CAMPAÑA PUBLICITARIA 2

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Me puso otra y empezamos el juego de nuevo. Esta vez le cogí un pecho y estaba frío, era de silicona. Nos empezamos besar y puso su mano en mi paquete por encima del bañador. Bajé la otra mano y la metí dentro de su braga, estaba afeitada. Se levantó y empezamos a masturbarnos uno a otro, pegados, hasta que se pasó el capullo por el pubis y con mi ayuda se la metió.

La alcé del culo y me puse sus piernas alrededor de mi cintura, se colgó de mi cuello y empezó a subir y bajar. Empecé a jugar con un dedo presionándole la entrada trasera. Se puso saliva en la mano, se la untó en el culo y el dedo entró sin problemas.

La verdad es que la posición estaba muy bien para gravar un video porno, pero no para follar. Me tumbé suavemente en el sofá, le abrí las piernas y se la metí hasta dentro de un solo empujón. Le puse la mano en el clítoris y se lo acaricié mientras la follaba. Se corrió dos veces seguidas y no paré hasta que me frenó sujetándome la mano. Yo no me había corrido aún.

La giré y le levanté el culo. Metí dos dedos por detrás para prepararla y pedí permiso para metérsela. No había acabado de asentir cuando se la enterré dentro y empecé a follarla por detrás sin parar hasta que me corrí en sus entrañas.        

Comimos algo frío al aire libre y aproveché para esbozar las ideas preliminares del estudio para la campaña, mi interés era observar sus reacciones a lo que le exponía. Era una profesional, escuchaba impasible lo que le contaba y después me daba su opinión.

A las seis de la tarde me despacho diciendo que tenía un compromiso esa noche y tenía que arreglarse. Antes de que me vistiera quiso chupármela pidiendo que me corriera en su boca, era la primera vez que me la chupaba. Después de correrme la escurrió con los dedos sobre sus labios y se tragó mi leche. A continuación llamó a Sami, su asistente, para que me acompañara a la puerta.

Una semana más tarde quedamos en su oficina para mostrarle los primeros bocetos. Me recibió con dos personas más en su despacho y salvo algunos cambios en la vestimenta de los actores, los dimos por buenos y decidimos que el rodaje en exteriores lo haríamos en Túnez.

Mandó salir a sus colaboradores y se sentó en la mesa con la falda subida y las piernas abiertas, no llevaba bragas. Me bajé la bragueta del pantalón y la penetré lentamente mientras me agarraba a sus pechos y ella se agitaba el clítoris. Fue un polvo rápido pero cojonudo.

Dos semanas más tarde ya estaba todo preparado para empezar el rodaje y me había desplazado a Túnez con el equipo. Su empresa se había encargado de gestionar los vuelos y la reserva en los distintos hoteles.

Cuando di mi nombre en recepción me adjudicaron una habitación en el último piso y no con el resto del equipo. Al entrar me quedé de piedra, era una suite más grande que mi casa y contaba con una terraza cubierta de césped artificial de más de cien metros cuadrados. En el centro de la habitación había una cama redonda y me llamó la atención una camilla de masaje apartada en una esquina.

No había acabado de inspeccionar la habitación cuando recibí un washup en el móvil. Era Amália indicándome que llegaba al día siguiente con Sami y que ella iba a ser la modelo del rodaje, sustituyendo a la que habíamos seleccionado inicialmente. Incluía una nota al final diciéndome esperaba que me gustara nuestra habitación. Se iba a instalar conmigo.

Me fijé en una puerta que no había visto antes y al abrirla daba a otra habitación más pequeña que no desmerecía del resto. Pensé que sería para mí a la hora de dormir y la verdad es que me dio igual, no pensaba discutir por eso con ella.

Dedicamos la mañana del día siguiente a trasladar el equipo al lugar de rodaje. Grabaríamos al día siguiente justo después del amanecer para aprovechar la primera luz del día. Hicimos las mediciones y buscamos los mejores ángulos de grabación. Una vez todo preparado, dejamos allí el equipo a cargo de una empresa de seguridad y volvimos al hotel.

