MI COMIENZO FUE UN ARRESTO

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A mi hermano Jemo y a mí nos tocó dormir en el mismo cuarto por veinte días que fue lo que duró nuestra estadía en Hopla, durante el día estábamos ocupados en diferentes actividades, la hora de ir a la cama era como a las once de la noche para madrugar el siguiente día. A parte de estropeo lo que había era jodedera por demás, cada quien en lo que tenía que emplear sus fuerzas y habilidades. En algunos momentos me llegué a quedar dormida en una silla a eso del mediodía, lo que hacía que otras carajitas me hicieran comentarios jocosos y al mismo tiempo satíricos. La vaina era que teníamos un cuarto único él y yo, con una sola cama, ahí nos cambiábamos la ropa, cosa que la mayoría de las veces tuvimos que hacer juntos, siempre con mucho respeto y distancia.

Los adultos supieron cuidarnos y vigilarnos muy bien a los carajitos y carajitas, nosotros por nuestra parte tratamos en lo posible de acatar todo lo que nos decían ellos para que el regreso fuera tan alegre como la llegada. Siempre tanto varones como hembras nos preguntaban a escondidas qué sentíamos de vernos desnudos y de estar tan apretaditos en un espacio oscuro, algo que nosotros contestábamos de manera que los pudiéramos despistar. En uno de esos momentos en que después del almuerzo me estaba adormitando en una silla me mandaron al cuarto, allí estaba Jemo cambiándose el calzoncillo. Accidentalmente me pasó el pipe por el culo, pero yo de una me tumbé en la cama ya que a lo que había ido era a tomar una siesta. El me observó muy detenidamente, me regaló un beso y salió de ahí con el güevo parado.

Ese día hubo trajín hasta casi la media noche, yo me metí en el cuarto antes de las once, me sentia acalorada así que me puse la bata más ligera y corta que tenía. Un rato depués se presentó Jemo, encendió la luz con un "disculpa, Auxe, que te interrumpa el sueño pero me tengo que cambiar pare ir con los muchachos hacia la colina". Buscó ropa adecuada en su valija, se desnudó para ponerse la ropa de ir a la colina, pero antes de irse me volvió a poner el güevo en el culo. Le dije, "ojalá pudieras dejar la colina para mañana y quedarte a acompañarme que te necesito". Luego de tocarme la pepita lo más firme que pudo me dijo que no se quedaría mucho, yo volví a insistir, "quédate mi simpático hermanito, por favor", cuando se fue apagué la lámpara.

De regreso volvió a prender la luz, una de las encargadas se asomó y vio que todo estaba en orden, nos dijo que faltaba poco para salir del cuarto. Yo me desentendí de eso, Jemo estaba que nada lo hacía reaccionar, yo también estaba con el cuerpo pesado así que dormimos un rato más. La luz del sol se apersonaba gradualmente en el paraje, las voces, los ruidos, el movimiento de estar comenzando un día se notaba con suficiente intensidad, nosotros aun estábamos bostezando y estirando brazos. Alguien dijo en la parte de afuera, "a Auxe y a Jemo se les va a enfriar la comida, por favor, Topna anda a su cuarto y diles que ya es momento de que estén aquí", y la carajita vino a tocarnos la puerta varias veces y la puerta nada que se abría, entonces pidió la llave.

¡Nojoda! Jemo y yo lo que estábamos era de lo más abrazaditos en la cama, acariciándonos y metiéndonos mano, su güevo frotando mi cuca porque deseaba meterse, riéndonos y besándonos. Topna cerró con cuidado la puerta después de aclararnos que nos disculparía, todos comieron, la mesa quedó sola, entonces nos presentamos nosotros pidiendo disculpas por el retraso. Uno de los carajos dijo, "en dos días tenemos que regresar, que estas dos noches que nos quedan aquí estos carajitos duerman en cuartos separados, aquí hay algo que no me cuadra." Yo me reí con disimulo y con muchas ganas al mismo tiempo, lo que él quería evitar que pasara ya había pasado. Aparte de que en los otros cuartos no había espacio así que no se encontró posible alternativa, nos tuvieron que dejar siempre en nuestro cuarto porque para eso somos hermanos que andamos juntos.

Justo la madrugada que nos tocaba el regreso, cuando todos y todas se estaban arreglado deprisa porque el viaje empezaba muy temprano, de hecho ya nosotros estábamos listos nada más que de abordar el transporte, el carajo se asomó a nuestro cuarto. esta vez sí nos vio desnudos en el vaivén de una cogida. Se quedó a ver cada cosa que hacíamos o decíamos y así tener qué decirle a nuestros padres. La vaina fue que ni siquiera por vernos nos podía denunciar porque él también tenía el pipe parado, también me tocó el culo. Jemo me dijo, "Auxe, hermanita, tienes el mejor coño, qué feliz de tener una hermana tan bella", le contesté, "Jemo, eres un gran hermano con una gran verga, mi pepita quiere tenerla todo el tiempo". Nosotros con la vigilancia de nuestro fiscal, nos quedamos para darnos una cogida espectacular.

—... Aaahhhjjj, nojoda Auxe, esa pepita es tan tibiecita, tan esponjosa... aaassshhh, aaassshhh, qué bello es lo que siento cuando te meto mi verga, Auxe... aaassshhhiii, ssshhhiiijjj, ssshhhiiijjj... ¡¡¡esto sí que es bueno la pepita de mi hermana...!!! ¡¡¡aaahhhjjj, ssshhhiii...!!!
— Qué güevo más lindo el de mi hermano, métemelo bien suave carajito, mi pepita es tuya, ...ssshhhiii, soy toda tuya, Jemo mi hermano lindo, soy... ¡¡¡eso es nojoda, dame que soy tuya...!!! ¡¡¡ssshhhiii, mi pepita es toda tuyaaaa...!!!
— Tú si que sabes coger mi hermana bella, me besas el pipe con tu coño, carajita, aaassshhh, aaassshhh, es lindo tener mi pipe dentro de tu pepita...
— Eres toda una bestia Jemo, me estás cogiendo como un canguro, dame asi, aaassshhhiii... ¡¡¡dame aaassshhhiii, shhhiiijjj, ssshhhiii...!!!
— Tienes la pepita liviana y suave hermana, qué bella eres y qué pepita tan buena, como la de una cangura... ssshhhiii...

Para que el señor Surno no refiera lo que vio, tuve que mamarle el güevo a él también, al final, un transporte que debía llegar como a las cinco vino llegando ya casi a las ocho, tiempo suficiente para darnos una buena refrescada. Durante el regreso Jemo nos tenía sentadas a mí de un lado y a Topna de otro lado, a las dos nos puso la mano en las tetas y en los muslos durante el viaje, en cada una de las tres paradas también nos pasó la mano por el culo. Fue a partir de entonces que en la casa no nos volvimos a hablar con gritos y los paseos juntos se hicieron más frecuentes, hasta me daba más atención a mí que a Topna. Todo esto gracias a que una situación nos obligó a compartir una misma cama durante varios días.

Podría decir que por varios años tando Topna como yo fuimos sus novias pero yo era su preferida, la que lo llevé al máximo de la felicidad con mi pepita.


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