El viejo

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El Viejo

Mi nombre es Julio, soy escritor y bastante conocido, pues he publicado varios libros con muy buena aceptación del público, lo que me ha permitido vivir con bastante holgura.  En mis ratos de tranquilidad, suelo concurrir a un viejo café que se encuentra cerca de mi casa y en donde paso un par de horas leyendo y observando  a personajes que transitan  y que muchas veces han servido de inspiración para mis novelas. 

En una de esas ocasiones en las que me dedicaba a saborear un café, se me  acerca uno de los parroquianos, al que ya había observado con atención un par de ocasiones   y me dice:

Hola, lo he visto muchas veces y por lo que se comenta, es escritor.

Asentí con mi cabeza.

Mi nombre es Oscar y si me invita con un trago, le contare una historia que es real y me ocurrió hace unos cuantos años.

El aspecto del individuo era de unos 75 años, alto, flaco, bien cuidado, con casi todo su cabello aunque muy canoso, la verdad podía dedicarle un tiempo a escucharlo.

Me miro buscando mi aprobación, cosa que así hice, pedí algo para aligerarle la lengua y comenzó su relato:

Trabaje toda mi vida en una empresa de las afueras de la ciudad (me dio el nombre), como encargado de la limpieza del edificio. Mi horario era a partir de las siete de la tarde, cuando todos se retiraban y me quedaba hasta las tres de la mañana. Era una tarea sencilla y armaba mi rutina para terminar rápido y poder dedicarme a mi otro hobby que era la fotografía.

Sacaba mis fotos, buscando elementos o situaciones que me parecían interesantes y elaboraba secuencias basadas en ellas. De joven también me dedique a ser fotógrafo de modelos, cosa que abandone cuando me case.

Tomo un sorbo y me miró, diciendo:  

       -      Sigo?

 

Por supuesto, le confirme.

Entrecerró sus ojos, tomó confianza y continuó:

Mi ingreso fue de muy joven, cuando prácticamente la empresa recién se formaba y el dueño de la misma Don Pedro, me mostró su aprecio, y muchas veces me pedía que le hiciera la limpieza de su casa, lo que me permitió también conocer a su familia, y en especial a sus hijos Daniel y Estela.

Hasta aquí la historia no ofrecía demasiados matices, pero Oscar parecía muy entusiasmado así que lo deje seguir adelante.

Pasaron los años, su hijo se hizo cargo cuando Don Pedro falleció y por desgracia el también murió en un terrible accidente, quedando en manos de su hermana, la abogada Estela la dirección de la compañía. A mi esposa también la perdí y como mis hijos estaban radicados en el exterior, en el momento en ocurrieron los hechos, yo estaba solo. Debo reconocer que el trabajo era monótono y repetido, pero en soledad y con la libertad que había conseguido, lo hacía tolerable, la única compañía era la seguridad del edificio que estaba en la entrada y que rara vez subía. Eran 14 pisos a los que conocía a la perfección, por lo una vez finalizada mi labor, que no me llevaba más de cinco horas, tenía mucho tiempo disponible.

Una noche en la oficina  correspondiente a la Dirección y que era al que mas esmero le dedicaba, veo una luz, me acerque con mucho cuidado, ya que no era muy habitual y golpee tímidamente.

 

-Si?, adelante oí a una voz femenina.

 

-Perdón, dije al abrir, no sabia que estaba ocupado, puedo realizar mi tarea?

 

-Por supuesto, hazlo sin inconvenientes Oscar.

 

Era Estela la Directora, que estaba trabajando en un horario no habitual. Hacia mucho que no la veía, pues no solía quedarse tan tarde. Rondaba los cuarenta años, de casi 1 metro 70 de estatura, de gran belleza, la que se podía adivinar a pesar del talleur y de los anteojos que llevaba. Por lo que se sabia, estaba casada con un medico de renombre, el que acostumbraba a concurrir a seminarios fuera del país, y con el que tenia dos hijos adolescentes.

 

Hasta aquí Oscar, ya casi había consumido su bebida y yo debía seguir con lo mío, así que decidí terminar por el momento, alentándolo para continuar al día siguiente. Me miro con cierta pena, pero le dije que no se preocupara que habría otro trago para moderar su sed.  Pensé como seguiría la historia?, mientras tomaba algunos apuntes, para ir recordando por si fuera necesario.

No apareció por un par de días, por lo cual creí que se había olvidado del asunto, pero a la semana volvió y me pregunto si quería que continuase.

Adelante lo escucho.

Se quedo callado como esperando que ordene algo para aclarar sus ideas, así lo hice y automáticamente arranco, en el lugar donde habíamos quedado.        

La presencia de Estela, se hizo cotidiana y aunque solo me animaba a saludar y hacer mis cosas, podía observarla a voluntad ya que ella estaba ensimismada con lo suyo y casi ni me observada. Me encantaba mirarla y tratar de adivinar sus curvas y soñar despierto que alguna vez podría ser mía y poder acariciarla o besarla a voluntad. Sabia que este objetivo descabellado a todas luces, podía significar un incentivo a mi monotonía diaria, así pues empezó lo que iba a ser a ser mi obsesión de ahí en adelante.

Tomo aliento bebió un sorbo y siguió.

Todo fue muy rápido dentro de mi cabeza, un viejo sin nada que perder, solo podía imaginar acercarme a semejante mujer, así que mi decisión estaba tomada, si quería avanzar con mi sueño, era obvio que debía apuntar en algo específico para atraer su atención, así que empecé a pergeñar una idea en la que no existirá un término medio: o el éxito total o mi despido de la compañía.

Allí me miro y me dijo:

Imagínese, escritor, yo un veterano de 65 años, esperando conseguir a la autoridad máxima de la empresa, una mujer respetada y temida, que seguramente era inalcanzable para todos y a la cual ahora veía todas las noches sola,  trabajando y a la que el destino la puso delante mío. 

Esboce una pequeña sonrisa, era indudable que el relato real o no se ponía mas interesante.

Ahora para mi era el jugarme a todo o nada, comencé a calcular sus tiempos, normalmente se retiraba a las 10 de la noche, seguramente a cenar con su familia, con lo cual, yo tenia tres horas para planificar mis pasos.

