Maldito algoritmo

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Enviado el , clasificado en Ciencia ficción
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A medida que la entropía en Marte iba aumentando, la grieta en el volcán Nu se ampliaba y se intensificaban los temblores bajo la superficie. Ni siquiera el escudo espacial era capaz de protegernos en la base Zeta-M del planeta rojo. 

Los colonos abandonamos el recinto y nos repartimos en las dos naves espaciales que nos habían llevado hasta allí años antes, iniciando la navegación hacia la Tierra. Pero el dichoso algoritmo de dirección hizo de las suyas. Pasados dos años de animación suspendida, nos despertamos y con asombro y estupor, comprobamos que volvíamos a estar sobre la antigua Zeta-M. Y estaba habitada. 
Como comandante, me dirigí al mando de los colonos, solicitando información de la situación. Éramos 37 almas y no sabía si habría lugar para nosotros. Aluciné cuando escuché mi propia voz solicitando que nos identificáramos, desde el intercomunicador de la base.  

Obtuvimos una pronta respuesta. Desde la base mi otro yo nos autorizaba a las dos naves a tomar tierra en Marte. El comportamiento era extraño pues en ningún momento se hizo alusión a reconocer las naves, o a mí mismo.  
Nos reunimos las dos tripulaciones para debatir las posibilidades. Por una parte, una gran curiosidad nos impelía a seguir las instrucciones. Por otra, sabíamos que existía el peligro de que se tratara de una emboscada. Si, pero, ¿de quién?  

Tampoco teníamos alternativa. El combustible del que disponíamos ya no daba para el regreso a la Tierra. Podíamos intentar llegar a ella cuando la distancia entre ambos planetas es menor y juntando el combustible de ambas naves.  
Pero para eso había que esperar, según los cálculos del ordenador, cinco meses, y conseguir víveres para los que iban a ir casi un año despiertos.  

Enfrente de la puerta nos encontrábamos en primer lugar los comandantes.  
Detrás nuestro, armados con fusiles láser-XN2.9, se encontraba el cuerpo de guardia y finalmente el resto de tripulación. Ni una lluvia de asteroides nos hubiera preparado para el encuentro cuando ésta se abrió.

Androides. Los residentes actuales eran androides. El ordenador central del complejo nos explicó más tarde cómo unos meses tras nuestra partida el volcán estalló y se sucedieron temblores aleatorios sin causar daños intensos al complejo. Ya sin amenaza, ocurrió que se  ¡"sintió"! solo y  basándose en información que tenía almacenada, replicó de forma simple unos cuantos colonos que continuaron con nuestro trabajo. 

Cinco meses después, a bordo a la nave Dulzaina, esta vez con el algoritmo asegurado, los humanos partimos hacia la Tierra.

Serendipity

 

 


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