Un Amor Eterno Parte I

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Un amor eterno Parte I

Salía de mi adolescencia y aún no había tenido ninguna experiencia sexual, eran años difíciles los setenta porque los adolescentes y en especial las mujeres, no teníamos ningún elemento para informarnos sobre un tema que era tabú en cualquier casa bien constituida, según los cánones de la época. Me presento: soy  Irene, hija única, mis padres de clase media, que podría definir con un pasar aceptable, pues tenían un comercio de ropa el cual nos permitía vivir sin sobresaltos manifiestos, era lo que podría decir una niña aun en muchos aspectos y por supuesto, salvo charlas furtivas en el colegio o con Sofía, mi mejor amiga, todo lo referido al sexo era una incógnita.

En mis estudios, era aplicada, lo que me brindaba la tranquilidad respecto a mis padres, quien revisaban mis notas y que al cumplir sus expectativas, no me jorobaban en absoluto, pero claro mis hormonas comenzaban a manifestarse y sentía calores que no eran normales, Sofía más avispada, pues como su padre era médico, tenía acceso a libros que hablaban de temas sexuales o del cuerpo humano, estaba más enterada de estas cosas que para mí eran desconocidas. Es así que en los momentos que nos encontrábamos solas (que eran muchos, pues mis padres estaban mucho tiempo fuera), aprovechábamos para charlar de estos temas prohibidos.

Un día Sofía, llego agitada, subió la escalera y me dijo:

-     Hoy traje algo para que leamos.

Por su excitación,  me imagine que no era nada referido a nuestros aburridos estudios.

Dejo de lado sus cosas y extrajo un libro y lo tiró sobre la cama.

Me acerque y vi su título, que para mi era totalmente desconocido: El Amante de lady Chatterley de H.D Lawrence.

-     Y eso de donde lo sacaste y porque tanta agitación?

 

-     De la biblioteca de mi padre y estaba casi oculto en un rincón con otros, que supongo deben ser del mismo tipo y por lo que pude hojear el contenido es bastante especial.

 

-     Especial que quiere decir?, dije con absoluta ingenuidad.

 

-     Es la historia de una mujer de la alta sociedad inglesa que es infiel con su jardinero y por lo que vi lo que expresa, es bastante subido de tono.

 

Abrí grande mis ojos, yo nunca había leído ningún libro, que no fueran  novelas, que si bien hablaban de amor, no lo hacían de forma tan explícita y por lo que me decía mi amiga, sobre escenas de sexo o situaciones que si bien sabía, no imaginaba que se pudieran detallar tanto.

-     Lo que vi, me encanto y no puedo negarte que me aparecieron  sensaciones  casi desconocidas y mi emoción fue muy grande, dijo casi gritando, vamos terminemos con nuestros deberes y leámoslo  por favor.

Pensemos que en esa época, todo lo referido al sexo era tratado con mucho cuidado y para adolescentes como nosotras que ni siquiera nos habíamos masturbado, era toda una novedad, así que volando terminamos con lo que teníamos que hacer, para que nadie nos pueda reprochar nada y nos tiramos sobre la cama para leer, lo que para nosotras era toda una novedad. Empezamos y de a poco nos fue llevando a conocer la historia de Constanza, casada con Clifford Chatterley, un noble de la sociedad inglesa, quien va a la guerra y regresa cuadripléjico confinado a una silla e impotente, esto lleva a que, lo que ya se había insinuado, aun con el marido sano, el matrimonio se vaya desbarrancando.

Hasta aquí todo parecía normal y estábamos un poco desencantadas, pues esperábamos algo que fuera prohibido y nos mostrase cosas que eran totalmente desconocidas. Con la aparición de Oliver, quien al ser conocido de Clifford, obtiene el trabajo de guardia de la propiedad, las cosas cambian ya que Constanza llevada por la abstinencia sexual y la falta de experiencia (como nosotras), comienza un romance con este extraño y el relato de las escenas de sexo se hacen explicitas y muy descriptivas.

Ya estaban por regresar nuestros padres, así que guardamos el libro, a pesar que las cosas parecían ponerse más interesantes  y volvimos a ser las alumnas aplicadas que preparábamos nuestras tareas diarias. Al otro día en el instituto, comentamos el libro y estábamos muy excitadas para seguir leyendo lo que pensamos sería algo que nos podría abrir nuestra mente, con algo que era totalmente novedoso para nosotras.

Volando llegamos, cumplimos con nuestros deberes, con lo que teníamos varias horas para avanzar con la lectura, seguimos adelante y mientras leíamos, notamos un calor enorme en nuestros cuerpos, con lo cual nos quitamos la vestimenta, quedando en ropa interior. La descripción de la relación entre Constanza y Oliver era minuciosa y sin darnos cuenta entrelazamos nuestras manos y de pronto Sofía, apoyo sus labios sobre los míos, lejos de rechazarla y gobernada por una enorme calentura, que yo desconocía, le devolví el beso y nuestras bocas quedaron adosadas la una sobre la otra. Este fue el  primer beso que ambas compartíamos, fue hermoso y el tiempo que duro nos pareció  eterno, el hecho de estar en ropa interior, nos permitió sentir el roce de nuestra piel que ardía al contacto inédito de los cuerpos. De pronto llevadas por lo prohibido que estábamos haciendo, nos separamos bajando la vista para no mirarnos, tomamos la ropa nos vestimos y sin hablar nos  despedimos hasta el otro día.


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