Una mejor amiga (1/2)

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
5629 visitas

Marcar como relato favorito

Esta es una de mis experiencias que quiero compartir y que marcó un hito en mi vida sexual. 

Conocí a Alejandra en el trabajo, recién me habían asignado a un call center y ella era la supervisora del segundo turno. Al principio yo le caía muy mal según me confesó en una ocasión, pero con el paso del tiempo nos hicimos muy buenos amigos, ella tenía su novio y yo la mía. Durante varios meses colaboramos hasta que me volvieron a cambiar de posición dentro de la misma empresa. En este nuevo trabajo yo era el manager de un grupo de soporte y tiempo después mi jefe me avisó que traería a una persona más para integrarse al equipo, ya que estaban cerrando operaciones en otra cuenta, una semana después mi jefe llega a la oficina con Ale, nos saludamos y ambos comentamos que ya nos conocíamos. 

Nos empezamos a poner al día con las cosas personales, le platiqué que había terminado con mi novia y como buena amiga, trató de darme ánimos diciéndome que yo era un buen tipo y que pronto encontraría a alguien… etc. Ella con su novio seguían sin cambios, yo lo conocía muy bien porque convivimos en un par de reuniones en casa de Ale. Poco a poco nos fuimos haciendo más confidentes y un día empezaron los problemas con su novio, me platicaba, le daba uno que otro consejo y así transcurrieron los días.

Ale era una chica de 27 años como de 1.70 cm de altura, blanca, bonita, fresita y sabía vestir con clase; varios compañeros me decían les encantaba y de verdad se ponían como locos porque eso sí, ¡su culo era enorme! no quiero decir grande, sino verdaderamente ENORME, comparado con el de mi ex estoy seguro que el de Ale era tres veces más grande y con muy buena forma, había algunos que decían que era un sueño de mujer y otros que "Eso es para gente que sabe lo que quiere" Yo me identificaba con este último...

Las quejas sobre su novio eran más frecuentes y en verdad me sentía mal por ella, ya que con mi reciente separación sabía perfecto por lo que estaba pasando. No sé en qué momento empezó a cambiar su actitud conmigo, su mirada era distinta cuando hablábamos y constantemente se acercaba a mi escritorio a platicar de cualquier cosa, aún así, no había ningún motivo para pensar en que estuviera coqueteando, puesto que teníamos mucho tiempo de conocernos y jamás hubo algo que denotara interés más allá de la amistad.

Poco a poco el contacto físico fue aumentando y ya eran muy evidentes sus señales, sin embargo, no quise ser oportunista, recuerdo que era un lunes cuando nos quedamos solos en la oficina y aproveché para hablar con ella - Ale, no sé qué estás haciendo, pero tienes novio, lo conozco y no quiero tener problemas después - Reitero que ella no era mi tipo, pero si era bonita, su respuesta fue - Sí perdón, no sé qué me pasa. 

Al día siguiente parecía que no habíamos tenido esa plática, seguía insinuándose y yo con la misma postura. Pasó toda la semana y el viernes nuevamente nos quedamos solos, tenía que revisar unos equipos en una bodega contigua donde los pasillos formados por estantes eran muy estrechos, prácticamente solo cabía una persona, fue a buscarme y me dice: “Hola” – Que onda – respondí. Terminé de revisar y le pedí permiso para salir (estaba bloqueando la única salida), se recargó en un estante puso sus manos atrás y me dice "pues pásate..."

Para ese entonces, ya había pensado que si seguía insistiendo no me iba a contener, a pesar de que no me gustara como para ser mi novia, no significaba que no fuera atractiva y ese fue el momento donde me iba a valer... cuando intenté pasar quedamos pegados y de frente le dije - Ale, sabes todo de mí, sabes también que soy muy caliente, que no tengo novia y que me muero por estar con una mujer, pero tampoco quiero ser pasarme contigo... - Pues no lo hagas - Pero se fue acercando mientras hablaba y ya sus labios prácticamente estaban junto a los míos... (eso me saco por estar "dándole" la última oportunidad), me dio igual su novio y comenzamos a besarnos... hasta hoy, ha sido uno de los besos más intensos y ricos en mi vida, bajé mi mano poco a poco para tocar su panocha y ahí la primera sorpresa... jamás había estado con una mujer que se mojara tanto al grado de traspasar la tanga y el pantalón, quité la mano para ver mis dedos… - ¡Mira cómo estás Ale! - No me dijo nada, estaba sonrojada por completo, me regaló una sonrisa leve mientras sus manos tomaban mi cara para seguir besándome. 

