LO BUSCÓ Y LO ENCONTRÓ

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Lo ocurrido con Mariló el otro día fue muy fuerte. Vale que ella lo provocó, pero nosotros debimos pararla. Aunque la verdad es que se quedó muy contenta y dijo que era lo que necesitaba para desquitarse de tanta abstinencia.

Habíamos quedado un grupo de amigos en casa de Roberto para pasar la noche del viernes. La verdad es que aún no nos fiamos demasiado de los posibles contagios en sitios públicos y preferimos juntarnos los amigos en casas particulares, previo test de antígenos.

Todos sabíamos que al final acabaríamos follando unos con otros, incluso alguna con más de uno. Mariló empezó a alardear de que era capaz de comerse una polla entera dejándola deslizar por el interior de la garganta y que el chico se corriera dentro. Todos sabíamos que es posible hacerlo porque lo vemos constantemente en internet, pero entendíamos que hay que tener destreza para hacerlo sin hacerte daño.

Entre unos y otros empezamos a picarla diciendo que era una bocazas. Tanto es así que se mosqueó y preguntó cuál de los chicos teníamos la polla más grande. Todos me miraron a mí, tengo fama de tener un pollón y casi todas las chicas de la reunión lo podían atestiguar.

Se tumbó en el sofá y dejó la cabeza colgando. Me dijo que se la metiera en la boca porque nos iba a demostrar que era capaz de hacer lo que decía. Me quité los pantalones y los calzoncillos, me la cogí con la mano y se la acerqué a la boca. Ella me dio un par de lametones y me dijo que entrara poco a poco. Me puso las manos en el culo y empezó a presionarme para dirigir la operación.

Los demás estaban a nuestro alrededor y decidieron actuar por su cuenta. Ana le desabrochó la camisa y le subió el sujetador gasta el cuello. Carlos le puso las manos en las tetas y empezó a estrujárselas. Para entonces mi polla ya se notaba en su cuello hasta donde la tenía metida en la garganta.

Alguien metió las manos por debajo de su falda y le quitó las bragas, ondeándolas como si fueran un trofeo. Una mano le levantó la falda y otra se perdió entre sus piernas. Mariló empezó a jadear cada vez que mi polla se lo permitía para que pudiera tomar aire antes de volvérsela a meter. Al mismo tiempo, agitaba el culo por los tocamientos que le estaban haciendo en el coño.

De pronto todo el mundo empezó a desnudarse y la diversión giraba toda en torno a Mariló. Con media mano de alguien metida en su sexo. Carlota intentando chuparla el clítoris. Marisa se acariciaba el suyo con un pezón de Marilóen su boca y alguien la tiraba del otro. Mario, a mi lado, se hacía una paja observando la escena.

Me empujó suavemente para que se la sacara de la garganta. Estaba totalmente congestionada y parecía faltarle el aire. De pronto se convulsionó, pegó un grito y se corrió. Fue un orgasmo largo e intenso que hizo que todos nos quedáramos paralizados.

Tardo poco en recuperarse y pedirnos continuar con la fiesta. A punto de caramelo, se la volví a meter en la garganta y me corrí. Marisa hizo lo propio con su pezón estrujándose el clítoris y no pudo evitar orinarse encima de Mariló.

Mario aprovechó que tenía el culo de Carlota al alcance, mientras esta degustaba el clítoris de Mariló, y se la metió en el coño. Andrés había cambiado la mano que tenía en el coño metida por la polla. Se la sacaba de vez en cuando para que Carlota se la chupara y después volvía a metérsela en el coño. Lino, no se como coño lo había hecho, estaba colocado detrás de Mariló y había conseguido metérsela por el culo.

Después de sacársela se la puse en los labios para que acabara la faena y me la chupó hasta dejárlamela como una patena. Mario se la sacó a Carlota y se corrió en su cara y su boca. Esta aprovechó para succionar los restos de la punta.

Marisa le colocó el coño meado en la cara y Carlota se desvivió por comérselo. Consiguió hacer que se corriera de nuevo y volviera a orinarse, aunque esta vez menos, copiosamente, en su cara. Andrés trepó por su cuerpo y también le metió la polla en la boca para correrse. Inmediatamente después, fue Carlota la que se sentó en la cara de Mariló, buscando sus intimidades y se corrió con la lengua presionándole el clítoris. Lino se acomodó encima de ella de forma que pudo follarla la boca y se corrió dentro también.

La pobre Mariló estaba exhausta. Todos nos habíamos corrido en su boca o su cara y ella había tenido al menos tres o cuatro orgasmos seguidos. Nos dijo que quería más y que esta vez nos meáramos todos encima de ella. Fue como una orden imposible de eludir.

La tumbamos en el suelo, con las piernas y los brazos abiertos. Ella abrió la boca y nos dijo que empezáramos. Unos apuntamos a la cara, otros a los pechos y Lino fue el más osado. Volvió a metérsela en el culo y se meó dentro. Mientras, ella se masturbaba y acababa corriendose de nuevo.

La ayudamos a meterse en la ducha y la limpiamos. Alguien intentó meterle la mano en el coño y tuvimos que pedirle que desistiera. No iba a ser capaz de aguantar un nuevo envite. La acostamos en una cama y se quedó dormida. Los demás nos fuimos al salón y nos pusimos a follar comentando lo ocurrido con Mariló.

Todos coincidimos en que nos habíamos pasado tres pueblos, pero en el fondo estábamos deseando volver a tener otra orgía similar.


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