La Historia de Pilar y Carlos - Una Aventura de Pareja (4/4)

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X se agachó y beso la boca que tanto placer le había dado, ella mordió despacio sus labios con ganas de más, comprensible ya que ella aún no había tenido ningún orgasmo, la puso de pie sin dejar de besarla, apretándola contra sí, manchándose de su propio semen que aún se deslizaba entre los senos de Pilar, la llevó nuevamente a la cama, recostándola y bajando de los labios al cuello, a los hombros, levantándole los brazos y recorriendo con su boca las sensibles axilas, provocando gemidos en ella que se dejaba hacer, rodeó los pechos, acariciándolos con sus manos y esparciendo aún más el semen sobre ella. Su boca mientras bajaba por su ombligo, hasta encontrarse con un pubis de pelo recortado, se colocó entre las piernas de ella, obligándola a separarlas y tuvo ante él su sexo, brillante de humedad y parcialmente abierto, esperando ser invadido, se acercó aspirando el olor a mujer caliente que emanaba, dando pequeños besos en los muslos, en el pubis, hasta que centro sus caricias en el sexo, besándolo y acariciándolo con su lengua.

La excitación de Pilar iba en aumento, sintiendo el recorrido de la boca de X como un camino de fuego en su piel, llegando a su culminación cuando una llama en forma de lengua tocó su sexo y la obligó a lanzar un gemido y arquear la espalda, sintió unos dedos que separaban sus labios y que esa lengua entraba más profundamente dentro de su cuerpo para luego ser reemplazada por unos dedos que entraron con facilidad en ella debido a los flujos que invadían su sexo, la boca se dirigió al clítoris y causó otro gemido mientras lo succionaba, tiraba de él con sus dientes y lamía, alternando entre despacio y rápido, su cuerpo se tensaba ante estas caricias, sus manos en la cabeza de X lo apretaban contra su sexo para que no parara, sus piernas abiertas la dejaban completamente expuesta y entregada a las caricias de su amante

Las lamidas bajaban del clítoris a toda la vulva empapada, volvían a subir y los dedos no dejaban de acariciar su interior, ella por su parte movía las caderas dirigiendo el ritmo y apretaba la cabeza de X contra ella, con más fuerza al notar el orgasmo que se avecinaba y que iba subiendo por su cuerpo hasta explotar en su cabeza en medio de un gemido y retorciéndose, sin dejarlo retirarse hasta que termino y pudo volver a respirar, sus piernas y brazos cayeron a un lado y miro a X entre sus piernas, con la cara y boca brillante de flujos, volvió a besarla ahí y ella sintió que su placer renacía de inmediato, X lo notó pero se subió a la cama poniéndose invertido sobre ella y volvió a la carga con las caricias orales.

Ahora Pilar tenía el sexo de él casi en su cara, aun no con toda su fuerza pero dando señales de reaccionar, se lo metió en la boca sin más, generando un gemido en su pareja, que sin embargo no dejaba de comerla, empezó un movimiento con las caderas donde su pene entraba y salía de la boca de ella, casi como si de un coño se tratara, ella con su mano evitaba que la hundiera demasiado en su boca y lo dejaba hacer, sintiendo como renacía casi al tiempo que llegaron su segundo y tercer orgasmo.

Carlos veía a su esposa desatada, acababan de correrse en sus senos para luego recibir una sesión de sexo oral que le encantaba, viendo como gozaba. Justo esa era la razón de estar ahí, pudo ver su cuerpo tensarse, el sudor q la cubría, sus piernas y pies enlazados sobre el amante y su cara al llegar el momento, pudo ver como sus manos apretaban la cabeza de X como él mismo había sentido muchas veces pero nunca visto. Luego él se puso sobre ella, en un 69 perfecto y empezó a penetrar en su boca sin la menor queja por parte de ella, pudo notar como el miembro algo blando, se fortalecía con las caricias y hasta dos orgasmos más en su esposa.

Ahora X se había levantado y volvió a colocarse sobre ella, esta vez frente a frente, era el momento pensó, la iba a penetrar, vería como otro hombre hacía completamente suya a su esposa, como la gozaba, como disfrutaba de su cuerpo.

X se puso de pie, dejando a Pilar por un momento, recuperando la respiración, tomó un preservativo de la mesa de noche y se lo puso en su miembro ya listo. Subió a la cama y se puso encima de ella, la vio tensarse nuevamente ante la inminente penetración, acercó su rostro a ella y la besó, acariciando su cabello, bajando a su cuello y elevando la excitación nuevamente, casi sin notarlo y debido a la humedad de ella, X entró ligeramente en ella, despacio, sin apuro. Pilar dejó de respirar un momento sintiendo ese cuerpo nuevo que empezaba a llenarla, deslizándose suavemente, pero sin parar hasta estar por completo dentro de ella. X empieza a moverse y el placer invade a ambos, él se levanta, apoyándose en sus rodillas y ella sube sus piernas a los hombros de él, haciendo su penetración cada vez más profunda, los gemidos de ambos se mezclan, ninguno quiere parar, Pilar se siente empapada y llena, el aprovecha sus manos libres para jugar con sus pezones muy sensibles en este momento, casi a olvidado que su esposo está ahí pero a veces lo ve, sentado sin perder detalle, de pronto recuerda lo único que él le había pedido y que había provocado algún comentario nervioso de su parte. Se decidió a cumplirlo, bajo sus piernas para deshacer el contacto y cogiendo de las manos a X tiró de él para que se recostara boca arriba y ella se monta, dándole la espalda, bajando poco a poco hasta provocar ella misma la penetración, totalmente expuesta a su esposo, subiendo y bajando mientras X la sostiene desde atrás, ahora es ella quien dirige la penetración, haciendo que apenas entre o casi sentándose completamente hasta que no es visible el miembro dentro suyo. Su amante bajó una mano y empezó a acariciar su clítoris, lo cual, sumado a la penetración aumentaba su goce.