Un día me anime y le pregunté: Estela deseas tomar un café? yo la tuteaba pues la conocía de muy pequeña. Me miro y asintió. Desde de ese momento ya fue  corriente que llegada las 20.30 le acercaba su infusión, yo adecuaba mi tarea para poder compartir ese tiempo junto a ella, oler su perfume, alguna vez rozar su ropa, y evitar que se diera cuanta de mis erecciones pensando en su cuerpazo. Hasta ahí, todo normal, una noche ella misma me dijo:

-Oscar siéntate conmigo y descansa tómate algo y hazme compañía.

 

Totalmente impensado, la directora me ofrecía sentarme para conversar con ella, por supuesto que era algo inocente, pensando en hacer ella misma un resquicio en su trabajo, así que la rutina varió otra vez y nos  dedicábamos  media  hora a charlas de cosas del pasado y de nuestra vida.

Paramos el relato pues ya se hacia tarde y con algo de incertidumbre me preguntó:

Que le parece escritor, va sacar un libro de esto? se rio y nos saludamos hasta el próximo encuentro.

Razones de viaje hicieron que estuviera casi ausente por un mes, y ya me había olvidado de mi confidente, pero a los dos días de haber reanudado mis visitas al café, volvió a aparecer y me dijo:

Creí que ya no volvería y se iba a perder lo mas interesante de la historia, continúo?

Pedí su bebida y arrancó

Creo que estos encuentros eran, una especie de descarga, hablar con alguien totalmente ajeno a su entorno, un viejo inocente que no significaba nada en su vida y sin el riesgo de que sus confidencias se divulguen entre sus amigos. Así las cosas, me conto de su casamiento con el Dr. Evans, un eminente cardiólogo al que empezó a amar después de un tiempo y con el cual llevaban una convivencia normal criando a sus hijos, a pesar que el se ausentaba bastante por seminarios y congresos médicos en el exterior, lo que a ella no le agradaba demasiado. Yo por mi parte le conté mi historia y mi pasión por la fotografía, la que era vital para el éxito de mi plan. Creo que había conseguido que se sintiera cómoda y sin inhibiciones, así que poco a poco me fui animando:

 

- Estela, y tu vida sexual es satisfactoria?

 

- Es algo totalmente personal, déjame seguir con mi trabajo, respondió cortante.

 

Salí destrozado, un mes de trabajo perdido, no habría retorno, quise empezar a indagar más profundamente y mi ansiedad me llevo a un terreno fangoso del que no podría salir.

 

Pasó un semana y no volvió a aparecer, supe que estaba fuera del país por temas de la empresa, pero mi temor era que cuando regresase no me permitiera verla. Una noche volví a ver luz en su oficina, yo debía cumplir con mi trabajo así que golpee y entre.

 

-Buenas noches Estela dije casi sin voz.

 

-Hola Oscar, sonrió, la verdad que este viaje hizo perder nuestras charlas que siempre me han resultado tan agradables.

 

Me volvió el alma al cuerpo, todos mis temores se diluyeron y volvimos a ser los confidentes de antes.

 

Una noche ella misma me dijo:

 

-Mi vida sexual es normal, un par de veces por semana cuando coincidimos en la ciudad, pero creo que ya me acostumbre y no me planteo nada adicional. Y tu Oscar?,

 

Le dije la verdad, tenia una amiga a la que visitaba cuando me lo pedía el cuerpo y a la cual le dejaba un dinero por sus servicios, lo que también dependía de mis ingresos. Todo seguía viento en popa, ya era un clásico: su café, sus confidencias y para mi que decir, en poco tiempo ya se había hecho imprescindible, por lo cual era hora de dar un paso mas, había logrado que no desconfíe de lo que yo le decía, solo era un viejo inofensivo para ella.

 

- Estela. Porque te vistes tan seriamente?

 

Sonrió y dijo;

 

- En la oficina no puedo usar otra cosa: pollera un poco arriba de mis rodillas, una blusa y el saco, gris, negro o azul, eso es lo que mi padre me enseño para dar una imagen de respeto hacia la gente.

 

-Me parece, que el respeto te lo has ganado por tu esfuerzo y seriedad y no por la vestimenta, trate de convencerla, al menos colores mas vivos, eres una hermosa mujer.

 

La mire y se sonrojo un poco.

 

-Te parece Oscar que soy bonita? hace mucho que no me lo dicen.

 

-No te lo dirán pero es así, te propongo algo, era mi oportunidad de seguir adelante con mi plan, tú sabes que soy fotógrafo, me gustaría sacarte algunas aquí en tu despacho, para que puedas ver que no miento, y me reí.

               

Me miro con un dejo de sorpresa, y ante mi satisfacción dijo:

 

-Porque no? hace mucho que no poso para alguien, y  sonrió.

 

Como yo dejaba la cámara guardada en mi cajonera, solo era convenir la ocasión, mi idea era que primero que se sintiese cómoda y disfrute de un momento de relax y si le gustaban, colocarlas  en su escritorio e inclusive las muestre en su casa. Era la forma de mostrarle mi buena voluntad y   si todo salía como lo había pensado, seria el primer paso hacia el premio mayor.     

 

Ya caía la tarde, así que cortamos con la historia, el viejo monologaba y me evitaba hacer preguntas, sólo hacia pausas muy breves para tomar un trago y la verdad era que el relato se estaba poniendo atrayente.

Al otro día siguió adelante:

      

Arme un trípode donde apoye la cámara, se había pintado y maquillado para la ocasión, aunque seguía con su ropa `de trabajo`, comencé sacándola sentada en su escritorio, luego le pedí que se sacara sus lentes, era hermosa sin dudas, esos ojazos resaltaban, mas aun con el delineador, y también su boca pequeña pintada de un rojo suave.

Pensé: algún día saborearas mi miembro y no pude evitar otra erección. Le pedí que se pare y mueva un poco su cabeza para cambiar la pose y que su cabello se expandiera, se la notaba feliz y se reía constantemente, le saque mas de cincuenta fotos: cerca de la ventana, en un sillón, debajo del cuadro de su padre y me anime a pedirle que subiera un poco su pollera para que luciera sus esplendidas piernas, dudó, pero me hizo caso. Terminamos la sesión y me dijo:

 

- Oscarcito, era la primera vez que me llamaba de ese modo, me agrado mucho hacerlo, de muy jovencita soñaba con ser modelo, pero ya ves la vida me llevo a dirigir una empresa.

