La secretaria Mercedes

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
11872 visitas

Marcar como relato favorito

Un día miércoles, en pleno centro de Santiago, fui a buscar una información y unos documentos que requería. Llegue a esa oficina y me atendió una guapa secretaria de nombre Mercedes. Apenas la vi, mis ojos se desviaron hacia sus enormes senos. Reconozco que experimente una erección fuerte e instantánea. Le pregunté sobre la información que necesitaba y respondió rápido a mi solicitud, pero esos documentos que yo necesitaba requerían de más tiempo para conseguirlos, así que me quedé esperando en aquella oficina.

Mientras mercedes seguía absorta en el computador yo estaba excitadísimo imaginando las miles de posiciones en que me la follaría. Mi calentura era tanta que tuve que cubrir mi erección. En un momento le pregunté a ella si había algún baño cerca para ir. Me respondió que al fondo de aquel pasillo había un baño y ella me autorizo a ocuparlo.

Ya en el baño me mojé el rostro, ya que estaba calentísimo, y me serené un poco. Volví a la oficina. Me acomodé nuevamente en aquella silla algo reclinable y seguía mirando esas enormes tetas de la secretaria Mercedes.

En un momento dado vi que ella empezó a mirarme y a ponerse nerviosa. De repente, ella se levantó de su asiento, se acercó hacia mí. Todo el movimiento lo hizo tan rápido que no alcancé a taparme mi enorme erección. Mercedes se acerca, se ríe y me dice: es super rico lo que alcanzo a ver. En ese instante ella me señala mi abultada erección y además el cierre del pantalón se había bajado un poco. Me levanto, le digo me tienes completamente caliente y le beso el cuello y luego le chupo esas ricas tetas. Me bajo el pantalón y hago que mercedes me haga unas ricas mamadas. Ella no opuso resistencia y me la mamaba salvajemente. Luego le quité su calzón, le acaricié sus labios vaginales y luego su clítoris y empecé lentamente a penetrarla y luego salvajemente. Mercedes gritaba y gemía de placer. Cada vez que la embestía ella me arañaba la espalda y yo más fuerte la poseía. En menos de 10 minutos ella empezó a correrse abundantemente y a dejar todo el suelo mojado con sus fluidos. Estuvimos teniendo sexo salvaje por un buen rato hasta que yo noté que ya casi me vaciaba. Se lo dije y me dijo: córrete adentro. Minutos después ella empezó a tener intensos orgasmos y yo empecé a correrme lechosamente dentro de ella.

Fue una experiencia excitante, salvaje y que se volverá a repetir ya que mis documentos al fin los conseguí, pero más adelante vendré por otros más.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed