Las pajas prohibidas a mi amiga (pt 1)

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Antes que nada, debo admitir que he necesitado contar esto más a modo de confesión. Esto se debe a que nunca conté esto a nadie ni jamás lo haré. 

Primero los pongo en situación: soy un chico que, como muchos, me gusta masturbarme, a veces más, a veces menos. Soy heterosexual y mi preferencia, por lejos, son los culos, al punto de considerarlo una obsesión. En todos los años desde que me masturbo he visto videos de todo tipo, desde los clásicos de sexo anal hasta cosas más puntuales. Sin embargo, si hay algo que más me ha excitado por lejos es ver culos en la vida real, ya sea en la playa o en piletas de vacaciones. A día de hoy, puedo asegurar que unas nalgas con una tanga bien sexy me excita más que ver el mejor video anal en un sitio triple X.

Con esto que les cuento y, por razones obvias, muchas de mis amigas han formado parte de mi gran coctel de masturbación. Sin miedo a equivocarme, apuesto que muchos de los que leen esto le habrán dedicado una a alguna amiga.

La protagonista de esta historia, quien no ha sido la excepción de mis pajas, es mi MEJOR AMIGA. Ella es una chica flaca, de pocos pechos y en cuanto a su culo,.. he visto mejores, pero es aceptable, y mejor es cuando usa calzas apretadas o un jean ajustado. 

Nos conocimos en la facultad, y desde entonces nuestra amistad se fortaleció año a año. A día de hoy tenemos una excelente relación. Sin embargo, como conté en un principio, mi obsesión por los culos me llevó a cometer este tabú (si se lo podría considerar) al que intenté evitar mucho tiempo.

Una de las primeras juntadas de pileta que tuvimos fue en mi casa. Llevábamos algunos años como amigos y nunca la había visto en bikini. Esta fue la primera vez, y como dije, nada de otro mundo, no llevaba una tanga fina, pero eso no impidió que no quiera mirarla. En un momento nos dirigimos a la cocina a buscar algo, le dije que no había problema que entrara a la casa en bikini ya que era buscar comida y volver afuera, ella bien servicial como de costumbre, se quedó preparando algo de comida mientras yo iba al baño. Al salir, ella estaba de espaldas ocupada y yo con el celular en la mano... al principio no tuve la intensión, pero no pude resistirme, y con todos los nervios del mundo prendí la cámara y le grabé el culo, como buen caballero dejé que ella salga antes y la seguí desde atrás. Ya en el patio, entré al galpón a buscar algo, pero en realidad aproveché y nuevamente prendí la cámara y le grabé el culo una vez más. El resto de la tarde sólo pensé cuando se iría para poder ver el material grabado. Luego que se fue, me dirigí a mi computadora y pasé los videos. El material grabado fue de unos pocos segundos, sin embargo, fue suficiente para pajearme y eyacular en 2 minutos, como nunca lo había hecho. Fue una paja digna de recordar, de esas que seguro entraron en un top de las más placenteras. Esto sucedió en noviembre de 2016 (ya que tengo el video con la fecha). 

Ese día, me di cuenta que el verdadero placer de mis pajas estaba asociadas al morbo, a lo prohibido, a masturbarme con una chica que conocía, con su culo que era más real que cualquier video porno de internet. 

Luego de este evento, lejos de lamentarme o sentir culpa, continué los siguientes años en busca de más fotos o videos, ya no en la pileta, sino cuando nos juntábamos a estudiar o en cualquier momento oportuno que pudiera tenerla de espalda portando alguna calza o jean apretado. Un día llegué a lo que consideré casi pasarme del límite, y fue mientras ella cocinaba algo, y al estar de espaldas a mí, decidí agarrarme el pene y manosearme mientras contemplaba su culo, algo de lo que, si me arrepentí en ese momento, ya que lejos de disfrutarlo me estaba arriesgando a ser descubierto. 

Como toda obsesión, llegó un tiempo en el que me calmé y no tome más fotos ni videos. 

A pesar de esto que les cuento, nuestra relación siempre fue la mejor, nos juntamos siempre, charlamos de cualquier tema, nos reímos, tenemos juntadas con un gran grupo de amigos y todo lo normal del mundo. Nunca he tenido la culpa de mirarla a los ojos y querer sincerarme, porque como les he dicho, mi obsesión no es exclusivamente con ella, sino que es el morbo mismo que me genera que sea mi amiga y pueda verla en bikini.

Los siguientes años estuve tranquilo y no he pecado de querer masturbarme con ella. Sin embargo, con la llegada de la pandemia, me volví muy pajero de nuevo. Una nueva oleada de pajas llegó a mi vida, y mi amiga volvió a ser partícipe de eso.

En diciembre del año pasado (2021) ocurrió de nuevo lo inevitable. Esta vez, ella me invitó a su nueva pileta y para sorpresa mía, estrenó bikini nuevo y por primera vez, la vi usar algo más ajustado. A pesar que ella es flaquita, su nueva tanga fina hacía resaltar su culo. Yo, boca abierta contemplando esa belleza, no dude un segundo en agarrar el celular con la "excusa" de que no teníamos una foto juntos hace tiempo. En ese momento ella limpiaba la pileta sacando ramas y hojas, por lo que aproveche para intentar grabarla. Obvio que no fue fácil, estaba nervioso, pero algo grabé. Nuevamente, de regreso a mi casa vi el material, para hacerles una idea, no pude grabarla de cerca y tampoco estaba de frente totalmente. Aun así, fue el mejor material que tengo grabado de ella hasta el día de hoy, ya que escucharla hablar y ver el triángulo de la tanga me excitó muchísimo. ¿El resultado de ver eso? Si, ya conocen la historia...me acuerdo bien de la cantidad, me clave 7 PAJAS SEGUIDAS (1 al día) y de 9 que me hice, 8 fueron dedicadas a ella. Otra vez sentí esa excitación que hace tiempo no sentía al masturbarme, no había servilleta de papel que aguanté todo el semen y hasta me quedaban temblando las piernas. 

Finalmente, ¿qué tal fue este 2022? Bueno, les cuento que soy una persona muy estadística (si, otra de mis locuras) y a día de hoy, le llevo dedicada 18 pajas a mi amiga sólo este año. Y si, todas dedicadas a su culo.

Como voy a agotar el máximo de palabras permitido, voy a dejar la conclusión de esta historia en otro relato, muy breve. Donde me gustaría saber sus opiniones.


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