Esa confesión fue la certeza que estaba en el camino correcto, sólo debía incentivarla para que siguiera dando los pasos hacia la dirección que yo esperaba. 

 

Me llevé todo el material y cómo quería incentivar su curiosidad, demore un par de días para entregárselas.

 

Mientras las revelaba y las observaba no pude evitar masturbarme, la verdad eran inocentes, pero algunas que le saque, sólo con su blusa y las otras que mostraban parte de sus muslos eran para mi un regalo.

 

Cuando estábamos juntos en medio del café, me preguntaba ansiosa cuando estarían y yo le decía,

 

- Calma debo procesarlas.

 

Arme un pequeño álbum, dejando algunas que parecían más sexys, para ver como reaccionaba.

 

Cuando se lo entregue, las miro con atención, yo me puse detrás, para verlas juntos y note un cierto rubor en una especialmente en que la pollera dejaba ver gran parte de sus piernas. Se la quedo mirando y antes que dijese algo, me anticipe:

 

- Ves Estelita que bien lucís, eres joven, bonita y deberías dejar aparecer más a menudo tus encantos, te lo dice un viejo que te aprecia.

 

Me miro y no respondió, del resto me dio dos o tres para que las amplíe y les pusiera un marco para dejarla en su escritorio y otras para llevarlas a su casa, lo demás me lo lleve y comencé a armar mi álbum personal

.

A los pocos días, una de la fotos estaba efectivamente en su mesa de trabajo, y para mi alegría, se había pintado sus ojos y sus labios y su vestimenta estaba mas acorde a su personalidad, la pollera más corta y pegada a su cuerpo y una remera celeste le acentuaba sus hermosos pechos.

 

No pude dejar de exclamar;

 

- Que hermosa que estás!

 

- Lo mismo me dijeron mis gerentes en la reunión de hoy a la tarde, me notaron cambiada, aunque nadie se animo a decirme lo que estas comentando.

 

- Por favor, párate y camina para mi.

 

Abrió más sus ojos, pero lo hizo, era una diosa, su culo espectacular se contoneaba y sus tetas se meneaban levemente mientras caminaba, hizo tres o cuatro pasos y no pude dejar de aplaudirla, se sonrojo pero se rio y dijo:

 

-  Las cosas que me haces hacer….

 

Todavía no era nada de todo lo que yo tenía en mente, no pude evitar otra de mis habituales erecciones.   

 

Nuestras charlas abarcaban, todos los temas, sin inhibición de su parte, ya sea recordando hechos de su vida o de la actualidad. Estaba seguro que me usaba como un escape, tanto era que me relataba que a veces se sentía insatisfecha de su vida sexual, en especial por las ausencias de su esposo. Así supe que se caso virgen y que jamás lo había engañado.

 

- Te masturbas, Estela?

 

-  A veces pero a pesar de gozar mucho, luego me siento culpable.

 

La media hora que me dedicaba en un principio, se alargaba cada vez más y muchas veces se prolongaban hasta la hora que se retiraba, el placer que me daba escucharla en sus relatos era sublime, mi vida había dado un giro completo y si todo continuaba como hasta ese momento, el camino a recorrer era cada vez menor.

 

 Otro día me anime aun más y le pregunte:

 

- Cuénteme como se masturba, Doctora, a veces la llamaba de ese modo, para asimilar la charla a una consulta.

 

Ya lo tomaba con absoluta naturalidad, así que comenzó y me fue relatando con lujo de detalles su actividad sexual, era increíble pero para disfrutarlo y mi calentura empezaba a molerstarme..

 

Mientras lo contaba me pareció que miraba mi pantalón que apenas podía ocultar mi pene que quería escapar de su cautiverio, pero si se dio cuenta no dijo nada.

 

- Oscar mira las cosas que me haces contar, dijo con un mohín encantador.

 

- Sabes que me encanta escucharte y jamás traicionaría las cosas que hablamos

 

. Ya lo se, por eso lo hago.

 

Estas cosas ya eran habituales, sus primeros escarceos de adolescente, su idea de modelar, hasta que la muerte primero de su padre y luego la de su hermano la pusieron en un lugar que no deseaba.

 

El viejo seguía con esta historia, si no era verdad lo que me decía, su imaginación era muy frondosa, era tarde y dejamos aquí para seguir en otro momento.

Yo seguía anotando ciertos datos que me dejaba, más que nada de algunos nombres y fechas que iban apareciendo.

Creo que a el le hacia muy bien contar estas experiencias, porque en cierto modo era regresar a tiempos muy felices.

Cuando yo me demoraba, y entraba al café lo veía sentado en mi mesa, ávido para seguir el relato.

 

- Escritor, hoy vino mas tarde, seguimos?

Sin esperar respuesta volvía a retomar:

- Todo seguía bajo mi control, no se si se vestía para mi, pero aparecieron algunas remera mas escotadas y polleras mas cortas, me imagino lo que pensaría el personal con los que convivía diariamente e inclusive su propia familia, cosa que le pregunte.

 

- A mi marido no le importa, ni creo que se de cuenta y algunos de mis gerentes a veces se le van los ojos, pero debido a mi cargo nunca me dicen nada, aunque supongo que entre ellos deben comentar mi cambio. En lo que a mi respecta me gusta que me miren, es como sentirse nuevamente codiciada, y te lo debo a ti Oscar, que desde tu ingenuidad me fuiste abriendo la mente.

 

-Eso es lo que crees, pensé, te lo hice creer yo, si ella supiera cual era mi objetivo, seguro que todo esto se terminaría de inmediato. Cada paso de lo que estaba sucediendo lo había pergeñado en detalle y ya era el momento de comenzar la etapa final de la cacería.

 

-Estela, te propongo algo, hace tiempo que me comentas tu frustración por no haber  podido seguir tu vocación de modelar, en mi casa tengo ropa que solía utilizar para las chicas que se sacaban fotos, poseo trajes de distintas épocas y tengo los elementos apropiados para poder  trabajar tranquilo y sin ninguna interferencia pues estaremos tu y yo solos.

 

. Pero Oscar, esbozo una pequeña protesta, si esto sale a la luz, sería un desastre y mi puesto en la compañía se vería seriamente afectado.

 

Debía ser cauto y astuto para eliminar cualquier atisbo de recelo.

