AITANA

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                                                                     AITANA

 En los años 1930 nació una hermosa niña llamada  Aitana,  muy guapa, sin ningún pelo, ojos marrones, de piel blanca, pero como si hubiera tomado el sol, bronceada, siempre estaba enfermiza, si alguna enfermedad se paseaba cerca de ella, la cogía, su madre pasaba pena, pues no podía sacarla a la calle, pues terminaba constipándose y luego no tenia con quien dejarla, cuando tenía que salir a trabajar. Su padre, murió joven, pues vino enfermo de la guerra, dejándola sola con su madre cuando tan solo tenía tres  añitos.  Teniendo su madre que ocuparse de ella. Fue creciendo, convirtiéndose en una hermosa joven, su pelo solía llevarlo largo, recogido con trenzas, de color negro azabache, sus ojos eran muy grandes, marrones oscuros, su figura era esbelta, delgada,  estatura normal y su cara era pecosa. Creció con sueños, con ilusiones, pensando como cualquier muchacha, casarse, tener hijos y ser feliz. Encontrándose con edad de estar en  colegio, aunque en aquellos tiempos no había tantos cursos como ahora, no te obligaban  a estudiar y cuando podías trabajar, te sacaban, para  ayudar a la familia. Aitana, se enamoro de un hombre mucho mayor que ella, trece años  de diferencia entre los dos para ser exactos. Ella tenía  doce  y el veinticinco, cuando José vio a Aitana, y se fijo en ella. Ella salía del colegio,  llevando todavía el uniforme, peinada con dos trenzas  se ponía a jugar a la rayuela, en la calle, cerca de la puerta de su casa,  mientras que el, se sentaba en la cera a verla como jugaba. José  la vio un día, de camino a su trabajo, quedándose prendado, el se dijo a sí mismo; ¡esta joven tiene que ser mía! Fue acercándose a ella hasta que terminaron siendo novios, se casaron, cuando ella tenía  dieciséis casi a punto de cumplir diecisiete  y el treinta  años. No esperaron más, porque él se veía  muy mayor. La madre de Aitana se opuso, pero la terminaron convenciendo y termino por aceptar. Tuvieron tres hijos, formando  una familia tradicional. José era zapatero,  ella ama de casa. José, era el típico machista de toda la vida, no hacía nada en la casa, ni ayudaba en el cuidado de los hijos, todo el día estaba en el bar. Se gastaba el dinero que producía su trabajo, teniendo Aitana que pedirle a su madre o pedir fiado en el colmado de debajo de su casa. No sé cuando, ni como todo empezó a cambiar. José se volvió agresivo, maltratando a toda la familia. Nació el mayor y fue una bendición para todos. Un día de pronto vino borracho y le dio una brutal paliza, seguidamente la violo, quedándose embarazada del segundo y el tercero, pues tubo gemelos. Pensando que los niños no eran de él, pues  en su familia nunca nacieron embarazos dobles, fue empeorando hasta que se hizo insoportable.  Otro día vino borracho y dirigiéndose a la cocina, cogió una botella de agua, tirándosela a uno de los gemelos, dejándolo empapado, teniendo que llevárselo la madre de ella. Al otro gemelo intento venderlo, pero gracias a un familiar pudieron impedirlo a tiempo. Otro día José tiro a Aitana por las escaleras, rompiéndole, dos costillas, dejándola sorda de un oído. Aitana, poco a poco fue apagándose. Aquellos sueños que tenia de joven, empezaron a desaparecer de sus pensamientos. Aquellas ilusiones de una joven, de verse agarrada de un hombre que la quisiera, la amara, la mimara y la cuidara como hacia su padre con su madre cuando vivía.  Ya Lo sentía como un sueño de otra persona. Su aspecto cada vez estaba más envejecido, poco a poco se fue apagando y un día cuando salió a comprar se sentó en un escalón de un portal no volviendo a levantarse de él. José viendo que Aitana no volvía, pensó que se había fugado con  otro, saliendo furioso, como una fiera a su encuentro. Viendo un gran murmullo en la calle de atrás de su casa, se acerco a la multitud, cuando fue su sorpresa  al ver que era su esposa. Estaba sentada, dormida, la cara relajada y con una nota que decía; ¨ No te guardo rencor¨. José cayendo de rodillas lloraba, lloraba, pidiendo perdón. Se levanto como un zombi, sin rumbo fijo,  solo andaba con la mirada perdida, cruzo la calle, pasaba el camión de la basura y lo atropello, muriendo en el acto.

 

 

 

 

                                                                    FIN

 

                                           


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