La Historia de Pilar y Carlos - Un Recuerdo Lejano (3/6)

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Pilar tuvo que hacerse cargo de su amiga y olvidarse del beso por el momento, como pudo la hizo levantar y la llevaba hacia su dormitorio cuando Sonia se soltó como pudo y corrió hacia un baño. Lo que faltaba pensó Pilar, Sonia no paraba de devolver todas las bebidas de la noche hasta que no le quedó nada en el estómago y se calmó, quedando sentada en el piso del baño. Pilar hizo esfuerzos para ponerla de pie, se había manchado la blusa y sin pensarlo mucho, se la quitó y la arrojó a la ducha. Se arrastraron al dormitorio y Sonia se dejó caer en la cama. Pilar le quitó los zapatos y el jean y tiró de las sábanas hasta que pudo meterla dentro, solo con la ropa interior, la cubrió y no pudo evitar mirarla y acomodarle el cabello con un gesto de cariño. Pensó si debía irse y decidió que nada malo le ocurriría porque no había manera que despertara hasta el mediodía por lo menos, así que llamó su taxi y se fue, cerrando la puerta tras ella.

Para el lunes se volvieron a ver en la universidad, Pilar había llegado a la conclusión que el beso había sido fruto de la borrachera y no pensaba mover más el tema, que, por otra parte, quizá su amiga ni recordaría.

Hola Reina, recibió el típico saludo seguido de un beso en la mejilla Veo que ya estás bien Si, dormí hasta las 2 de la tarde y descubrí que estaba en ropa interior, busqué al violador, pero lamentablemente no lo encontré, dijo riendo. Desilusiónate loca, fui yo, te habías vomitado toda y no quedó más remedio que quitártela y meterte a la cama. Eso suena bien, fue la risueña respuesta, aunque los ojos azules no reían.

Por respuesta, Pilar le dio con un cuaderno en la cabeza y ambas fueron riendo al salón de clases.

Al final del día habían quedado en estudiar para sus próximos exámenes y ambas se dirigieron al departamento de Sonia, el cual invadieron en alborotada charla. Pilar aprovechó para correr al cuarto de baño y mientras estaba ahí notó la blusa tirada en la ducha con una mirada de resignado enojo.

Eres una puerca, le espetó a su amiga, la blusa sucia que te quité sigue en la ducha, ¿es que no te has bañado desde el sábado? Claro que sí, pero me dio asco recogerla y sólo la hice a un lado Y la piensas dejar ahí hasta cuando Hasta que venga la señora que limpia, que será mañana Puerca y engreída

En estas discusiones estaban mientras se acercaban poco a poco, hasta que quedaron calladas, mirándose fijamente, Sonia literalmente se le fue encima y extrañamente Pilar no la rechazó.

El encuentro fue intenso y los estudios quedaron relegados. Dio inicio a una relación extraña, muy comentada entre sus amigos, iban de la mano a todas partes, Sonia llegaba a besarla y Pilar no se atrevía a rechazarla, hasta que sin haber pasado mucho tiempo, decidió que tenía que ponerle fin. El alejamiento como pareja las distanció y a pesar que intentaron retomar su amistad, nada era igual y acabaron por dejarlo.

Ese capítulo había sido borrado de sus recuerdos por parte de Pilar, había sido su único contacto con personas de su mismo sexo, y si bien sabía que no era nada vergonzoso, lo sentía como algo ajeno a ella hacía donde la habían arrastrado las circunstancias y de lo que había formado parte en actitud completamente pasiva.

Todo había vuelto a su mente de golpe cuando la vio en ese consultorio y se había dejado llevar nuevamente al territorio de Sonia.

Ahora, con una taza de café delante, las amigas se ponían al día de sus vidas llegando a reír juntas como en los tiempos pasados en que no habían dañado su relación. En medio de la charla, Sonia la tomó de la mano y Pilar no se retiró, se sentía tranquila, en capacidad de poner fin a lo que sea que fuera a pasar, jugaron con sus manos sin dejar de charlas, entrelazando los dedos y haciendo juegos de fuerza. Sonia no miraba a nada más en el mundo que los ojos de Pilar, quien por el contrario, evitaba hacer contacto.

¿Recuerdas el día de esa fiesta?, preguntó Que parte, tu blusa vomitada o tú roncando como camionero en la cama, fue un intento de repuesta graciosa. Esta parte, dijo y siguiendo el acto a la palabra, se inclinó sobre la mesa y le estampó un corto beso en la boca. Si lo recuerdo, fue la nerviosa respuesta, estabas muy borracha No tanto como para olvidarlo, ahora su mano le acariciaba la mejilla y arreglaba un imaginario mechón de cabello.

Pilar siempre había rechazado de plano toda idea de un encuentro con otra mujer, a pesar de los ruegos de su esposo, pero ahora que habían entrado en este nuevo mundo, se sintió capaz de intentar muchas cosas que antes eran inimaginables. Esto le hizo recordar a su esposo al que no había avisado de la tardanza.

Dame un minuto por favor, dijo soltándose y poniéndose de pie

Se dirigió al enorme ventanal y llamó a su esposo, le comentó que se retrasaría y que estaba en casa de una vieja amiga a la que había encontrado, no tuvo objeciones ya que la confianza entre ellos era total y cortó la llamada despidiéndose con un beso de su esposo.

Sin que ella lo notara, Sonia la había seguido, al estar descalza sus pasos no resonaban en el frío suelo, se quedó detrás de ella en silencio mientras Pilar y Carlos charlaban, repasando la figura de su antigua amiga y lo que vio le agradó

Pilar se dio la vuelta aun mirando su teléfono y casi tropezó con Sonia que permanecía inmóvil frente a ella.

Caray Sonia me has asustado, que haces ahí parada

Por toda respuesta vio una sonrisa en esos ojos azules y que se le acercaban, Pilar con la respiración agitada parecía clavada al piso, esa mirada se le hacía insoportable y en un momento cerró los ojos, también se sintió separando los labios ligeramente.

Sonia estaba muy cerca, casi rozando sus rostros cuando vio que Pilar cerró los ojos, casi con miedo, pero luego la vio separar los labios y el brillo de su labial, ya no se pudo resistir.

Los labios de las amigas se unieron en un beso, primero corto y casi amical, pero de inmediato se tornó en algo mucho más apasionado, extrañamente fue Pilar quien abrazó a su amiga, besándola y mordiendo esos labios de tonos rosa y jugando con la rubia cabellera que quedó suelta al liberarse de la media cola que lo sostenía.

Continuará


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