UNA PROMESA- UNA VIDA- UNA DEUDA (2-1)

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                                      UNA  PROMESA- UNA  VIDA-UNA  DEUDA

                                                                     (2-1)

 

El  niño  se  llamaba  Irían  y  la  niña   Saray.  Nacieron  en  España, (Tenerife).Fueron  creciendo, llenos  de  amor. Cada  uno   en  puntos  diferentes, pero  dentro  de  la  misma  Isla. A  la  edad  de   3  años, sus  padres  por  motivos   de  trabajo  decidieron  mudarse  a  la  Península. Coincidiendo, tanto  en  la  capital, como  en  el  barrio.

El  niño  llamado  de  nombre  Irían , en  su  otra  vida  anterior, había  sido  Hugo  Fran. La  niña  llamada  Saray, había  sido  en  su  vida  pasada,  Samuel. En  esta   nueva  etapa, no  se  conocían, ni  tenían  ningún  recuerdo  uno  del  otro.

Volvieron  con  todos  los  recuerdos  de  su  anterior  vivencia,  olvidados. Teniendo  a si,  una  nueva  experiencia  sin  ataduras  de  ninguna  clase. Dándoles  la  oportunidad  de  ser  en  esta  vida, únicos  en  sus  decisiones, dándoles recuerdos  nuevos  sin  ser  obligados, ni  sufrir  por  sus  errores  anteriores.

Las  dos  familias  se  mudaron  a  Granada (Zaidín). Los  padres  de  Irían  en  los  edificios  llamados  las  Torres. Los  de  Saray, una  calle  más  abajo  de  esos  edificios. No  fueron  al  Jardín  de  infancia, pues  sus  madres  decidieron  no  perderse  nada  de  la  primera  etapa  de  sus   crecimientos.

 Al  cumplir  6  años, tanto  Irían  como  Saray, empezaron  su  formación  en  el  mismo  centro  de  estudios, pero  en  clases  diferentes. El  primer  encuentro  que  tuvieron  fue  un  pelotazo  de  Irían  en  la  cabeza  a  Saray.

Saray  desde  entontes,  le  declaro  la  guerra   a  Irían. A  partí  de  ese  momento  empezaron  a  tener  enfrentamientos  los  dos. Donde  hizo, que  cada  vez  estuvieran  mas  unidos  y  uno  pendiente  del  otro.

Irían  un  día  le  pego  un  chicle  en  las  trenzas, otro  día  le  llamaba  pecosa  y  se  reía. Un  día  le  quito  el  cuaderno  de  los  deberes  y  otro  el  lápiz, a si  una  tras  otra.

Saray  no  se  quedaba  corta. Le  puso  pegamento  en  su  silla. Al  levantarse  se  le  rajo  el  pantalón. Le  escondió  la  mochila, dejándolo  en  la  calle, no  pudiendo  entrar  en  su  casa, pues  llevaba  las  llaves  dentro, castigándolo  sus  padre, por  perder  la  cartera.

Sin  darse  cuenta, cada  vez  sentían  la  necesidad  de  saber  que  estaba  haciendo  cada  uno, cuando  no  se  encontraban  cerca, con  quien  se  encontraba  o  sencillamente  solo  querían  verse, sentir  que  estaban  a  la  vista, uno  del  otro.

Cuando  Saray  se  acercaba  a  un  chico  y  Irían  lo  veía, se  ponía  tan  furioso  que  planeaba  su  próxima  travesura. Cuando  era  Saray  era  la  que  veía  a  Hugo  con  una  chica, estallaba  en  una  gran  rabieta, tirándose  dos  días  sin  dirigirle  la  palabra.

Irían  en  sus  vacaciones  escolares  siempre  había  ido  a  ver  a  sus  abuelos. Cuando  entraba  en  un  cuarto  que  siempre  solía  estar  cerrado, veía  una  foto  antigua, donde  estaban  dos  niños  . Uno  subido  a  la  espalda  del  otro, riéndose   los  dos.

Se  podía  tirar  toda  la  tarde  mirando  esa  imagen. Al  verla  le  producía  una  inmensa  melancolía. Sentía  que  esa  foto  le  pertenecía. Deseaba  llorar  y  solo  le  infundía  una  nostalgia  que  le  inundaba  su  ser. Transmitiéndole  una  gran  pérdida, unida  a  un  gran  dolor. Pero  siempre  terminaba  en  su  mente, la  imagen  de  Saray.      


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