El Reencuentro, parte VI

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Marta veía como su amigo estaba “embobado” mirándola, no parpadeaba. Había surgido el efecto que deseaba, quería tenerle totalmente pendiente de ella.

¿Qué te parece? ¿Me queda bien? No estoy muy segura de que me quede bien, dijo ella a sabiendas de que el conjunto le quedaba de maravilla. Jo, Marta, estás preciosa dijo él, guauuuu…...te sienta perfectamente. Gracias, ¿se sincero vale? No sé si estoy muy convencida dijo Marta girando sobre sí misma. ¡Qué dices! Te queda genial y sabes que siempre soy sincero contigo, dijo Alex.

Alex estaba súper excitado, estar dentro del probador con su amiga apenas vestida, era más de lo que había soñado. Contemplaba ese cuerpazo con la boca abierta… era un bellezón de mujer y verla vestida con ese conjunto hacía que su polla creciese aún más si cabe. Tenía una erección enorme que le causaba hasta dolor.

Marta por su parte, había conseguido lo que quería, pero la cosa no había terminado aún. Decidió apostar fuerte, o todo o nada.

Espera que me pruebo el otro y me dices cual te gusta más, dijo ella. Cierra la cortina anda, no hace falta que te salgas, dijo con una maliciosa sonrisa.

Y sin esperar a ver la reacción de Alex, empezó a desnudarse. Ambos estaban pegados, ya que, el probador, aunque no era pequeño tampoco era muy amplio.

Siéntate anda, así puedo cambiarme más rápido, dijo Marta.

Alex tomó asiento en el pequeño banco que había dentro del probador y su amiga empezó a desnudarse frente a él sin ningún tapujo. Se quitó la braguita y su culo quedó a escasos centímetros de su cara. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando Marta le pidió que le ayudase a desabrochar el sujetador.

Alex, porfa, ayúdame, desabróchame el sujetador dijo ella.

Alex se puso en pie con dificultad, puesto que, su polla luchaba por salir de la prisión del bóxer. Se colocó tras su amiga y con el cuerpo pegado a ella se dispuso a desabrochar la prenda. Marta sintió en su desnudo culo, la presión que ejercía la polla de su amigo. Estaban pegados y podía sentir perfectamente tanto la largura como la dureza de su miembro. Estaba convencida antes de que sucediera, que su amigo tenía un miembro de buen tamaño, pero en estos momentos era consciente de que así era.

Alex desabrochó la parte de arriba del conjunto sin pegas, puesto que, había tomado con delicadeza la prenda y los corchetes fueron desabrochados con tiento y delicadeza. La prenda cayó hacía adelante y viendo que ésta se iba a caer al suelo, Alex alargó sus manos para intentar cogerla, pero lo que hizo fue rozar con una mano y tocar con la otra ambos pechos de su amiga.

Marta sintió las manos de Alex, era delicioso sentir el tacto suave de sus dedos y también lo era sentir su polla junto a su culo. Lejos de separarse de él se pegó aún más, quería sentir de nuevo lo que era tener una buena polla junto a su culo.

Alex retiró sus manos como si un calambrazo las hubiera sacudido, se quedó cortado tras haber intentado sin éxito coger el sujetador en su caída.

Lo siento, dijo. No seas tonto, no tienes por qué pedir perdón, dijo ella.

Y tras decir esto, Marta se giró quedando completamente desnuda frente a su amigo. Sin titubear, levantó su brazo derecho para cogerle por la nuca, acercó su boca a la suya y abriéndola suavemente besó los labios de Alex, dejándole totalmente sorprendido.

Perdona, Alex, me he dejado llevar, siento haberte hecho sentir incomodo, dijo Marta. No me pidas perdón Marta, este beso ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, me imagino que ya te habrás dado cuenta de que me gustas, la verdad es que me tienes loco, me gusta todo de ti, me encanta estar contigo, te admiro, te quiero un montón y el hecho de estar contigo aquí, es algo que ni en mis mejores sueños podía imaginar. Desde el día en que te conocí ya quedé prendado de ti. No te puedes imaginar la de veces que soñado con este momento, dijo él.

Las palabras de Alex le llegaron al corazón, Marta era consciente de la atracción que ejercía sobre su amigo, pero le encantó que le dijese lo que sentía por ella. Saberse querida era algo que subía la autoestima y sentaba muy bien.

Marta estaba emocionada y no quería dejar pasar esta oportunidad a pesar de estar en un probador. Se acercó aún más a su amigo y le besó con pasión. Esta vez, Alex le correspondió con ansia, abrió su boca para albergar la lengua de su amiga. Juntaron sus lenguas y disfrutaron de su sabor, Alex acariciaba cada centímetro de piel de Marta, sus manos eran un torbellino de caricias, movía sus dedos con delicadeza y suavidad, pero intentando abarcar todo su cuerpo. Marta estaba muy excitada, sentía las caricias de Alex y como un escalofrío recorría su espalda cada vez que uno de sus dedos acariciaba sus pechos.

Alex dejó de besar a Marta para pasar a jugar con sus pechos, acariciaba sus pezones con la yema de sus dedos y éstos reaccionaban poniéndose duros inmediatamente. Luego los besaba con suavidad, introducía el pezón en su boca y con la punta de la lengua jugaba con él. Incluso llegaba a succionarlo con delicadeza, notando toda su dureza y excitación.

Marta estaba en la gloria, la delicadeza que mostraba Alex con ella era algo de alabar, su amigo no mostraba ningún signo de brusquedad, sus anteriores parejas eran unos brutos, en cuanto la veían desnuda se lanzaban sin ningún miramiento a sobar sus tetas, chupaban y estrujaban sus pechos como si no hubiese un mañana, en cambio Alex era diferente, estaba excitado, pero se tomaba su tiempo y siempre la trataba con una corrección exquisita. Era una de las muchas virtudes de su amigo, el buen trato que siempre le dispensaba, incluso en las situaciones más excitantes como era el caso.

Continuará...


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