 

-  Solo estaremos tu y yo, y te garantizo que los negativos los destruiremos juntos y el álbum jamás lo vera nadie ya que si quieres cuando terminemos lo quemamos para que estés tranquila, además soy un viejo inofensivo que lo único que desea es que te diviertas y puedas satisfacer una frustración que te persigue.

 

Se quedo mirándome, sin decir nada, la semilla estaba plantada, pensé, era solo esperar que diera el paso, lo demás vendría sin prisa.

 

En ese momento, cuando estaba solo limpiando, luego de que ella se fuera me puse a pensar, habían transcurrido tres meses, al principio, solo eran saludos protocolares, luego traerle un café, después  me pidió que lo compartiéramos,  en ese instante  comencé a elaborar mi plan, las primeras fotos, sus confidencias, hasta llegar a que me cuente sus intimidades llegando hasta el relato de cómo se masturbaba!!!!  Increíble, yo el mas bajo de la compañía, el viejo que se encargaba de la limpieza, tenia a la Directora y dueña de la empresa casi a mi merced.

Allí hizo una pausa y me miro:

Esto jamás se lo conté a nadie, y lo guarde como un tesoro en mi mente, pero ahora que no se cuanto me queda de vida, creo que llego el momento adecuado y a lo mejor le sirve para un libro

Esbozó una mueca y siguió sin esperar respuesta.

La deje que madure la idea y no volví a mencionar el tema, sabia que seguramente ella misma daría el próximo paso. Seguíamos con las charlas y yo notaba que cada vez estaba más insatisfecha de su vida sexual, yo la incentivaba con que me cuente sus fantasías y creo que eso la motivaba , en algún momento miraba mi entrepierna y ya no tenia duda que se daba cuenta de mis erecciones que yo ni me molestaba en ocultar, mientras pensaba que ese cuerpazo iba estar disponible, mi ansiedad crecía cada vez mas, y el día llego inexorable.

 

- Viejito, así me llamaba algunas veces, decime como seria el tema de modelar?

Yo que tenia todo estudiado, ni dude y le conté lo que tenía preparado, los trajes que podría usar, como serian las fotos y todo para ella se sintiera cómoda y disfrutase sin inhibiciones.

 

Estas primeras sesiones serian absolutamente normales, pues debían abrir la puerta de su morbo escondido y permitieran que aflore todo aquello que yo sabia que mantenía oculto y que era mi intención que lo manifieste sin ninguna tipo de vergüenza. 

 

- Bien, ahora nuevamente estoy sola, mi marido en otro viaje y mis hijos en la estancia de unos amigos, podríamos hacerlo este sábado a la tarde?

  

Casi exploto de la emoción, pero mantuve mi calma,

 

-Perfecto así preparo todo, te parece a las dos?

 

Le di mi dirección y mientras en mi casa iba armando todos los vestidos, no pude evitar pensando lo que podría ocurrir y solo esto me hizo rejuvenecer diez años.

 

Llego casi puntual, baje a abrirle, estaba esplendida, un jean que acentuaba sus caderas, una blusa muy ajustada en la que sus pechos pedían permiso para salir y casi sin maquillaje,  fantástico!! la directora y yo  en mi casa solos, pensé que diría su marido y no pude evitar sonreír.

 

No hice ningún comentario, subimos, y la invite a tomar algo, cosa que evito hacer, le mostré mi estudio con mis cámaras y luego la lleve al dormitorio en donde había escogido los trajes para esta primera sesión.

 

Le pregunte si tenía algún inconveniente con el tiempo, me dijo que no, pues estaba sola, así que charlamos un rato para que se relaje y comenzar sin prisa. La hice pasar para que se cambiara tranquila, a cada aparición yo lanzaba exclamaciones de admiración, la hacía caminar meneando las caderas, moviendo su cabellera, sonriendo y haciéndole hacer todas las poses que a mi se me ocurrían, se la veía esplendía y feliz, yo aprovechaba con la excusa de arreglar sus vestidos para rozar sus encantos, ella estaba tan entusiasmada que no decía nada. Que dirían sus gerentes si la vieran en este nuevo aspecto? 

 

Realmente fue magnifico, en especial para ella que se reía contantemente y hacia sus propias figuras, yo la fotografiaba, al tiempo que me preguntaba,

 

- Así esta buen qué te  parece ? 

 

Los vestidos eran vistosos, pero sin ningún atisbo de ser sexys, yo me guarde todo aquello que pudiera incomodarla, solo alguno que eran mas cortos y me permitían ver buena parte de sus piernas, Paso el tiempo y cuando miro el reloj, eran casi las ocho, habían pasado seis horas  sin darnos cuenta.

 

-  Huy… dijo, me están esperando para cenar unos amigos, no puedo creer que me halla divertido tanto. 

 

Se fue y dejo su perfume en el ambiente y los vestidos descuidadamente desparramados en la habitación donde se cambiaba, me senté, pensando en lo bien que la habíamos pasado. Al día siguiente comencé con el revelado, eran casi cien, cuando finalicé, me las puse a analizar una por una, estaban excelentes, su expresión, era algo que nunca había ni siquiera vislumbrado, una cara plena de emoción. Además ver esa figura gloriosa, aun con la vestimenta de por medio, me ponía a mil. Elegí cuidadosamente el material que le llevaría, aproximadamente unas veinte, en especial deje tres de las cuales quería ver si reacción, eran de la época de los años treinta, un vestido rojo que le cubría apenas los muslos con flecos hasta casi la rodilla, como yo la hacia girar constantemente,  quedaron a la vista sus piernas hasta casi el comienzo de su trasero, otra tomada desde abajo se veía  su ropa interior negra cubriendo apenas su culo y la tercera de frente y un poco agachada hacia la cámara posibilitaba observar el corpiño que apenas cubría sus senos. Era inevitable, las desparrame en el piso y me  masturbé lentamente mirando sus ojos, su boca, y todo  lo que me imaginaba debajo de la tela.

 

Cuando nos encontramos en su oficina, me comento:

 

- Viejito, no sabes lo bien que lo pase, fue regresar a mi adolescencia, cuando mis sueños estaban intactos y muy lejos de llevarme al lugar donde estoy ahora. 

