El sicópata de los peluches parte 7

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Santiago centro, 5 de noviembre del 2012

El inspector Andrade, terminaba de recoger las fotografías, que mostraban las atrocidades que el difunto clérigo cometía en actos pedófilicos, se encontró con su colega la inspectora Marcela Velázquez

  - parece que el viejo degenerado se estaba masturbando en el balcón y se cayo- dijo ella, pero, Andrade miró el balcón, Con dos detectives, Andrade, entraron en la oficina todos con las armas desenfundadas, a la cuenta de tres de una patada abrieron la puerta y entraron ¡ quietos, PDI! pero la oficina estaba vacía, los policías de desplegaron por toda la oficina, solo Andrade, se quedó parado mirando fijamente el escritorio, se empezó a acercarse lentamente, en el escritorio había una conejita de peluche color rosado, con un vestido amarillo, con una zanahoria en una mano, con el cuello semidescocido, y sin una pierna.

  El Toyota Corolla de Carla, se estacionó en calle serrano llegando a santa Isabel, con Esteban Saavedra, el fotógrafo designado, salieron y corrieron, como si hicieran una carrera hacia la entrada de la iglesia, los móviles de tv aún peleaban un espacio para transmitir, el lugar estaba acordonado y la gran cantidad de personas entre policías, reporteros gráficos y radiales y los curiosos de siempre se agolpaban, Carla y su fotógrafo se deslizaban entre la gente hasta llegar a la entrada que estaba acordonada.

  - oye, ve al costado, la cantidad de policía hace ver qué el cuerpo puede estar ahí- le dijo Carla al fotógrafo, quien se escabullo entre las personas, ella levantó la cinta y entro, sin ser vista, la nave central estaba despejada, eso hizo suponer que la acción estaba al costado, así que avanzó por las bancas, de la escalera aparecen los detectives, los cuales ven a Carla.

  - que hace usted acá?

  - soy periodista estoy cubriendo el accidente-

  - pero está en un lugar prohibido, podríamos arrestarla- en eso aparece el inspector Andrade

  - ustedes dos vayan a avisar sobre un sospechoso en el edificio-

  - pero ella no debería estar aca-

  - hagan lo que les dije! - los detectives corrieron hacia el estacionamiento

  - Carla, ven,rápido debes ver ésto- dijo el detective, tomándola de la mano corrieron hacia la oficina, la periodista quedó afuera de la oficina, tanto que el policía entro y le mostró el peluche de conejita, Carla suspiro, tragando aire y tomando su cámara fotográfica tomo una al peluche, el detective, tomo la cámara de Carla y tomo tres fotos del peluche pero de muy cerca, después se la entrego a la morena.

  - gracias- dijo ella, pero del piso de abajo se escucha unos hombres

  - mierda, criminalística- dijo Andrade, dicho esto, tomo a Carla la cual se metió por un pasillo, hasta encontrar otra salida, encontrando una escalera llegó a la nave central, pero, ve a un sacerdote que caminaba muy apresurado, llevaba en la mano una cantidad grande de fotografías, mirando para todos lados, colocó las fotos en un basurero, busco en sus ropas un encendedor,pero no lo encontró

  - mierda, mi encendedor, no lo tengo, iré a buscar fósforo a la cocina- dicho esto se marchó, Carla aprovechando, tomo algunas fotos y lo guardo en su banano, pero al levantar la mirada ve como una silueta la miraba escondió detrás de una figura religiosa, Carla se acercó un poco, para ver bien, hasta que la silueta salió caminando detrás de la figura, era un hombre, alto y delgado, vestido de negro y con la cabeza de un oso de peluche.

 

Sábado 29 de mayo del 2010, Villa Maestranza.

 

La familia Villarroel pozo, se preparaba para almorzar, era un día cualquiera,pero María José, que volvía del pre universitario, al entrar asustada, le dice a su papá.

  - te buscan, es la PDI-

Joaquín Villarroel salió a recibir a los policías y detrás de él toda su familia, que quedándose en casa espiaban por la ventana

  - buenas tardes, soy Joaquín Villarroel ¿ Hay algún problema?

  - Joaquín Villarroel está arrestado

  - pero por qué?

