2 CHICAS Y UNA SAUNA

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Era un sábado noche, a eso de las 22.00 horas aproximadamente. Y allí estaba yo, en la habitación de un hotel, cansada, cansada mentalmente, tras un duro día de trabajo. Total, cogí mi albornoz y me fui al spa. Estuve un buen rato en el circuito con chorros de la piscina climatizada, necesitaba desconectar. Después de eso, me dirigí a la sauna. Tuve la suerte de que a esas horas no había ni un alma en pie. Es decir, tranquilidad total. Momento perfecto. Tenía la sauna para mí... decidí coger el móvil y le envié un mensaje a una amiga, por si le apetecía apuntarse. Obviamente, no declinó mi invitación, ya que habíamos pasado algún que otro finde juntas y sabía que ella deseaba volver a verme. 

Al cabo de media hora, 40 min, apareció ella. Y seguía en la sauna, muy relajada. De hecho, estuve a punto de dormirme. ¿Sabes ese estado en el que te quedas, cuando no estás ni dormida, ni despierta? Pues así estaba yo, en la quinta gloria. 

Ella se acercó a mi...Iba con un bikini negro muy bonito. Dejó el albornoz fuera, antes de entrar. Le encantó verme, sobre todo verme sola en la sauna. La teníamos para nosotras. Cuando me vio intento animarme. Empezó a darme un suave masaje en la espalda. Yo estaba tumbada boca abajo en la toalla. No llevaba la parte de arriba del bikini, no la suelo utilizar, y además, tampoco hizo falta. A esas horas, ¿quién iba a haber en el spa? Nadie. Total, procedo con lo mío...

Empezó a masajearme los trapecios, bajaba lentamente, con mucha delicadeza. Sabía dónde y cómo tocar, para espabilarme. No era tonta. Hincaba sus dedos en mi espalda, lo cual a mí me encantaba. (Yo soy chica fitness y agradezco mucho un buen masaje, sobre todo los de ese tipo, ya que suelo estar muy contracturada). Iba bajando y bajando... hasta que llegó a mi culo. Yo ya estaba toda excitada, y comencé a retorcerme sutilmente. Me empezó a pasar sus dedos por la parte de atrás de mi bikini...  rozándome así mi parte más íntima. Y sin darme cuenta, introdujo un dedo, y comenzó a follarme lentamente. (Ella sabía cómo hacerlo, ya que me conocía a la perfección) Yo seguía tumbada boca abajo, encantada de la vida, me dejaba follar por ella. 

Al cabo de unos minutos, introdujo otro dedo. Ahí estaba yo, jadeando de placer... puro placer. Sólo quería más. Ella me follaba cada vez más duro, pero lento al mismo tiempo. Cuando notó que yo estaba a punto de caramelo, empezó a besarme el cuello, mientras seguía follándome (consiguió avivarme). En eso que me levanté y me puse encima de ella, para que pudiera darme lo mío, bien duro, como a mí me gusta. La besaba, le comía la boca mientras gozábamos. A ella le encanta darme caña, de hecho, gemía del placer que sentía al tener todo el control sobre mí.

Yo, húmeda, muy húmeda, tenía ganas de más, quería sentirla, sentirla en mi boca... Le dije que se pusiera a 4, quería tenerla enterita para mí. Comerle ese maravilloso culo, respingón mmmm dejando a la vista todo su sexo. Y ahí lo tenía... todo empapadito... ante mis ojos, para mí... Empecé a comerle su coño, suavemente, con ganas. Tenía apetito, mucho apetito. Le metía la lengua a la vez que le abría los glúteos y jugaba con ellos. Me encantaba. Ella gritaba del placer... lo cuál a mí me excitaba todavía más. Me la estaba follando con mi boca, insertaba mi lengua en su coño y absorbía todo su sexo con mis labios...mmmmmmmmmmm...

Ella empezó a temblar, le temblaban las piernas, la tenía justo donde la quería tener... se desmoronaba ante mí... así que introduje un dedo con mucho tacto en su vagina. Ella jadeaba, jadeaba de placer... no tenía suficiente. Le inserté otro y me la empecé a follar lentamente, pero duro. La cogí del pelo y ahí la tenía, a 4, dándole lo que ella tanto deseaba. Gritaba... gritaba del placer. La tenía cogida del pelo mientras me la follaba con la otra mano. Ella era mía. Le encantaba la manera en la que le daba todo duro.

Quería ir más allá, quería follármela, follarme a su boca. No podía aguantar las ganas, no podía más. Yo ardía, ardía como Troya... quería correrme, correrme en su boca... mmmmm.

De repente, se escucharon pasos, y era una pareja que se disponía a abrir la puerta de la sauna. Nos cortaron el rollo, y nos tuvimos que ir a la habitación...

Continuará…


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