 

- Cuando comience a revelarlas, las pondré en álbum para que las veas y tal como te prometí traeré los negativos para que los destruyas y te quedes tranquila de que todo lo que ocurra dentro del estudio, quedara entre tú y yo.

 

Debía preparar el terreno para lo que vendría y que supiera que todo lo que hiciéramos no saldría jamás de allí.

 

Pasaron unos días, y siempre me preguntaba ansiosa sobre las fotos, yo quería que estuviera pendiente de mí y hacerla desear un poco.

 

- Trabajare el fin de semana y el Lunes las traigo, mentí, pues yo tenia todo armado. 

Cuando llegué, me miro y como vio que no traía nada en mis manos (yo lo había dejado en mi cajonera).Hizo un mohín encantador, y poniendo cara de tristeza expreso:

 

- Que paso ? si me dices que no lo trajiste considérate despedido.

 

Salí sin decirle nada volví al rato con el álbum en mis manos.

 

Vi su expresión de alegría y nos sentamos en el sillón para que las pudiéramos ver ambos., acerque mi pierna la mas que pude para sentir sus muslos. Comenzó ojeando una por una, se acordaba perfectamente de cada pose, las miraba detenidamente con una emoción desconocida por mi, se tomo su tiempo, diciendo a cada instante, recuerdo esta que hermoso vestido ! y así con todas, cuando apareció la primera que yo escogí, con sus piernas al aire, cambio un poco su expresión, se sonrojo un poco y yo aproveché:

 

-Ves, Estela que hermosas piernas, cuando siempre te dije que deberías lucirlas no me equivoque.

 

No dijo nada, mi piernas ya frotaba su muslo abiertamente, si se dio cuenta no dijo nada.

 

Llegamos, a aquella en donde su trasero aparecía casi a pleno, abrió un poco sus ojos y me pareció que su respiración se aceleraba, se quedo absorta, yo no dije nada, esperando su reacción.

 

Me miro y dijo:

 

-Estas son las licencias de los fotógrafos buscar ángulos y mostrar cosas que no deberían aparecer y se rio.

 

-Aquí debo hacerte una crítica, respondí, tu ropa interior no hace juego con el vestido y estallamos en una carcajada.`

 

La última que era donde insinuaba sus senos  produjo la misma sensación, de ser por mí hubiera seguido pues sentía sus muslos pegados a los míos y que decir que los  deseaba acariciar y besarlos, pero debía mantener la calma.

 

- Me encantaron, Oscar, eres un muy buen fotógrafo, podría haber sido muy famoso.

 

- Si hubiese tenido una modelo tan espectacular como tu seguro que hubiésemos podido llegar muy lejos.

 

- Te parece? y eso que no me cuido demasiado, además eres el único que me lo dice.

 

- Mira, Estelita las instantáneas no mienten, están al natural sin ningún retoque y muestran que eres muy hermosa.

 

Sonrió, se levanto y se sentó en su escritorio.

 

-Te quedas con el álbum o me lo llevo? al tiempo que sacaba el rollo y lo quemaba delante  suyo (eran uno viejo sin ningún valor, ya que el original estaba en mi casa.

 

-  Llévalo, tenlo contigo.

 

Era el momento crucial para mí, así que le pregunte:

- Quieres que sigamos, tengo otra ropa que quiero que luzcas?

 

Aquí mi corazón empezó a latir con fuerza, si decía que no, estos meses de incentivar su morbo y poseerla estarían perdidos.

 

Me miro, suspiro profundo:

 

- Te parece que vale la pena que me sigas retratando? a mi me gusto, pero no se ….

 

- Doctora, dije sin dejarla terminar, lo has disfrutado, a mi me encanto compartir esos momentos, sigamos con algo que para ti es un esparcimiento y cumplir con un sueño olvidado en el recuerdo.

 

Mis cartas estaban jugadas, de su respuesta dependía rodo.

 

- Bueno, y que otra ropa tienes preparada?

 

Casi pego un salto de mi alegría, todo había salido como lo imagine, ahora llegaba el momento del gran premio.

 

-Tranquila, dije tratando de parecer natural, es una sorpresa, espero que te gusten.

 

Cuando se retiro, me quede pensando, y de la emoción que sentía me temblaban las manos, ahora quedaba volver a preparar el terreno,  sabia que su morbo y el placer de hacer algo fuera de su rutina allanarían todo, solo debía guiarla para que se sintiera segura y pudiera hacer con ella lo que a mi se me  antojara, el viejo Oscar, el ultimo eslabón  dentro del personal, iba a ser el dueño de la directora de la empresa, además quería que fuese ella quien me pidiera que la poseyera.

Lo interrumpí, pues se hacia tarde, el viejo levanto la vista y me miro, note una cierta emoción y a medida que avanzaba en su relato, por momentos le temblaba la voz. Todavía no tenia claro si estaba fabulando pero si era así, no cabía duda que su imaginación era muy fértil. Siempre resaltaba las diferencias dentro de la escala del personal, se notaba que esto lo ponía muy orgulloso.

Nos separamos y paso una semana sin que regresara, no me preocupe porque ya eran normales sus ausencias.

Al volver, siguió, siempre se acordaba perfectamente donde habíamos quedábamos, lo cual a mi me hacia dudar de su veracidad pues parecía un guion perfectamente preparado. 

Ahora mi idea era, que los vestidos apenas cubrieran su anatomía y su ropa interior fuera los más estrecha posible, y se la tuviera que quitar para poder posar tranquila.

Estaba seguro que su excitación seria tan grande que no rehusaría y al aceptar, del resto me encargaría yo.

 Mi emoción era muy grande, deje la ropa en el vestidor, y aguarde su llegada, ni excitación era enorme, pero debía esperar ya que todo estaba muy cerca de ocurrir.

 

Llego muy puntual, volvimos ver el álbum, y me dijo:

 

- Espero que esta tanda sea tan linda cono la anterior.

 

Estaba tan nervioso que apenas podía articular palabras, trate que no lo notase, y cuando se fue a cambiar y yo prepare la cámara aguarde si diría algo o seguiría adelante, me había puesto una bermuda, sin nada debajo, para poder quitármela fácilmente cuando llegara el momento adecuado.

 

- Oscar, me llamo desde adentro.

 

Pensé, se arrepintió al ver los vestidos.

 

Estaba parada mirándolos.

