Viejas amistades 2

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Pasaron los días y Mónica no dejaba de pensar en Roberto y él estaba igual, pero en una encrucijada por qué le tenía mucho aprecio a Gonzalo. Ellos se conocían desde muy jóvenes porque la esposa de Robert era prima de Gonzalo. Sin embargo, los recuerdos de ese encuentro con Mónica le invadían su cabeza a cada momento...cómo podría olvidar esos senos golpeando su cara mientras ella galopaba sobre él, Cómo olvidar las contracciones de su vagina succionándole el pene y esos besos maravillosos que se dieron aquel día. Que tentación más grande agarrar el teléfono y aunque sea oír su voz...

Hasta que un buen día Roberto no pudo más y se fue en su camioneta a rondar por la casa de Mónica con la esperanza de al menos verla así sea de lejos. Pero no fue así, a quien si se encontró fue a su amigo Gonzalo que lo saludo muy amablemente y lo invito a su casa el próximo sábado que pensaba hacer una barbacoa por sus cumpleaños y así, Roberto no pudo resistirse a esa invitación.

Gonzalo llegó a casa y le dijo muy entusiasmado a Mónica que se había encontrado a Roberto y que lo había invitado a la barbacoa, ella sintió un vuelco en su corazón! Sentía emoción por volverlo a ver, pero al mismo tiempo, se sentía mal. Pensaba que él no quería nada con ella, que talvez algo no le habría gustado, en fin. No sabía que pensar, sin siquiera imaginarse que lo que sentía Roberto era una inmensa culpabilidad con su amigo de toda la vida. Ella también se sentía culpable, pero se daba valor recordando las veces, cuando ella aún era muy jovencita e inexperta, que él le había sido infiel, aunque ella nunca tuvo la certeza de ello, porque le faltaba el valor, en aquellos días, de ahondar en la situación y prefería creerle a su amado esposo lo que le decía y con lo que ella estaba viviendo en ese momento, se pudo poner en los zapatos de su marido y por fin entender que el hecho de estar con otra persona, no significa no amarlo a él. Era algo completamente independiente, era como cuando uno está a dieta y se come un helado para consentirte un rato, era como si ese sabor de ese helado se lo pudiera transmitir después a su esposo porque de verdad, Gonzalo sintió el cambio en su esposa, por esos días, ella se sentía más libidinosa como hacía mucho tiempo no se sentía y había gozado al máximo con su marido en la cama, eso sí, pensando en aquel encuentro con Roberto.

Llegó el sábado y efectivamente Roberto acudió a la cita con sus viejas amistades. Él se había esmerado aún más en su presentación personal, tenía un pantalón de mezclilla y una camisa blanca ,se puso una loción deliciosa, o al menos a Mónica le fascinó, ella estaba muy linda con jeans ajustados y una blusa con nudo en el escote que enmarcaban aquellos preciosos senos que Roberto no podía sacarse de la cabeza , se saludaron de beso en la mejilla y así empezó la celebración, que un trago, que una cerveza, que la música guapachosa, hasta que se animaron a bailar y ahí sí no pudo aguantar más Roberto y la invitó a bailar y así la acercaba a él, sentía sus senos frotando en su pecho, Le apretaba las manos ,estaban ambos super excitados ella sentía como su vagina le goteaba, él con su pene erecto se lo rosaba en su trasero cada vez que daban una vuelta en aquel baile erótico que sutilmente hacían a la vista de todos ..que ganas tan tremendas ,que ganas de comerse a besos .. sintieron que todos les estorbaban y así pasaron una tarde muy amena en familia. Atardeció, se fueron yendo los pocos invitados y Mónica empezó a recoger todo y entrar a la cocina lo que tenía que lavar y fue cuando Robert se ofreció a ayudarle y ya en la cocina no se contuvieron más y se comieron a besos. Mónica lo apartaba asustada pero no podía dejar de besarlo el sacó un seno y lo agarró como un bebé a su biberón y se lo metió a su boca como cuando un drogadicto se toma su dosis. Se sentían en la gloria los dos, pero sabían que no podían seguir en ese momento y así de prisa quedaron de volverse a ver en otro sitio.

Esa noche cuando quedaron solos Mónica y su marido hicieron el amor ¡de una manera tan deliciosa! Gonzalo sentía que era el mejor regalo de cumpleaños. Él aún estaba en el jardín cuando Mónica se fue desnudando en frente suyo y así lo invitó a la piscina, Gonzalo la siguió enseguida, desnudo también, se metieron y empezaron a besarse a acariciarse Gonzalo la hizo sentar al borde y empezó a hacerle un sexo oral delicioso...metía sus dedos mientras lamía su clítoris ella se retorcía de placer… luego entraron a su casa y allí en la sala ,Mónica se sentó en el sillón proporcionándole una mamada deliciosa al cumpleañero luego Gonzalo se sentó y ella empezó a cabalgarlo en un galope rápido delicioso. Gonzalo pegado de esas tetas, estrujando sus nalgas, abriéndoselas, metiéndole los dedos dentro de ellas... hasta que no pudieron más y llegaron al clímax simultáneamente..."Feliz cumple amor mío " le dijo Mónica sonriendo.


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