Cuentos de la Abuela (1-5)

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                                                           Cuentos de la Abuela (1-5)

Pensando la abuela que se habían quedado dormidos, cuando iba saliendo de la habitación uno le dijo; abuela  sigue no te vayas. Ella se volvió y dándole un beso en la frente le respondió; cariño todos tus hermanos duermen, cierra los ojos y duérmete tu también, mi vida ya es muy tarde. El niño con lagrimas en los ojos le dijo; abuela tengo miedo de los duendes, ¿y si vienen a por mí? La abuela con una sonrisa y secándole las lagrimas le respondió; hijo son cuentos, leyendas y nunca antes un duende le hizo daño a un niño, cierra los ojos,  ven abrázame, durmamos juntos. Diciendo esto los dos cerraron los ojos y se quedaron dormidos tanto la abuela y su querido nieto. Al despertarse al día siguiente, viendo los niños que la abuela dormía con ellos, se pusieron alrededor en la misma cama y les dijo; abuela sigue con el cuento, la abuela les pidió desayunar, lavarse y les prometió seguir cuando terminaran de hacer sus obligaciones. Habiendo desayunado, ducharse, vestirse y lavado los dientes, todos se sentaron alrededor de la chimenea a escuchar a la abuela. Así la abuela siguió con el relato; la  niña fue creciendo y con ello todos los problemas que conlleva ser adolescente,  pues tenía ya 16 años. Se escapaba y toda su obsesión era asomarse en lo alto de una montaña para ver las luces a lo lejos que provenían del ser humano, ella nunca había visto un ser como ella, pensaba que era única en su especie. Un día decidió escaparse y bajar al pueblo, viendo a todas las personas que estaban paseando por sus calles, se fue corriendo, dirigiéndose a la ninfa que la crio, preguntándole por lo que había visto. La ninfa no sabiendo como explicárselo, llamo al consejo y le conto que estaba ocurriendo. Todos allí reunidos decidieron hablar con ella y explicárselo. La niña lo entendió, pero lo que no entendió es que ¿porque no podía llevar una vida dentro de un orden, lo más normal posible a su especie?, como así lo dijo  ese ser mágico hacia ya algunos años.  Ella quería ir a la universidad, quería ser médico para curar a todos, pues era el único don que no tenía. El consejo lo entendió y decidieron aceptar lo que  Anjara pedía, solo ponían 3 condiciones; 1ª nunca hablar con nadie nada relacionado con el bosque, ni con los seres de allí. 2ªNo podía utilizar la magia fuera del bosque. 3ª y la más importante, cuando pidieran hablar con sus padres, un correo o dirección, tenía que poner la de una casita abandonada en el bosque, en cuyas escrituras rezaba un mago como  el dueño de la casa y los alrededores. Ella acepto, pero todavía había un gran problema, no tenía los restantes estudios. Como faltaban todavía 3 años, la niña decidió estudiar por libre, viniendo seres de todos los reinos de los demás bosques a enseñarla, pasado el tiempo se examino por libre en el pueblo, sacando matricula de honor, la máxima puntación dada a nadie en aquel pueblecito de la Alpujarra.


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