 

-Pero que clase de ropa es esta?  Tomo uno de color fucsia que cubría bastante poco por cierto, te volviste loco?

 

- Por que, tenia preparado lo que le iba a decir, una modelo debe hacer las campañas que le ofrezcan, tu tienes un cuerpo espectacular y a mi me gustaría poder dejar estas imágenes, no veo nada de malo, solo estamos tu y yo, probemos si estas incomoda o no quieres seguir paramos de inmediato, que peligro puede significar para ti un viejo.

 

Dudo, pero sabía que todo el morbo que ella sentía, haría su parte, salir de sus rutinas habituales, le fascinaba y además delante de alguien que no pertenecía a su núcleo íntimo y que no podía perjudicarla le atraía demasiado.

 

- Además tu sabes lo que saque, le volví a reiterar, quedara entre tu y yo y lo destruimos cuando tu lo desees, no te prives de algo que siempre deseaste y no pudiste cumplir.

 

Me miro, que seria mas fuerte?, la Directora circunspecta y abocada a su familia o la pseudo modelo a la que yo quería convertir en mi juguete exclusivo?

 

Otra vez la incertidumbre, volvió observar al ropa, su respiración se acelero y estaba totalmente sonrojada, si no aceptaba ya no tendría mas argumentos,

 

-Bueno dijo, pero prométeme que paramos cuando te lo diga.

 

Por supuesto que asentí, y le pedí que antes de comenzar me deje maquillarla, le pinte los labios de un rojo intenso y los ojos con un negro que la hacían parecer una mujer de la calle, se miro en el espejo, pero no dijo nada, salí y ahora si con la seguridad de mi victoria, la deje para que comenzase la situación mas excitante de mi vida.

-No se imagina escritor ese instante lo recuerdo una u otra vez. Habían pasado casi 6 meses desde que la salude por primera vez, el viejo inocente se iba a comer el bocado más preciado de la empresa, una mujer respetable con una vida intachable, fiel a su marido,  iba a ser el juguete con el cual iba a saciar todas mis fantasías.

               Al aparecer casi me desmayo, era un vestido negro, con un escote profundo y muy corto , sus senos se le bamboleaban cuando caminaba, pues no usada nada debajo y su posterior se mostraba  al hacer cualquier movimiento, estaba seguro que su estaba excitada, y su era el motivo por el cual aparecía de ese modo delante mío. Empezó a moverse sin que yo le dijera nada, el vestido casi ni cubría nada, parecía no importarle, yo comencé a sacar  sin parar, de un lado o de otro, deje la cámara  y acercándome cada vez mas, con la excusa de cubrirla un poco la acariciaba descaradamente  era sublime, impensado pero real, yo estaba fuera de mi, se dio vuelta apuntando su grupa hacia mi,  ahí no pude mas y perdi mi cordura, , la suavidad de su piel, era parecida a  la seda, un poco se sorprendió, pero lejos de protestar solo murmuro, como si sintiera aliviada :                                                               

             - Ay Oscarcito, lo me obligas a hacer.

             Lo que sucedió lo puede imaginar escritor, creí  que desmayaba, la directora y autoridad máxima de la empresa, una mujer temida por todos, estaba a mi!!!l Todo lo planeado y ejecutado con frialdad daba sus frutos.                                                                                                                       

                                              

Oscar levanto la vista, estaba emocionado y me dijo:

Lo que estaba ocurriendo lo había pensado miles de veces, pero la realidad superaba todo, era una perra en celo, yo descubrí su parte más oscura y había abierto una puerta que jamás hubiéramos imaginado ni ella ni yo.

Yo sabia, escritor, que un viejo como yo , había logrado lo que se había propuesto, fue grandioso y el momento más sublime de mi vida.                                                                                                                              

– La ayude a levantarse, continuo, temblaba y todavía jadeaba, fuimos a la cama, mantenía sus ojos cerrados y ahí temí, que vuelta a la compostura y tener nuevamente dominio sobre su menté, se arrepintiera y terminara lo que recién habíamos iniciado.

Se volteo hacia y me dijo:                                                                                                                   

-Ay Oscarcito lo que me obligas a hacer.                                                                                                  

Increíble pero real, ese latiguillo era como una liberación, parecía que eso la eximia de culpas, le acaricié el rostro y le di el beso mas amoroso de mi vida, Entendí que esto seria solo el inicio de todo lo que vendría después, miro la hora y sin decir nada se levanto para ducharse, la vi de espaldas, que hermosa visión observé la suavidad de su movimiento, una pequeña cintura y el cabello totalmente revuelto, cuantas cosas me esperaban de esos tesoros que hasta ese día solo había disfrutado su marido.

Regresó y comenzó a vestirse en silencio

-Gracias, lo pase muy bien y se fue.

Como siempre, se había hecho tarde, el viejo sorbió un trago final y me dijo hasta mañana. Volví a pensar, si esto seria real, pero ya me había atrapado su narración, así que espere ansioso.

Al día siguiente retomo:

El lunes como siempre entre a su despacho con el café, lo coloque en su mesa de trabajo, le deje el rollo y me senté a tomar el mío como lo hacíamos habitualmente, espere su reacción, levanto su vista,  la note feliz y su rosto esbozo una pequeña sonrisa.

- Oscar, como siempre has dicho, esto debe quedar entre nosotros dos, lo que ocurrió me encantó, jamás había sentido tanto placer, mi vida tan monótona con mi marido, ahora encontró un nuevo rumbo, es como si empezara a gozar a pleno y te lo debo a ti.

La mire, y solo atine a decir.

- Yo también, te agradezco, pues me has hecho rejuvenecer veinte años, hacia mucho que no experimentaba esas sensaciones que parecían también olvidadas, por lo que todo lo que pasó ha sido para ambos muy agradable.

El viejo, me  miro y dijo:

En ese momento, todo parecía volver a su normalidad, el trato directo entre el empleado y la Directora, su lenguaje tan cuidado   a pesar de que estábamos hablando de cosas muy intimas, yo me imaginaba  en la sala de reuniones, diciéndome estas cosas delante de sus gerentes, o dictándole a su secretaria, parecía  que todo lo acontecido era una nueva parte de su existencia y volví a experimentar esa sensación de orgullo sublime. Lo que siguió después fue soberbio, nunca dejamos de vernos, cuando estaba su marido eran lo fines de semana, ya que ella tenia siempre una excusa para salir y a el no parecía importarle demasiado esas ausencias, y cuando viajaba  por sus congresos  venia a la tarde dejando su trabajo. Nunca se quejaba, hacia lo que yo le ordenaba, era una esclava dedicada a satisfacer  mis caprichos y una geisha para brindar placer, gozaba a más no poder, una y otra vez y yo parecía haber recuperado una potencia sexual inimaginable. Solo dijo.

