Las Islas Volantes (segunda perte)

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Amber Suit se sentó en la terraza de su ático y comenzó a tomar un té de "calea zacatechichi".Una planta con propiedades oníricas que provoca sueños lúcidos. También se hizo un pequeño cigarrillo de la misma planta.
Aspiró lentamente el humo y observó las luces la ciudad.

Una hora más tarde se deslizaba suavemente por la realidad onírica que emergía en forma de imágenes de su conciencia. 

Reconoció el sueño y la ciudad de la Catedral, dónde siempre llovían finas gotas de agua de seis colores. Un lugar sustentado por millones y millones de sueños acumulados desde lo más remoto y en cualquier dirección. Todo existía sin límite para la imaginación. 

Por suerte vio una farmacia y entró para comprar una píldora de estabilidad. Era importante tomarla para que las energías de este lugar no te arrastren de un sueño a otro sin ningún sentido.

Amber buscó la Casa del Soñador, pero el caos hacía que cada vez que venía a esta ciudad todo parecía cambiado, así que tomó un taxi-luz y pensó a dónde quería ir.

De forma súbita apareció en la recepción de la Casa. Se acercó al mostrador y preguntó si ya tenían disponible la segunda parte de las "islas volantes".

La chica de la recepción respondió afirmativamente y le pidió que la acompañara a una cabina de sueños.
Le dio la píldora de la segunda parte y se acostó tranquilamente a soñar.

Entró en otro nivel de sueño más profundo todavía. Las islas estaban suspendidas igual que en la experiencia anterior. Amber estaba debajo de la isla Última, que no brillaba tanto como las otras. Del centro de la mole salía un haz de luz, fino y luminoso. Se acercó y tomó de su pensamiento un fluido de energía que unió al haz de luz. Sintió que ascendía y al momento estaba en el centro de la gran ciudad de hierro y cristal.

Miró al cielo y no vio ni la luna ni las estrellas, el firmamento estaba cubierto por una galaxia abovedada llena de movimiento y color. Extendió la mano hacia arriba como queriendo tocar aquella maravilla.

Exploró la ciudad de hierro y zafiro y descubrió una plaza con seis edificios muy diferentes entre sí. Decidió entrar en uno de ellos. Atravesó el umbral del primero y se encontró en otro lugar, también con seis edificios. Volvió a entrar en otro edificio y también apareció en otro lugar parecido.

!Los edificios eran puertas que comunicaban las islas¡

Siguió explorando y comprendió que cada isla estaba en algún lugar del universo ya que la visión estelar desde las siete islas era totalmente diferente. Parecían ser siete puertas a siete lugares del universo.

Recorrió las islas buscando a alguien. No encontró a nadie. No había referencias de algo. Ninguna civilización acupaba aquellas ciudades. No había pistas para imaginar algo. Sin embargo el mantenimiento era impecable. Los ríos fluían, la vegetación estaba viva. No llegué a observar insectos u otras formas de vida, pero daba la impresión de que existían.

El sueño se volvió brumoso y Amber Suit volvió a tomar conciencia en la Casa del Soñador. Se levantó y se acercó a la recepción preguntando de nuevo por la continuidad de la historia. Le dijeron que sí, que habría nuevos capítulos, que volviera en otro sueño y ya verían.

La soñadora salió de la Casa y se acercó a la parada del Bus del Sueño. Se fue al asiento de atrás y se quedó dormida.

Despertó en su ático y se preparó para ir a la oficina.

 

 


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