YETI Y EL NIÑO ENFERMO (1-3)

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                                       YETI Y EL NIÑO ENFERMO (1-3)

Hugofran se encontraba muy feliz, por primera vez, no se sentía solo, tenía ganas de gritar y saltar, pero se contuvo, no quería que nadie se enterara. Era tal la felicidad que sentía, olvidándose por completo de su enfermedad, por primera vez, sentía que era un niño como todos. Se fue a la cama pensando en volver a encontrarse con él, pensó, lo primero que le enseñare será decir mi nombre y le preguntare por el suyo, seguidamente se durmió. Al levantarse, se aseo, desayunó y salió haber si encontraba a su amigo, iba pensando; ¿Cómo lo veré?, bueno pues me sentare y dejare que él me encuentre.

Yeti madrugo, se fue corriendo y se sentó al otro lado de la vaya a esperar a su amigo, viendo que se acercaba lentamente, no se le ocurrió otra cosa que soplarle para que se diera cuenta que estaba ahí. Soplo tan fuerte, que Hugofran se cayó de culo, terminando los dos en una sonora carcajada (ja, ja, jaaa). Su  madre no lo veía, pero desde la ventana de la cocina, lo escucho reír  como nunca antes lo  había oído, se quedo callada, sus lágrimas salían de sus ojos, pues cada vez Hugofran estaba más enfermo, los médicos le habían dicho que si seguía así, no llegaría a adulto. La diabetes estaba complicándose, junto con el asma, los riñones y el hígado le estaba fallando, los dedos de los pies los tenía ya ennegrecidos, ¡pensó que feliz se siente mi hijo! Siguiendo con sus quehaceres culinarios.

Mientras tanto Hugofran le preguntaba a Yeti; amigo, ¿cómo te llamas?, recuerda que yo soy Hugo.

Yeti respondió;  poniéndole la mano en la garganta pronuncio su nombre O…H. Hugo se quedo parado y siguió preguntando.

Hugo; y ¿tu mama?

Yeti; volvió hacer la misma operación, E…..H

Hugo; y tú papa ¿cómo se llama?

Yeti; volviendo hacer lo mismo, I……H

Hugofran echo una carcajada y dijo; ¿te estás riendo de mí?, seguidamente se puso a pensar y llego a la conclusión que eran diminutivos de sus nombres.

Yeti llamaba a su familia con sonidos, así se los pronuncio a su amigo, uno a uno. Se levantaron, se fueron a dar un paseo, pero como era tan lento Hugo, Yeti de pronto lo cogió y se lo puso en los hombros echando a correr. Hugo alucinaba, sentía el aire en la cara, parecía como si montara a caballo, sus movimientos eran como si galopara. Hugo puso sus brazos  abiertos y se dejo llevar.

 


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