- Ay Oscarcito, lo que me obligas hacer.

- Perdón, Estelita, pero era inevitable, el dolor da paso al placer y ahora te prometo, que vas a sentir cosas que ni soñabas y la bese con pasión.

Ya todas las barreras se habían derribado, ahora era el momento de hacerle experimentar las cosas que había imaginado y que estaba seguro que su morbo y su exacerbado deseo de gozar me iban a permitir cumplir.

Después de eso, era ella, quien me manejaba nuestros encuentros, a cada nueva ocurrencia de mi parte respondía dándome placer y su consabida frase de expiación.

Otra vez el tiempo se acabo, y dejamos aquí. El viejo me miro, y me dijo

Si aquello me hizo rejuvenecer, lo que le estoy contando también me hacer rememorar todo lo ocurrido y como verá escritor lo recuerdo en sus mas mínimos detalles y como no hacerlo!, si fue la etapa mas importante que me tocó vivir.

Se levantó  y se fue. Era imposible que estuviera inventando, la emoción que me transmitía, su mirada que parecía buscar en el pasado cada uno de esos momentos, hacia que todo pareciera verosímil.

Al otro día retomo:

Nuestras tertulias con el café de por medio, eran como las crónicas de lo que acontecía En una de ellas me contó su historia:

- Como creo haberte dicho, me case virgen, a Miguel,  mi marido, lo conocí en una reunión de amigos y la verdad me gustó, era apuesto, alto, con cabello rubio y un fino bigote, en esa época el  se había recibido de medico y yo estaba en el final de mi carrera, fue un flechazo, pues al año, nos casamos, en esa época no se estilaba tener relaciones antes del matrimonio, así que nos fuimos descubriendo luego. El venia de una formación católica muy estricta, pues su padre era diacono de una congregación y conoció a su esposa  dentro de ese ámbito. Fue a un colegio religioso y también  era virgen, como te imaginaras Oscar, éramos muy jóvenes, encerrados en una sociedad en donde hablar de sexo era tabú, en consecuencia nuestras relaciones se centraban en cosas que ahora comprendo que eran muy elementales, perdí mi virginidad y nos limitábamos al sexo que yo consideraba normal, es decir aquel que permitía tener hijos, tuvimos dos, y todo parecía cerrar en mi vida, con lo cual acepte hacerme una pequeña intervención para no  quedar embarazada en el futuro.. Alguna vez le comente de mi idea de modelar, se rio mucho y la cosa quedo ahí, primero murió mi padre, y luego del accidente de mi hermano Daniel me hice cargo de la Empresa. Lo sexual se volvió rutinario. Se hizo conocido y empezó a viajar y aunque lo hacia acompañado de doctoras y seguramente tenia la posibilidad de conocer muchas mujeres, por su formación religiosa, no creo que me haya engañado, como yo tampoco, hasta que apareciste tu.

Aproveche y le pregunte:

- Estela, porque aceptaste que se produzca lo nuestro.

Se quedo un instante pensativa y respondió con toda naturalidad lo que yo suponía:

- Me gusto la idea de modelar, quitarme algo que me perseguía desde joven y salir de mi rutina con alguien totalmente ajeno a mi vida, lo que me permitía escapar de todo aquello que me agobia diariamente, después como se fue dando en forma natural, descubrir las cosas que yo tenia ocultas y que me hacen sentir tan plena. Además se que todo esto nunca saldrá de entre nosotros y siempre tienes la delicadeza de quemar cualquier rastro que pudiera quedar.

Pensé que equivocada que esta, fui yo quien  forcé cada uno de los pasos que ella dio y la habían convertido esclava,  como siempre mi orgullo era supremo, no podía olvidar que la doctora Estela era la autoridad máxima y yo solo el encargado de la limpieza.

Las cosas que se fueron dando con el correr de nuestra relación, no hacían mas que confirmarme que esta mujer no tenia límites, jamás se quejo de lo que le hacia hacer y que salía de mi imaginación. Fui refinando mis caprichos.

El viejo se emocionaba tanto que hasta tenia miedo que se quedase en medio de su relato, por lo que siempre lo interrumpía para que tomase un sorbo de su bebida y yo no tengo por que negarlo,  me empezaba a excitar a medida que describía tan meticulosamente lo sucedido.

También, continuó, me encantaban las charlas que manteníamos durante el  café diario pues allí me contaba con lujo de detalle lo que sentía mientras gozábamos y sus vivencias intimas, era como continuar lo que quedaba pendiente, yo pensaba cuanto tiempo podría mantener un viejo esta relación y si mi rejuvenecido vigor seria suficiente para satisfacer tanto fuego que tenia que apagar.

Y emitía lo que era inevitable era su frase favorita:

-Ay, Oscarcito lo que me obligas a hacer!

Aquí me miro nuevamente y casi al borde de las lágrimas exclamó;

Escritor, fueron casi tres años del sexo mas fantástico e increíble que se pueda imaginar y lo que le estoy contando es solo una parte y mis palabras no alcanzan a describir todo lo que paso en ese departamento. Mañana creo que será el ultimo capitulo de mi relato.

Lo  mire y me dio pena, esta ultima parte se notaba que la sufría.

Se tomo un par de días, parecía tranquilo y, siguió  adelante

Todo continuo de maravillas, yo nunca interferí en su vida y nunca hablamos de amor, en ese punto estábamos seguros que no existía esa posibilidad y ambos en el fondo también teníamos en claro que tarde o temprano todo terminaría , solo nos limitábamos a tener el sexo mas increíble que ni mi en momentos de locura pude imaginar, tener a mi disposición a una mujer maravillosa, que parecía creada para darme placer, superada todo lo que yo pudiera desear.

Llego el fin de año, y la empresa siempre hacia una reunión, donde era obligatorio concurrir, y me pregunto:

- Que  vestido me sugieres, seguro no uno que tienes en tu guardarropa, bromeó. 