Carlos vio como cambiaban de posición, estaba sumamente excitado, su erección casi le dolía y solo empeoró cuando ella se montó, mirándolo, y se empaló ella misma sin quitarle la mirada, ella empezó a cabalgar llevando el control de la penetración como el mismo sentía muchas veces, solo que a él lo cabalgaba frente a frente, la idea de darle la espalda había sido suya, para poder gozar de la penetración y de los pechos de su esposa, tal como lo veía ahora. Vio la mano del amante masturbarla al mismo tiempo que la penetraba e imagino el sinfín de sensaciones que ella tendría, a pesar de la promesa de estarse quieto, no pudo evitar ponerse de pie y acercarse hasta quedar frente a ellos, X lo vio y se sobresaltó por un momento, se miraron y notó que todo iba bien. Se apoyó en un mueble mirando de frente como penetraban a su esposa, sus piernas abiertas, sus senos moviéndose y su cara de goce con los ojos cerrados y mordiéndose los labios.

Pilar gozaba del encuentro, más de lo que hubiera esperado, alejada de su mente los reparos que tenía por la situación, controlaba la penetración y esos dedos le daban mucho placer, gozaba sin pensar en nada cuando en un momento abrió los ojos y tuvo un sobresalto, frente a ella, apoyado en un mueble estaba Carlos mirándola, tan cerca que pensaba que si estiraba un pie podría tocarlo. Se miraron a los ojos, con la complicidad de esposos de muchos años, cuando X aceleró sus embestidas y sintió que su orgasmo llegaba, antes que el placer le obligara a cerrar los ojos estiró una mano hacia su marido.

Carlos miró a su mujer, veía el placer en sus ojos, la complicidad, el morbo, supo que el momento llegaba y vio su mano, dirigida hacia él, se acercó un poco más y la tomó, ella cerro los ojos y se dejó ir en un orgasmo explosivo. Él sentía como apretaba su mano, casi hasta clavarle las uñas.

X sintió que iba a eyacular otra vez en muy poco tiempo y aceleró sus embestidas, provocando el orgasmo de Pilar que vino entre un mar de flujos, gemidos y respiraciones ahogadas, el suyo propio llegó de inmediato, descargando dentro de ella en el preservativo, sería una locura llenarla sin el preservativo, pero era muy arriesgado y nadie quería eso.

Ella se hizo a un lado, rodando a la cama, agitada aun y sudorosa, X descansaba también agitado, se quitó el preservativo y lo dejó a un lado, abrazó a la mujer que tenía al lado, sintiendo envidia de su esposo, que había vuelto a su lugar.

Este siempre era el momento complicado para X, cuando no se sabe bien que hacer, ¿levantarse, ducharse e irse?, ¿ducharse con ella?, quizá la pareja quisiera continuar y no le vendría mal el espectáculo, no tardó en darse las cosas, Pilar se levantó y se dirigió al baño, donde cerró la puerta, dejando claro que no lo admitiría ahí. La entendía ya que una ducha era a veces un gesto romántico y quedaba claro que nadie quería romance ahí. Sin embargo, era incómodo estar a solas, desnudo con un hombre, pero se sintió obligado a hablar

Tu esposa es maravillosa, dijo recalcando el TÚ, para demostrar que sabía bien su lugar. Gracias, lo sé y gracias a ti porque lo hemos pasado bien. Y yo también, eres afortunado de tenerla, cuídala. Lo hago, puedes estar seguro.

La charla, algo incómoda, continuó otro rato más hasta que la puerta del baño se abrió y Pilar salió envuelta en una toalla, con el cabello recogido para evitar que se moje. X pasó a su lado y se fue a duchar a su vez dejando a la pareja sola por primera vez en mucho rato.

Carlos se acercó a su esposa que tomaba su ropa para vestirse, y la abrazó, ella se acurrucó en su pecho, sintiéndose segura, como no podría sentirse en los brazos de nadie más.

Te amo, escuchó que le dijo Yo también, susurró. ¿Vamos a casa? Si mi amor, dijo ella levantando la mirada y besándolo, te deseo, pero no aquí, en nuestra cama.

Cuando X salió del baño, ella ya estaba vestida y lista, aparentando una normalidad que no sentían, nada sería igual entre esa pareja, lo sabía porque ya lo había visto, pero a ellos les iría bien, no había celos ni remordimientos, estaban sentados juntos, tomados de la mano, esperando. Se vistió rápidamente y quedó listo, la pareja se puso de pie y en silencio se dirigieron a la puerta, bajaron hasta la cochera y llegó el momento de separarse con un apretón de manos para Carlos y un beso para Pilar, quien le ofreció su mejilla.

¿Nos volveremos a ver? Puede que sí, dijo ella Mantengamos contacto, respondió él.

Subieron a sus autos y X desde el suyo al retroceder, pudo ver a la pareja besarse con pasión antes de encender su vehículo y salir detrás de él.

Este fue el inicio de la pareja en un nuevo mundo, un mundo que cambió su rutina y los llevó a explorar nuevas posibilidades que elevaron la pasión de sus noches, tanto que a pesar de estar agotada, ella no veía la hora de llegar a casa para entregarse a su esposo y dormir en sus brazos.


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