La Historia de Pilar y Carlos - Un Recuerdo Lejano (4/6)

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Sonia se vio sorprendida por el ataque de Pilar, pero recibió el beso con entusiasmo hasta que sintió que tiraban de su cabello obligándola a separarse apenas unos centímetros, abrió los ojos y vio los oscuros ojos de su amiga mirándola sonriente, sin dejarla acercarse, sintió otro tirón que la hizo perder el contacto visual y cuando lo recuperó su amiga se le venía encima, comiéndosela a besos los que eran respondidos con igual interés. Finalmente Pilar soltó el cabello rubio que tenía en sus manos para bajarlas a la espalda, cubierta con una blusa verde. Sonia al sentir que la soltaban se separó del beso, pero se lanzó al cuello de Pilar, arrancándole un suspiro mientras su lengua y labios dejaban una marca brillante en su recorrido por el cuello y borde de la quijada.

Desde que se besaron frente al ventanal, no habían cruzado palabra, pero sus bocas, lenguas y manos sí que se habían expresado, provocando que sus pieles se erizaran pidiendo cada vez más. Tomando la iniciativa y sin saber hasta dónde llegaría Pilar, Sonia tiró de la chaqueta de su amiga con desesperación, se enredó en las manos de ella y costó algo quitársela hasta que al fin quedó libre de la prenda. La vuelve a besar con desesperación empujándola hacia el interior, hace retroceder a Pilar en medio de besos y caricias hasta que choca con el taburete y casi la empuja a sentarse en él.

Pilar ha quedado sorprendida al sentir la desesperación con que le quitaban su chaqueta, para luego empujarla casi con brusquedad y caer sentada en el taburete que hace unos momentos ocupaba para charlar con su amiga, reaccionó con igual violencia, en su mente pasaba el pensamiento que si se detenía por un segundo, no se atrevería a seguir adelante, y se confesaba que SI quería seguir, se colgó del cuello de su amiga, atrayéndola para besarse, lamerse, devorarse una a la otra, levantó las piernas y la rodeó con ellas, impidiéndole retroceder, cosa innecesaria porque Sonia no tenía intención de dejarla.

Reina no sabes cuánto te he deseado desde que me dejaste

Pilar no la dejó seguir hablando, tapando su boca a besos, Sonia abrió su blusa e hizo que su amiga dejara su boca para llevarla a sus pechos, aprovechando que estaba de pie y ella sentada.

Pilar tuvo ante sí la blanquísima piel de Sonia, cubierta apenas por un sujetador negro, la tocó ligeramente, seguía tan suave, casi nacarada, como la recordaba, no pudo admirarla más tiempo cuando su amiga la tomó de la cabeza y hundió su cara entre esos pechos medianos y firmes, Pilar llevó sus manos a la espalda de Sonia y en un instante había soltado el broche lo levantó y ante ella quedaron esos pechos tal como los recordaba, en todo su esplendor con esos delicados pezones color rosa, tan diferentes de los suyos, acercó uno de ellos a su boca, para comprobar si eran tan sensibles como los recordaba, soplo su aliento caliente y Sonia lanzó un suspiro, lo rozó ligeramente con su lengua y el suspiro se transformó en gemido, lo tomó entre sus dientes y con mucho cuidado tiró de él y el gemido se transformó en un grito ahogado. Repitió la operación con el otro pezón con resultados similares empezando un juego de ir y venir entre uno y otro sintiendo las manos de Sonia en su cabeza y la humedad que crecía entre sus piernas.

Cada vez más sorprendida de ella misma, Pilar procedió a quitarse la blusa y el sujetador, quedando las dos desnudas de la cintura para arriba, las manos de Sonia se dirigieron a los pechos de Pilar, apretándolos y acariciándolos provocando que esos pezones morenos se endurecieran de inmediato. Ahora las manos de Pilar acariciaban los pechos de su amiga mientras sus besos se dirigían al ombligo y todo lo que es tuviera al alcance.

Sonia ya no podía más de la excitación, en sus noches de soledad había recorrido en sus recuerdos ese cuerpo que ahora tenía delante, no era lesbiana y su fracasado matrimonio lo demostraba, pero siempre había sentido atracción por algunas chicas que ella llamaba “especiales” y para ella, Pilar estaba arriba de la lista, quizá por considerarla imposible. La levantó del taburete y con desesperados empujones consiguió sentarla en la isla de frío granito negro. Ahora Pilar estaba más arriba que Sonia y fue esta última quien se deleitó con los morenos pechos, más grandes que lo que recordaba, debido a la maternidad probablemente. Era el turno de Pilar de lanzar suspiros y gemidos con las sensaciones que sus senos le daban.

Sonia se alejó mientras sus manos abrían los botones del jean de Pilar, consiguiendo abrirlo y dejar ver una ropa interior color vino a juego con el olvidado sujetador que yacía en el suelo, Tiró de los pantalones, ayudada por Pilar que levantó las caderas hasta que encontraron el obstáculo del calzado. Sonia le quitó uno de los zapatos, seguido de inmediato por el otro y antes de soltarla levantó el desnudo pie y le dio un beso en la planta que provocó cosquillas en Pilar y que le diera un empujón impulso aprovechado para terminar de quitarle el pantalón.

Sonia se sentó en el taburete, entre las piernas de su amiga y comenzó una lenta exploración con labios y lengua de los muslos que la rodeaban, besando y acariciando cada parte de la piel expuesta.

Pilar cerraba los ojos concentrándose en las sensaciones que sentía y que poco a poco la llevaban a las nubes, Sonia, como mujer, sabía cómo y dónde tocarla, cosa que muchos hombres ignoraban o no tenían interés en saberlo. Con Carlos hace mucho habían pasado esa etapa y las caricias de su esposo no tenían comparación.

Sonia ya no podía esperar más, Pilar sintió los dedos de su amiga rozando su sexo, acariciándolo un momento por encima de las bragas, única prenda que le quedaba, para luego tirar ligeramente de ella, haciéndola a un lado. Al fin después de tanto tiempo tenía ese sexo en todo su esplendor a su disposición, como esa primera vez hace tantos años en que las dos aprendieron a explorarse una a la otra. Acercó su boca al sexo que la esperaba húmedo y cálido, lentamente, pero sin poder evitarlo como si un imán tirara de ella hasta que sus labios se unieron a esos otros labios distintos y su lengua invadió el interior provocando chispas en el contacto.

Continuará


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