Tíbet Inmortal

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Lama Wang estaba sentado con la espalda recta iniciando el rito funerario de transición. Pertenecía a la secta de "Los Guías de lo Incógnito", Lamas que acompañan al difunto en sus últimas experiencias entre la vida y la muerte.

Buscaba con su mente el cuerpo psíquico del yaciente y su rastro energético. Casi de inmediato, vislumbró el umbral de la muerte que se abría ante Tsering Murup.  El moribundo expiró al atardecer del tercer día y el médico, también Lama, certificó la muerte.

Los ritos del "Libro Tibetano de los Muertos", los mantras y cánticos aumentaron poco a poco. Lama Wang siguió la estela de energía del muerto Tsering. La identificó entre otras muchas que vagaban por aquel estado y se pegó a ella con una oración y un mantra de proximidad.

El propósito del Lama es que el fallecido "escuche" sus indicaciones para entrar en el "estado intermedio". En ese nivel de experiencias donde tu vida ha quedado atrás, la mente del fallecido sin la condición física, proyecta imágenes y sensaciones sin comprender que es una ilusión.

Se suceden las visiones como en un sueño, donde no te preguntas si es real o no. Té lo crees. Eres el soñador y lo soñado. Extraña paradoja.

Lama Wang susurró al cuerpo energético de Tsering: "No te detengas, no mires atrás ni hagas caso, son solo ilusiones de tu mente, sigue adelante".

Entonces el muerto se detuvo y, haciendo lo contrario de lo que el Lama le pedía, dió media vuelta y dijo:
- No quiero ir, tengo que volver, me he dejado las barricas de cerveza a punto de fermentar -

Lama Wang flipó, no sabía qué hacer.
Cuando se dió cuenta el muerto ya estaba volviendo a toda velocidad para la vida. Así que salió disparado a intentar convencer al muerto de que ya había muerto.

No hubo manera, el tío se las ingenió para volver al cuerpo, ya azulado y blanquecino, emitiendo una tos pestilente que hizo que la mitad de los que estaban allí salieran despavoridos.

El Lama llegó en el momento que salían todos gritando y rezando por si acaso. Vio a Tsering arrastrando la mortaja, salir disparado hacia el sótano, y hacia allí lo persiguió.

- Todo bien - dijo el no-muerto chimpándose una cerveza y cayendo hacia atrás mientras se moría otra vez.

El Lama no daba crédito, sin embargo se sentó con la espalda recta entre las barricas de cerveza y empezó de nuevo el ritual de transición. Tendría que ir a toda velocidad ya que el muerto se había vuelto un experto del "estado intermedio".

Lo pilló justo cuando iba por el túnel de luz.
- Espera - dijo el Lama, que tengo que indicarte por donde tienes que ir.
El muerto, que una vez fue Tsering, se detuvo y esta vez escuchó la voz del guía que le decía...
Om mani padme hum!!!



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