 -Uno plateado que realce tu figura, sin mangas, con escote en la espalda y un poco arriba de tus rodillas,

Se quedo pensando y no dijo nada.

Cuando llegó  esa noche, yo estaba conversando con algunos compañeros y la vi llegar.

Todos se dieron vuelta y escuche algunos comentarios:

-Que buena esta la directora, parece que de un tiempo a esta parte su marido la tiene muy satisfecha, y se rieron por la ocurrencia

No lo podía creer,  esas palabras dichas con alguna malicia,  eran un regalo para mis oídos,  si alguien supiera la verdad se caería de espaldas !!.

Traía, efectivamente  un vestido plateado, con un maquillaje discreto y cerrado por delante pero con un amplio escote en su espalda, por el leve movimiento de sus senos al caminar, era obvio que no usaba corpiño.

Estaba encantadora, mi sugerencia la tomo al pie de la letra y nuevamente mi orgullo esta a tope , la autoridad máxima de la compañía, estaba sometida totalmente a este viejo que era ignorado por la mayoría de los empleados.

Todo fue normal, saludaba  uno por uno a todos y les daba un beso en la mejilla, cuando me toco el turno, aproveche y le susurre

-Estas  tan hermosa como de costumbre.

No había tiempo para respuestas, así que siguió, yo observaba a su marido y pensaba, como teniendo semejante hembra a su lado la dejaba de lado. La fiesta siguió, con una proyección institucional, donde se mostraba la historia de la empresa, noté que se levantaba y sali por la parte trasera, vi que estaba por entrar al baño, me acerque y le dije:

 - Es increíble verte tan encantadora

Luego  seguía  el consabido discurso de la directora, subió al estrado y comenzó a hablar, con total naturalidad. El sólo pensar que el vestido era mi sugerencia y que no tenia nada debajo de su vestido me ponía a tope.

Cuando nos vimos en la oficina, solo dijo:

-Ay Oscarcito las cosas que me obligas a hacer.

El tiempo fue transcurriendo, mi vigor, aunque para mi era increíble seguía intacto

Como ya le dije, escritor, la hice hacer todo lo imaginado por mí, pude haber incorporado a terceros a nuestros encuentros pero era poner en riesgo su vida publica, Estela tenia un cargo importante y cualquier filtración hubiera sido una catástrofe, además ella confiaba ciegamente en mi criterio y fidelidad hacia su persona. Yo mismo empecé a destruir los negativos reales y fui seleccionado alguna pocas fotos que guarde en un álbum personal.

El viejo paro de golpe en su narración, lo vi profundamente emocionado, y apenas esbozo:

El porque y el como termino esta relación se lo dejo librado a su imaginación, se levanto y se fue.

Me quede pensando un momento mas y como buen investigador, no me iba a quedar sin tratar de llegar al meollo de la cuestión, leí los apuntes que fui anotando y fui atando cabos para averiguar si todo lo que me conto podía ser real y si me propuse averiguar que sucedió con los personajes de esta historia . Estábamos en una época en donde todavía no existía Internet, con lo cual los elementos disponibles eran escasos. Sabia el nombre de la empresa, la que se dedicaba a la fabricación de telas de todo tipo, averigüé el teléfono, y pedí por el gerente comercial, con la excusa de que era un cliente que estaba interesado en hacer negocios con ellos.  Empecé a hurgarle datos y confirme que el fundador era Pedro F…. y que al fallecer quedo en manos de su hijo Daniel, que murió en un accidente, quedando a cargo su hermana Estela y hoy la dirigían sus hijos.

Hasta aquí todo cerraba, no me di por vencido, otro día volví a llamar y esta vez me comunique con el área de Personal,  invente el hecho que era un pariente y estaba solicitando un certificado de trabajo del señor Oscar R… ( yo sabia el apellido del viejo), me tomaron los datos y sin mucho tramite me dijeron que lo podía retirar en una semana, así lo hice y verifique  que en efecto trabajo allí  y se retiro al cumplir sus años de servicio.

Razones de trabajo hicieron que tuviera que ausentarme del país por un largo tiempo, la historia  había quedado en el olvido, hasta que regrese y un día retorne a aquel viejo bar, estaban los mismos dueños, cuando me reconocieron, uno de ellos se acerco con un sobre en la mano y me dijo:

Tanto tiempo escritor, pensamos que no lo veríamos más por aquí y no podría entregarle un paquete a su nombre. Recuerda a aquel viejo que solía sentarse con Usted, y por obtener un trago gratis le relataba sus historias, pues bien hace un tiempo me dejo esto para que se lo entregásemos, así que cumplo con su pedido.

Al quedarme solo, lo mire, era un sobre grande en donde se notaba que contenía algo con tapas duras en su interior, al abrirlo me encontré con lo que parecía un álbum de fotos y una nota   que decía:

“Escritor, le dejo lo ultimo que me quedo de aquellos  apasionados momentos, se que le dará el uso debido y que jamás lo utilizara para nada que no corresponda.  Le dejo el final del relato.

Como un sino inevitable de su familia, Estela regresando de un viaje por el interior, sufrió un accidente automovilístico, debido a que su chofer se quedo dormido, muriendo ambos en el acto.”

Nuevamente se me acerco el hombre:

.El viejo dejo de venir y al tiempo supimos que había muerto, espero que lo que le dejo le sea de utilidad.

Guarde el álbum para verlo con detenimiento en mi casa, eran aproximadamente unas cincuenta fotos de excelente calidad, comencé a mirarlas y efectivamente aparecía una mujer de gran belleza, sentada primero con anteojos  en su escritorio, luego de pie y tal como me había detallado el viejo, con trajes de época, como si estuviera modelando, y las del final eran absolutamente subidas de tono, con un solo detalle, a estas no se le vía el rostro,  pues estaban diluidas con un filtro, pero analizando un poco la secuencia   se podía adivinar  que pertenecían a la misma persona.

Por supuesto que no usaría nada para perjudicarla, todo  quedaría registrado  en el relato que me hizo el viejo, ahora al confirmar  que todo era verdad, me decidí a escribir un libro, agregándole personajes y situaciones, pero manteniendo la esencia del relato original, el que por suerte tuvo buena repercusión de críticos y de venta.


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