  - está acusado de acoso sexual, hacia dos mujeres y tres menores -

  - ¡es un error! dijo Joaquín sonriendo nervioso, antes de entrar al vehículo policial, ve a su esposa que nerviosa buscaba una explicación a los policías que estaban con ella

  - Elizabeth, estaré bien, llama al abogado- le dijo Joaquín

Santiago centro, 5 de noviembre del 2012

Carla, salió corriendo, persiguiendo al hombre con cabeza de oso, quien se escabullia por un pasillo lateral, cuando la periodista llegó a un altar escondido, no vio a nadie, pero al voltear, se encuentra con el sospechoso, al tratar de escapar el hombre cabeza de oso agarra del brazo a Carla y la empuja hacia un pilar, acto seguido, con la mano en el cuello de Carla, empezó a estrangularla.

  - déjala! De un costado aparece Beatriz, quien estúpidamente había dejado el revólver en el automóvil, el hombre cabeza de oso al verla se abalanzó hacia Beatriz

Y tratando de estrangularla, Beatriz pudo desviar sus brazos a un costado, y le dió un codazo en la máscara sin lograr hacerle daño, el cara de oso, reitera su ataque agarrándole el cuello,pero Beatriz le agarro la muñeca y golpeándole el codo le doblo el brazo, dandole una patada en el estómago, cayó, dejando al atacante arrodillado en el suelo , pero el cabeza de oso con l.a mano derecha saca de su pantalón un cuchillo, de hoja negra y mango Verde, era tipo bayoneta y trato de golpear el brazo de Beatriz, pero solo hizo que ella, soltará su brazo , el atacante rodó por el suelo, antes de recibir una patada de la empresaria y levantándose preparo un ataque con su cuchillo, Beatriz se sacó su chaquetilla verde, quedando con una polera blanca ligera, con la chaquetilla lo enrolló en su brazo y sé preparó con una postura de Jeet kune do

Santiago, Martes 10 de agosto del 2010

El juicio en contra Joaquín Villarroel termino con un arreglo económico de reparación hacia las víctimas, a pesar de no pisar la cárcel Joaquín quedó en la precariedad económica, sin apoyo en sus aspiraciones políticas y la reputación destrozada, con el desprecio popular, pero esto era solo el inicio de su caída, el inicio de la venganza de Beatriz Lambert.

Sábado 4 de septiembre del 2010, cerro San Cristóbal.

- mire Joaquín, no me salga ahora con esto... Si, pero usted no me dijo sobre la cantidad de víctimas... No, era imposible ganar y además, usted fue que pidió un arreglo económico, así que necesito mis honorarios, llevo casi un mes, y no me a pagado... bueno, que sea la mitad, lo espero el lunes, ahora estoy ocupado, adiós-

El abogado Lorenzo Saavedra, por muchos años fue el abogado de la familia Villarroel pozo,pero después de este caso y la crisis económica de su representante, estada decidido en renunciar, así que, como era de costumbre, los fines de semana subía el cerro San Cristóbal en bicicleta, al llegar hasta la virgen del cerro, cansado y deshidratado, concurrió a un pequeño kiosco a refrescarse, pero al costado de este ve a una hermosa mujer en una mountan bike, de cabello rubio, largo, amarrado en una trenza, de cuerpo delgado y hermoso trasero, vestida con calzas negras cortas, una polera de ciclismo anaranjado.

  - hola, cómo estás? Le dijo Lorenzo

  - bien gracias y tú- la rubia se sacó los anteojos de Sol mostrando sus ojos verdes, el abogado, al reconocerla dijo

  - Beatriz Lambert, hija del viejo Lambert-

  - veo que conoció a mi padre-

  - si sobre todos en sus tiempos buenos-

  - fue un gusto- dijo Beatriz colocándose los anteojos y retomando la marcha en bicicleta.

  - espera! Le dijo Lorenzo, reanudando la marcha, empezó a perseguirla , al llegar varios metros más abajo, Lorenzo, apenas podía pedalear, al grado de casi caerse de la bicicleta

  - ufff que estamos mal! Dijo Beatriz, afirmando la bicicleta de Lorenzo, el cual bajandose con ayuda de la rubia se sentó en una roca, Beatriz, de su bolso saco una botella con agua y echándole un sobre con un químico, se lo entrego a Lorenzo.

  - tómalo, le heche un sobre de sales minerales, te hará sentir mejor- el abogado lo bebió todo mirando los ojos de Beatriz.

  - bueno, parece que tendré que llevarte a tu departamento- dijo Beatriz, sonriéndole, Lorenzo también le sonrió.

Continuara.

 


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