Colegio DANTE/ Asistente (2/2)

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Al ingresar a la oficina de Luca me siento en su sillón de escritorio tapizado en cuero estilo director, sabes, de esos que son amplios para sentirse importante. Abro su Pc de escritorio mientras Patsy sin querer se derramaba el caliente café en el blue jean y le digo :\-

-Eyy que pena !! te quedaba lindo sobre la bestia con la cola parada al viento, ahí tienes un baño privado para secarte, mientras ella entra busco en la Olivetti su archivo del Dante y veo, aliviado debo admitirlo, que cumplió 19 años a comienzo de febrero, segundos después Patsy, toda suya contoneándose, sale del baño con la pollerita del colegio en vez del manchado pantalón.

-Me he cambiado me dice, está secándose mi pantalón en el baño, mientras venia hacia mí.

Entrecortado de voz sin separar la mirada de esas largas piernas con pollera corta, esbozo un

-Busca lo que necesites mientras sigo sentado le doy acceso apartándome del escritorio,

-Donde me siento, preguntó con carita de costado y esbozando una sonrisa de lado.

Aquí le dije, abriendo mis piernas y haciendo lugar en ese amplio sillón de cuero. Ella se sentó al borde del sillón sonriendo y buscando sus archivos en la compu. Despacio y con cuidado comencé a mirarla desde atrás, imaginándome que estábamos haciendo un cowboy invertido, sabes, de esos donde ella se sube sobre ti, te cabalga y tu mirada da a su espalda. Mi pene ya comenzó a latir y dije dentro mío, bueno.., aquí sabremos como viene este juego de seducción. Patsy al sentir ya ese bulto rozándole el ano, da vuelta sonriendo y me dice.

-Joooder, que te estas calentando ticher.

Ahí me di cuenta que había camino abierto, lentamente puse mis manos sobre su espalda y comencé a rozarle la cintura, subiendo hasta los hombros varias veces en secuencia mientras que ella tipeaba sus cosas. Se notaba que le gustaban aquellas caricias.

–Mas abajo ahora, me ordenó mientras acostaba sus tetas en el escritorio y dejaba esa terrible cola mirando hacia mí, casi de cuatro. Era una niña de 19 con esos cuerpos duros y sedientos de sexualidad pidiéndome que me haga cargo. Yo con 28 ya con ganas de enseñar, deje posar mis manos sobre su cadera y lentamente le rozo los muslos desde las rodillas hacia la entrepierna, se dejaba ver la respiración caliente que salía de su boca sobre el vidrio del escritorio. Así lo hice un par de veces hasta que, subí la mano derecha hasta la cabellera, agarrándola fuerte, pero levantando despacito, subí su cuerpo hasta el mío tomándola con la mano derecha del cabello y con otra abrazándole las tetas hacia mí. Cuando apoyo su espalda contra mi pecho baje ambas manos por esos parados pezones rosados de tetas duras como piedra, tetas de una estudiante caliente, friccione los rosados y parados pezones un buen rato, masajeando esas tetas desde abajo hacia el sensual cuello que estaba fibroso y sudado, baje las manos hacia su entrepierna, metiendo una de mis manos en la mojada bombacha, gimió de placer con su boca ya apoyada en mi cuello, comencé a tocarla, apoyando toda la mano sobre esa caliente vagina, acariciando solo con el dedo índice entre los labios externos subiendo y bajando lentamente desde el pirineo hasta su escondido pero caliente y duro clítoris. Sus tetas se ponían mas duras y yo acariciaba sus pezones por dentro de la abotonada camisa blanca, dándole cuerda de lado a lado, masturbándola arriba, abajo, metiendo mi dedo índice dentro de su pequeña y lubricada concha. Patsy estaba loca, gemía de placer me acariciaba la entrepierna contoneándose, era un Ticher enseñando a su pupila como masturbarse, levanto sus dos pies sobre el escritorio de Luca y sus labios se abrieron cual mariposa, dejando esa concha lubricada, mojada, caliente a mi merced. Metí dos dedos adentro de su lubricado agujero y se estremeció, tome una de sus manos y la lleve hasta el clítoris y susurrándole mientras tenía mis dos dedos dentro de su lubricada y rosada concha, revolviendo piel suave y mojada le ordené:

-“Mastúrbate mi amor, dale círculos cortos a esa camapanita”, Patsy se comenzó a pajear como si fuera la primera vez que se tocaba, metiendo yo mis dedos, girándolos por dentro en su rugoso, mojado y caliente punto G, adentro, debajo de su campanita, ella dejo escapar, una chorredera de orgasmo que me mojo toda la mano, estaba estremecida con las rodillas apretadas, boca arriba, mi mano presa en su entrepierna, entregada al placer, con la cabeza perdida en la lujuria. Yo seguía caliente con la pija ya lubricada de leche sentía mojada mi pelvis, todo estaba mojado en mi entrepierna, esto me calentó muchísimo. Lentamente la levante apoyándola sobre el escritorio, poniéndola casi de cuatro, las duras tetas contra el escritorio, ya sin camisa con los pezones contra el vidrio frio, con las piernas al piso que temblaban, apenas se paraba, bajándole la bombachita blanca le frote la dura pija sobre esa ya bien lubricada concha de colegiala, ella gemía empujando hacia atrás, queriendo ser penetrada. Mientras le sobaba por fuera este grueso pedazo de carne duro, con la cabeza mojada llena de sangre caliente, empapado, deje soltar un chorro de saliva sobre ese culo estrecho, rosado, apretado. Comencé a hacerle circulitos a ese lubricado culo con el dedo pulgar empujando despacito por fuera con mi mano derecha, mientras que con la izquierda sobaba mi pija alrededor de su lubricada concha abriéndole y cerrando los chorreados labios inferiores, mezcla de miel de mujer y mi saliva que chorreaba por el ano. Patsy estaba caliente de nuevo, no había pasado un minuto de su anterior orgasmo, aun jadeaba y comenzó a empujar de nuevo, quería ser penetrada. Mi dedo jugaba alrededor de su pequeño ano y mi pija la penetraba lentamente en la vagina caliente, chorreada, entrepierna mojada. Separé sus dos piernas y de una embestida meto toda la pija adentro, soltó un grito corto, de esos que demuestran placer, de esos que calientan. Comencé a meter y sacar rítmicamente mi grueso falo, se escuchaba el golpeteo de ese juvenil culo contra mi cadera, sus manos estaban rasgando el escritorio de donde podía, estaba lánguida, estaba entregada. Después de penetrarla y sodomizarle el culo durante unos minutos, no pude más,

-Aghhh Pat, Pat, no puedo más, me mojo, me vengo !!! grité de placer, corría leche adentro, explotaba leche dentro de ese estrecho coño de 19 años, mi pija bombeaba y latía liquido de placer dentro de ese pequeño coño que me abrazaba. Sudado, feliz, me quedé parado enfocado en ese paisaje, le dejé la pija adentro dos o tres minutos sin moverme, chorreando, lubricando moviéndome lento, aun la tenia parada, mientras ella gimiendo lento, movía su cadera como bailando de placer con la gruesa y dura pija mojada dentro.

-Me vengo, Alber, me vengo, me vengooo mi amoooor… aghhh y se mojó nuevamente, ya sin fuerzas, temblando y jadeando, lánguida y entregada al placer, con la espalda sudada y el culo mojado se entregó al descanso.

-No puedo más, me dijo. Nos quedamos así unos minutos, jadeando, traspirando placer. Nos levantamos nos besamos por primera vez y fuimos juntos a bañarnos a la ducha de Luca, quien seguía disfrutando de su siesta mientras yo su pupilo, acababa de matarme con una de sus protegidas.


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