Tuve un ligero momento de cordura y después de unos minutos de estar fajándonos le dije - Ya Ale, estoy muy caliente y para que sepas tengo condones en mi backpack, si continuamos te voy a coger aquí... me abrazó más fuerte y ya no me contuve, le bajé los pantalones junto con la tanga y sin despegarnos del beso, me desabroché el mío y me saqué la verga... la agarró con una mano y sin voltear se la restregó dos veces en su panocha y se la metió sin más. 

- ¡Ale el condón! - "Tranquilo nene" me responde pasándome su mano por mi barbilla. Quizá fue la adrenalina de que estábamos en la oficina y con el riesgo de que alguien pudiera entrar, que no tardó en darme mi segunda sorpresa... sentí mi pantalón caliente y quise separarme para ver qué había pasado, pero me tomó fuerte de la cintura para no despegarme y me susurra "me vine muy rico".

Cuando nos separamos, se me fue la quijada al suelo al ver cómo me había dejado, literal ¡parecía que me había orinado de tanto que se vino! Tuve una novia que logró un orgasmo similar, pero con la ayuda de un vibrador y yo estimulándola, nada que ver como lo que acababa de presenciar. Durante mi asombro, rompió el silencio diciéndome "que bonito pito tienes" me jaló hacia ella y se lo volvió a acomodar - Ven cógeme y termina cuando quieras que yo me estoy cuidando - Creo que más tardó en decírmelo que yo en venirme, era tanta la adrenalina y mi abstinencia que todo fue fugaz pero perfecto... 

Mientras nos arreglábamos, alcancé a ver como un chorrito de mi leche cayó sobre su tanga mientras se la iba subiendo, si de por sí ya estaba hecha una sopa esa prenda, ¡eso fue la cereza del pastel! - A ver ahora cómo llego al baño a limpiarme - a lo que respondí. - Pues mírame, ¡me dejaste igual!

Tenía la idea de que quizá ese encuentro había sido solo un momento de calentura y que no volvería a pasar, pero el lunes de vuelta en la oficina cuando llegó a saludarme, se fijó que no hubiera nadie viendo y me saludó de beso en la boca… sobra decir que eso bastó para despejar mis dudas.

Para no levantar sospechas, nos comunicábamos por el chat de la empresa y le propuse que fuéramos a un hotel, más tardé en escribirle que ella en marcarle a su novio para avisar que tendría que quedarse para sacar algo de trabajo y que no la esperara temprano… ambos estábamos deseando que llegara la hora de la salida.

Durante el camino los nervios de ambos fueron evidentes, entre risas Ale me decía que le daba un poco pena que la viera desnuda, que se le hacía extraño, si bien era nuestra segunda vez, iba a ser la primera con tiempo y en una cama. Como si fuera una película donde ya sabemos que va a pasar, apenas cerramos la puerta de nuestra habitación nos comimos a besos y caricias mientras la fui desnudando y … ¡Oh por Dios!, ¡aquel culo que tanto criticaba era espectacular! Lo primero que pensé fue en cómo podía haber sido tan idiota y no prestarle la atención debida a ¡semejante maravilla! Totalmente exótico y hermoso… por unos instantes me sentí poca cosa para ella, incluso pensé que no la iba a llenar, pero cogimos muy rico y ambos quedamos satisfechos. Como es sabido, la primera vez no es nada del otro mundo, pero tiene su magia y por algo se empieza. Ale era una mujer increíble.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Librería online y red social de lectores

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed