VIDAS PASADAS----PIRATAS (Año 1130 a 1220)  Parte 1-2

Por
Enviado el , clasificado en Fantasía
161 visitas

Marcar como relato favorito

                                            PIRATAS (Año 1130 a 1220)  Parte 1-2

Yo  por ese tiempo muchas noches me costaba conciliar el sueño y cuando lo hacía siempre soñaba con un hombre guapísimo, pelo moreno, ojos claros y lo veía como con dibujos en su piel. En mis sueños los dos nos queríamos, se veía que estábamos enamorados, nunca lo veía vestido igual, siempre lo veía diferente. Por aquellos entonces no entendía lo de la ropa, ahora diría que lo veía de distintas épocas, siempre de un modo u otro se alejaba de mí, no sin antes decirme, te buscare, te encontré, espérame. Yo le preguntaba ¿cómo sabré que eres tú?, el me decía; yo lo sabré y are que tu lo notes, seguidamente me despertaba. Un día  las más jóvenes de mi tripulación fuimos a la isla Tortuga, pues estando cerca nos apetecía pone los pies en tierra,  llevábamos mucho navegando por los mares, y porque no, disfrutar un poco de buenos ratos, pues no habían dicho que habían visto atracar un barco en sus puertos y a bordo iban jóvenes marineros. Después de pasar toda la noche fuera del Escaléis, decidimos volver y cuál fue mi sorpresa que Alwida estaba a bordo con un obsequio para mi, pues era mi cumpleaños. Era un joven, de unos 24 años, asustado, llevaba un collar en el cuello y una cadena. Una gran amiga nuestra y pirata llamada Lliria  iba tirando de la cadena, mirándolo con deseo. Cuando me vio me dijo; Soliar cuando te canses de tenerlo, déjamelo por  unos días, sobre todo después de una  gran batalla, así me quitare el estrés. Yo  contestándole  le dije, Lliria no es tiempo de bromas, además sabes que soy muy posesiva con mis cosas. Lo capturaron en un barco que asalto  mi madre adoptiva  en los océanos, trayéndomelo y regalándomelo de mascota. Por aquellos días y después de estar tanto tiempo al lado de Awilda llegue a convertirme en un monstruo como ella. Lo que que me gustaba, lo cogía aunque tuviera que echar al mar a quien lo poseía, el que se enfrentaba a mí, perdía la vida, el que me llevaba la contraria, lo tiraba a los tiburones. Awilda me dijo, Soliar este es mi regalo haz lo que desees con él, si lo quieres de mascota, como si quieres cortarlo en trozos  y échaselo a los peces, eres su dueña. El me miraba exhausto con cara desencajada y lleno de terror, bajando su mirada y con voz temblorosa  pidió que lo mantuviera de mascota a mi lado. A mí me dio pena y lo mantuve con vida, en los días venideros siempre estaba a mi lado, no daba paso sin que yo lo diera primero. Un día luchando no me di cuenta que me atacaban por detrás, el viendo lo que estaba por ocurrir, hizo un movimiento donde se puso entre la espada y mi espalda haciéndole un corte profundo en el hombro. Otro día trómpese y a punto de caerme, el se puso detrás, cayéndome encima, causándole un profundo corte en la frente, pues dio con un pedrusco muy afilado. Nunca le puse un dedo encima, aunque para ser sincera la vista se regocijaba nada más verlo, pues como dijo mi gran amiga Lliria estaba bastante bien. De este modo se fue ganando mi confianza, amistad y por supuesto un cariño que fue creciendo poco a poco. El estaba a mi lado las 24 horas del día, dormíamos juntos en el mismo cuarto,¡ claro! yo en la cama y él en el suelo, donde sujetaba la cadena en mi brazo para que no saliera sin mi permiso. Por aquellos  entonces ya ni me  acordaba de mi tío y mucho menos de mi prometido, de ese niño que tantas veces nos habíamos divertido juntos, inocentes de lo que estaba ocurriendo, ni de lo que nos esperaba en los próximos años de nuestra vida.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed