De tres, una experiencia lésbica real (primera parte)

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Me sentí liberada lejos de mis padres yéndome de vacaciones unos días de hotel con Mamen, Vicky y Rosa a la playa de Alicante.

No había tenido experiencias lésbicas y Mamen y Vicky eran unas chicas muy majas. A rosa la conocía menos pues era amiga de Mamen.

Quedamos ya en el hotel que iríamos rotando por las noches.

Después de la playa, piscina y de salir a tomar algo, un día completo, llegamos tarde a la habitación del hotel.

Estábamos sudando y esa noche compartía la habitación con Mamen.

- Dúchate tu primero Mamen.

- No, no, tu primero, Paula, con esa amabilidad de siempre.

Así, en eso estábamos cuando se me ocurrió lo siguiente:

Mamen, si quieres nos duchamos juntas, tú me pasas la esponja y yo te la paso a ti ¿qué te parece?

- Que dices, chica, no, no... ¿estás bebida?, no, no.

- No soy lesbiana, pero me considero liberal...espero que no te haya incomodado mi propuesta.

- No, no, no te preocupes.

- Es que creí, como me mirabas…, mentí a propósito.

-Bueno me ducharé yo primero Mamen. Dejaré la puerta abierta del baño por si te arrepientes y quieres entrar.

Mamen no entró para decepción mía y cuando le tocó ducharse cerró la puerta y no pasó absolutamente nada cuando salió.

A los dos días me tocaba dormir con Vicky y procedí a hacer lo mismo.

A diferencia de Mamen, que era perfecta, Vicky presentaba una ligera cojera, y me insinué con ella pues pensé que con ese "defectillo" no se sentiría apetecible a los hombres y no tendría experiencia, pero el rechazó fue total y tuve que pedirla perdón debido a su estrechez mental.

A los dos días, me tocó dormir con Rosa.

Tatuada, más bajita, no me parecía tan mona como Mamen y Vicky, más feuchilla y de pocas palabras, pero yo ya estaba defraudada y pensaba sólo ya en masturbarme.

Decidí intentarlo con Rosa, aunque no daba ni un colín a mi suerte.

-Rosa, dúchate primero si quieres.

-No tú primero, Paula.

. ¿y si nos duchamos juntas y nos enjabónanos mutualmente? ¿qué te parece?

-Vale, bien.

¡¡Vaya sorpresa!! La que menos pensaba yo resulta que aceptaba.

Fuimos desnudas a la ducha que nos reconfortó del sudor y nos empezamos a pasar la esponja mutuamente.

A veces nuestras miradas se cruzaban no ocultando el placer que nos estábamos dando.

- Rosa ¿has besado alguna vez a alguna chica? Yo no.

- Si, Paula.

- ¿y que se siente? ¿cómo es?

Entonces Rosa se pegó a mí y poniéndose casi de puntillas nos besamos.

Nada más terminar el beso su boca se fue a mis pezones y yo, instintivamente la puse la mano en su pubis penetrándola con mi dedo.

Luego se fue a mi vagina a hacerme lo mismo, a penetrarme y yo vi que sus pezones estaban duros, como los míos y los besé.

- ¿salimos de la ducha y nos secamos mutuamente le dije a Rosa? Estaremos más cómodas en la cama.

Eso hicimos.


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