanga y de una las escurrió por sus piernas, mi señora no opuso resistencia, ella ayudo con un movimiento para facilitar la tarea. Quedó totalmente desnuda, su concha estaba totalmente depilada… ¡todo era demasiado erótico!

En ese momento Guillermo tomo aceite se puso en sus manos y en las mías, y empezamos juntos a acariciar a María por todo el cuerpo (Ella no veía nada), recorríamos sus pechos, su panza, sus costados, hacíamos pasadas por su concha, todo con movimientos suaves, delicados, lentos, y ella ya comenzaba a dar signos de calentura, sus piernas ya empezaban a abrirse, su sexo comenzaba a humedecerse, estaba muda, callada, seguro disfrutando todo. Guillermo recuerdo que la tomo de las piernas y la acariciaba por fuera y dentro de las piernas llegando a su sexo y pasando muy suavemente por encima de la concha, se acercó y le dio varios besos a los costados de su conchita bien depilada, María a esas alturas tenía las piernas totalmente abiertas, estaba entregada rendida al placer, toda mojada, y su respiración ya era otra.

Su mano acariciaba mi pija, y la otra mano la tenía al costado del bóxer de Guillermo, acariciándolo muy tímidamente, hasta que un movimiento de Guillermo llevo la mano de mi mujer directo a su pene, y la dejo ahí, sobre el bóxer, y vi como ella quedo inmóvil en ese lugar y comenzó a acariciar la pija de Guillermo a través del bóxer, con movimientos que recorrían todo su miembro, que ya estaba bien duro, fue increíble, muy excitante. Yo no podría dejar de observar cómo María ya estaba disfrutando cada vez más del juego …. Era la primera vez que veía a mi esposa así, en esa situación, el ambiente era de puro placer, desnuda frente a su marido y a un extraño en la misma cama, ¡tocando el pene del stripper! Era muy fuerte la escena …

En ese momento Guillermo saco un vibrador masajeador de un estuche, le puso aceite y lo apoyo en el abdomen de María, ella recuerdo hizo un gesto de exclamación como sorprendida, luego él fue bajando lentamente hacia la rayita de su concha, empezó a recorrer los costados de sus piernas, rodeando su sexo, generando una reacción en María de total excitación. No intento parar la situación en ningún momento, sola abría las piernas cada vez más como pidiendo que pase el vibrador directo sobre su clítoris y en todo momento ella seguía pajeándome y pajeando por sobre el bóxer a nuestro amigo Guillermo, quien a esas alturas tenía una enorme erección y se notaba que tenía una pija mucho más grande que la mía, y mi esposa lo tocaba ya sin vergüenza y con mucha pasión; mientras el vibrador manejado con maestría por Guillermo iba y venía, le recorría el clítoris que ya estaban generando movimientos involuntarios de caderas en María, y ya empezaban a salir los gemidos de su boca cada vez más fuertes, lo que nos avisaba la llegada de su primer orgasmo! Sus piernas empezaron a abrirse a juntarse, luego la tomé de su muslo y subí su pierna bien alto, quedando su concha totalmente expuesta y con movimientos acelerados, ¡cayó rendida a su primer orgasmo!


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