Al llegar a la habitación Amália y Sami ya estaban allí. Amália tumbada en la camilla y Sami dándole un masaje. Nada más verme me dijo que me acercara por delante y tiro de mi ropa para besarme los labios. Sami me saludó cordialmente mientras no dejaba de ocuparse de su culo.

Me bajo los pantalones y empezó a chupármela. Yo no me corté por la presencia de Sami, al contrario, le daba cierto morbo a la situación. Una vez empalmado le dijo a Sami que se ocupara de mi por detrás indicándole que me iban a dar la mejor corrida de mi vida.

Se colocó detrás de mí y me puso aceite para masajes en el culo. Amália se dio la vuelta, dejó la cabeza colgando fuera de la camilla y volvió a meterse la polla en la boca al tiempo que Sami me hurgaba por detrás metiéndome un dedo en el culo. Cuando alcanzó la próstata y empezó a masajearla me di cuenta de que la chica sabía lo que hacía. En mi vida la había tenido tan gruesa y tan dura, era increíble.

Sami marcaba el ritmo de mis embestidas en la boca de Amalia que me masturbaba a mí con una mano y se masturbaba ella con la otra. Yo estaba apoyado sobre los pechos de Amália, los amasaba y tiraba de sus pezones. Fue una de las corridas más intensa de mi vida. Al acabar prescindieron de mi diciéndome que mirara si quería mientras practicaban el sesenta y nueve entre ellas hasta correrse.

El rodaje fue sobre ruedas y en dos días teníamos todo lo necesario para montar en el estudio de producción en Madrid. El último día fue el más agotador porque al acabar el rodaje se me ocurrió la idea de esperar a que el sol estuviera en todo lo alto para rodar de nuevo algunas escenas a una sola toma. Quería ver el efecto del rodaje con una luz diferente.

Eran las cuatro de la tarde cuando volvíamos al hotel. Amália me dijo que Sami estaba muy excitada porque se había pasado todo el día desnuda delante de la gente y las caricias del actor, un chico gay muy cuidado, habían hecho mella en ella. Decidió que teníamos que relajarla, se lo había merecido.

Al llegar a la habitación le dijo a Sami que se desnudara y se tumbara en nuestra cama. Como siempre obedeció sin preguntar y Amália la colocó el trasero en el borde de la cama. Me colocó a mí entre sus piernas y la penetré despacio, al ritmo que ella marcaba. Quería que entrara en ella lentamente para que sintiera cada centímetro mientras Amália la besaba en los labios y le acariciaba los pechos.

Cada vez que ella estaba a punto del orgasmo se la sacaba, esperaba un poco a que se enfriase y volvía a empezar. La pobre llegó a un punto donde ya no era capaz de aguantar más y a una señal de Amália se la metí de golpe hasta dentro y el orgasmo le llegó. No dejé de martillearla a pesar de suplicarme que me retirara después de varios orgasmos. Ya no aguantaba más.

Amália me hizo señas para que siguiera indicándome con el dedo que siguiera a por uno más. Volvió a correrse con lágrimas en los ojos y la arropó entre sus brazos besándole la cabaza mientras me llamaba con la mano. Nada más acercarme me cogió la polla y se la metió en la boca, sabía que yo también estaba a punto de reventar y uso solo la lengua para hacer que me corriera.

Una semana después hacíamos unos últimos retoques y dábamos por terminado el trabajo. El lanzamiento en los medios de comunicación fue un éxito, gané muchos enteros en el sector y nos dieron un premio al estudio por mi trabajo.

Gracias a Amália, hoy soy el responsable de su cuanta y socio del estudio. Fue una exigencia suya para seguir trabajando con el estudio. Nos vemos con cierta frecuencia, casi siempre en su casa. Disfrutamos del sexo sin compromiso, a veces lo compartimos con Sami, y de nuestra amistad.


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