Carnaval de Dusseldorf parte 8

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Océano atlántico diciembre de 1944

La noche buena se vivía en la cubierta del buque de bandera española Alondra, tanto italianos como españoles adornaban la cubiertas con guirnaldas hechas de papel con colores, Hans Schmidt, que no quería llamar la atención, decidió pasar esos días en su camarote, con un mapa naval y su conocimiento de las constelaciones pudo prever que estaban lejos de las acciones navales de la guerra, hasta que un golpe en su puerta lo hizo levantarse se su silla, al abrir la puerta se encuentra con la hermosa joven italiana  que había visto con mirada lujurioso más de una vez 
  - Bu...buenos días  disculpe,  pero en la noche haremos una cena navideña y le quiero extender una invitación, nos juntaremos a las 21: 00hrs, si quiere asistir-
  - Gracias,  asistiré con gusto-
  - Entonces nos vemos, allá-
  - Disculpa, ¿ cual es tu nombre? La joven italiana le dijo
  - mi nombre es Gigliona Materazzo-
  - el mio es Hector Salinas -

Soldeu, Andorra, junio del 2004.

El sonido grave y monocorde desperto a Barbara Schaffer,  la cual estaba acostada sobre su costado derecho en un espacio obscuro, por el movimiento de su cuerpo, el tipo de superficie tapizado donde apoyaba la cabeza y el sonido ambiente, pudo deducir que estaba en el porta maletas de un vehículo grande de combustión diésel,  quizás un vehículo todo terreno, las muñecas las tenia atadas detrás de su espalda por la presión pudo adivinar que se trataba de un nylon o cuerda de fibra natural, de pronto el sonido se hizo más grave y supo que el vehículo entró en un galpón, hasta que el vehículo se detuvo, se abrió el porta maletas, Bárbara  cerró los ojos para que no le afectará la luz exterior,  pero de pronto sintió que le pusieron una bolsa en la cabeza y a empujones dos hombres la condujeron a una habitación, la sentaron en una silla y le sacaron la bolsa de la cabeza, Barbara se encontraba en una habitación obscura solo con unas luces tenues que en forma cenital le alumbraba desde el techo, Barbara se trató de levantar pero la mano ruda de un hombre la hizo sentarse , Barbara lo miró y ve a un hombre afroamericano de contextura gruesa con el cuerpo de Mike Tyson, Barbara trató de zafarse pero el hombre la apunto con una pistola S&W40 ( smith&wesson calibre 40) y la puso en la cabeza de la rubia.
  - adelante disparame- dijo Schaffer  pero el moreno solo se mantuvo inmóvil 
  - Agente Brown! No sea grosero con nuestra invitada-
Del frente de la agente Schaffer aparece un hombre delgado de 1,70 mts de estatura, vestido de negro con camisa blanca y corbata negra de cabello canoso corto peinado para atrás con un acento sureño, el hombre tomó una silla y se sentó al frente de Barbara Schaffer 
  - Perdón por la rudeza de mis hombres, no saben como comportarse frente a una hermosa mujer,  agente Brown libere las manos de ella- Brown saco un cuchillo y corto las amarras de las muñecas y luego se marchó y se puso detrás de la puerta
Barbara de frotaba las muñecas, mirando a su interlocutor dijo
  - Dicen que los vaqueros que son de la CIA  son los más peligrosos- el hombre sonrío 
  - Somos ideales para interrogar a las femme fatales, como la gran agente Bárbara Schaffer, una de las más peligrosas de los agentes del Mossad-
  - Mi cuchillo,  lo quiero de vuelta-
  - El cuchillo pico de cuervo, seríamos muy idiotas si te pasáramos tu arma más letal-
  - Que quieres de mi?
  - Que te saques la ropa-
  - Perdón?
  - Solo quero que te saques la parte de arriba de tu ropa -
  - Noooo!
  - Por favor,  no me obligues a que el agente Brown lo haga a la fuerza.

Pasado los minutos la puerta de acero de una bodega desocupada  se abre Barbara que estaba acompañado por dos agentes de la CIA entra en ella y los hombres cierran la puerta, Barbara que solo estaba vestida con la guerrera blanca con trazos grises, bajo de el solo tenia el sosten blanco, con el resto de la ropa en la mano,  de repente el sonido de un murmullo llamo la atención de la agente del Mossad,  camino hasta encontrar a una chica sentada en una pared con los brazos acurrucado en el cuerpo que daba la impresión de estar con frío extremo, tenía el cabello rubio en una melena ondulada que llegaba hasta los hombros la chica mira a la agente y ella se acerca a la chica 
  - Toma ponte mi guerrera- dijo Barbara poniéndole su guerrera en los hombros 
  - Y tu estas desnuda te vas a  congelar-
  - No, yo tengo ropa térmicas en mi mano ves? Me lo pondré-
  - Gracias-
  - De nada, mi nombre es Barbara-
  - Mi nombre es Helen-

Océano atlántico,  diciembre de 1944 

Una gran mesa que había puesto a estribor en la cubierta del barco grandes fuentes con pastas y tablas con queso y prosciutto,  mientras el sonido de la mandolina daba alegría a la  velada, de uno de los costados de la mesa aparece Hans Schmidt con dos botellas de vino francés que robo de la cubierta de oficiales,  los puso sobre la mesa, Gigliona  lo tomo de la mano y los presento a su familia, después de cenar los italianos fueron a sus camarotes pero Hans  decidió ir a la popa para fumar un cigarrillo, de la obscuridad aparece Gigliona.
  - Hola- le dice a Hans 
  - Hola que haces acá, no te ibas a dormir?
  - Si de hecho mi familia cree que estoy dormida, pero no tenia sueño  y salí a dar una vuelta-
Hans empezó a jugar con unos de los mechones del cabello negro que colgaban de las mejillas de la joven italiana, hipnotizado por los ojos verdes de ella y beso los pequeños labios de la joven de 19 años, Gigliona solo se lanzó en los brazos del teniente  mientras el mar empezaba a embravecerse.
 Minutos después,  cual el barco se mecía y los tripulantes y pasajeros no se atrevía a salir de sus camarotes,  pero en la habitación de Hans una tenue luz producida por una lámpara de alcohol  alumbraba el abrigo blanco y el vestido celeste que estaban en el suelo,  el cuerpo desnudo de la joven de diecinueve años aparecía entre el campo de luz, Hans la observaba con lujuriosa  mirada mientras estaba acostado en el camarotes con sábanas blancas, Gigliona se acercó a él y apoyando las manos en los muslos de Hans y empezó a besar al oficial, él la tomó por la cintura y la sentó sobre sus muslos con desesperación de un hombre que por meses no había tenido experiencia sexuales empezó a besar los pequeños pechos de la italiana, pero de un movimiento  Hans la tumba a su cana quedando el encima de ella, Gigliona lo mira y dice 
  - Soy virgen, ten cuidado-
  - No te preocupes tratare de no hacerte daño-
El viento fuerte termino por embravecer el océano, que agitaba el barco con fuerza.

Continuará 


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