La Cautiva (1 de 2)

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Los baños, año 1481 a 1490 (siglo xv)

Estando el rey dándose un baño, me mandó llamar, acudiendo mi doncella para que la acompañara, también llamada en aquellos tiempos kalfa (mujer a cargo del servicio).  Llevándome a unos baños donde mi señor estaba esperándome. Él estaba dentro del agua, estando cubierta de pétalos de rosa, el olor era intenso, olía a azar. Preguntándome, mi bella dama, ¿puedes ayudarme a bañarme? Yo viéndolo despojado de sus prendas, solo pensaba en aquella noche donde había perdido aquello de tanto valor y que con tanto esmero había conservado para ese gran día de toda mujer. Solo se le veía la espalda, el agua le llegaba por la cintura y dándose la vuelta, extendió la mano alargándome una manopla para que le diera por detrás. Si te quitas la ropa estarás mejor, así al salir estarán secas. Yo temblorosa pensando, intentando imaginar que seguiría después, me introduje en el agua. Me fui acercando lentamente hasta llegar donde estaba y poniendo jabón en lo que me había dado empecé a flotarlo, los hombros, el cuello, le levanté un brazo, después otro bajando por la espalda, hasta sus zonas carnosas. De repente escucho. Amor flota bien esa parte más íntima, es necesaria mantenerla limpia, si le das con las manos podrás limpiarla mejor. Dame tus manos, dándose la vuelta introdujo mi mano dentro del agua acercándola a su miembro voluminoso, había crecido bastante, estaba erguido, grande. Mira tienes que hacerlo así , poniendo su mano encima de la mía empezó a guiarme sin dejar de mirarme  a los ojos, haciendo movimientos lentos de   bajar  y subir, de arriba abajo. Yo veía como se mordía los labios. Del agua y entre los pétalos salía una puntita, era como si algo brotara y estuviera naciendo. Él se veía hermoso, ahora que lo estaba mirando fijamente, se sentía feliz. Ese hombre que era mayor que yo, superior en todo y que siempre me habían hablado de su mal carácter, lo estaba viendo, se sentía tan dulce y tierno, parecía tan indefenso en ese momento que pensé, ¡qué hermoso se ve!, podría llegar a enamorarme de él, que lindo con esas estrellas en los ojos. De repente sentí como un grito ¡ ahahahahahahuuuuu! y le dije con mido .Perdón, perdón ¿le he lastimado? No era mi intención, Y con una voz casi tartamudeando me contesto. No mi bella dama, estaba perdido y tú me has encontrado, estaba muerto y tú me has dado vida, seguido de un gran beso que me dejo sin respiración.  Ven acércate te voy a lavar yo, date la vuelta. Fui a darle lo que él me había dado y dejándolo en el agua se puso jabón directamente en las manos. Empezó a darme por el cuello al mismo tiempo que fue dando pequeños mordiscos en las orejas, fue bajando por la espalda lentamente hasta llagar por la cintura deteniéndose. Con un dedo empezó desde el cuello hasta donde se había detenido, bajando muy suavemente. Por mi cuerpo empecé a sentir un escalofrío desde la punta del pelo hasta el dedo de los pies. Con forme me iba tocando no puedo explicar lo placentero que era, la noción del tiempo iba desapareciendo al mismo tiempo y a mis adentros cada vez me gustaba más el baño, donde llegue a imaginarme que en este mundo y espacio solo estábamos los dos. Sin darme la vuelta, el estando todavía detrás sentí como su mano empezó a tocarme la cintura, con la otra acariciaba mi pecho, parándose a jugar con los pezones, poniéndose rígidos. La mano de la cintura empezó a bajar tocándome las ingles, acariciando mi entre pierna, pero en ningún momento llegaba a rozarme los genitales, tan solo notaba detrás algo rígido, duro, caliente, húmedo y de grandes proporciones. La otra mano fue subiendo hasta llegar a los labios, rodeándolos lentamente, susurrándome al oído lo bonita que era, cuanto le gustaba y que era suya, le pertenecía, me decía por favor quiéreme, ámame, te necesito para ser feliz. Seguidamente me toco la mejilla bajando lentamente hasta mis partes más íntimas y sin separase de mí, notando en cada momento su respiración cada vez más agitada, intensa y flotándose el con mi trasero, bajó sus manos hasta mi parte más íntima empezando a tocarla con movimientos lentos.  Utilizando tres dedos de su mano derecha en forma horizontal (de lado a lado) después de manera circular, con la otra mano introdujo un dedo en la vagina, tocando la pared vaginal frontal, muy despacio, haciendo círculos lentamente, susurrándome en el oído mi bella, si te hago daño dímelo. Yo no sabía que estaba pasando, ya que no había penetración, tan solo tocamientos, pero era tan intenso como el otro día. Yo no podía respirar, pensé que me desplomaría, era tal la flojera que mis manos buscaban donde cogerse, mis pies no se aguantaban, pensé que me desmallaría, fue cuando me dijo, mi niña pon tus manos hacia tras, sujétate en mi trasero y déjate llevar. El empezó   a mover los dedos, tanto el que estaba dentro como los de la otra mano por fuera, monte de Venus, clítoris y la vulva. Yo tenía ganas de gritar, chillar no podía contenerme y fue cuando escuche quiero oírte, escucharte.  Los dos empecemos a gemí fuerte era maravilloso hasta que noté que algo caliente saltaba a mi cintura y yo no pude más dando un gran aullido aaaaaaaauuuuuuuuuuuuuuuuuu.


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