LA CANTANTE 2 (FINAL)

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El amplio vestíbulo del hotel Ritz de Barcelona en el que se encontaba recepción, todavía conservaba su majestuosidad y su señorío de antaño, a juzgar por sus inmensas columnas de estilo neoclásico. el cual evocaba otros tiempos de gran esplendor.Dicho hotel había albergado a personalidades de toda índole; desde artistas hasta políticos; y en algunos años se había celebrado el Premio Ondas de Radiotelevisión Española, o el Premio Planeta de literatura; así como durante la Primera Guerra Mundial había tenido de clientes a espías de todos los paises de Europa.

Alberto tal como había planeado se inscribió como cliente con la única pretensión de entrar en contacto con Claudine Ferrand. Todavía no sabía cómo la iba a abordar, pero el hecho de estar tan próximo a ella le hacía sentir una emoción indescriptible de un modo similar a la de un adolescente ante su primer amor.

Con toda probabilidad Claudine estuviera ausente del hotel duranta varias horas dedicada a visitar los lugares más emblemáticos de la ciudad, mas el profesor de música la esperó pacientemente en la sala de estar de aquel lugar, hasta que un atardecer por fin vio aparecer a la cantante francesa que iba en compañía de una mujer algo mayor que ella. 

Evidentemente la cantante ya no era ninguna jovencita. Pues aunque conservaba su peculiar estilo jovial de su época dorada su cabello mostraba alguna que otra cana, pero seguía tan atractiva como siempre. Ambas mujeres se dirigieron a la amplia sala de estar para descansar de la excursión del día, y Alberto de una manera disimulada las siguió hasta allí. Una vez en la sala de estar el hombre reparó en un piano que había en un extremo de aquel sitio y entonces le vino una idea. Se sentó frente al instrumento, y como tenía buen oído, empezó a tocar una de las canciones que tiempo atrás había interpretado Claudine llamada LA VIRGEN DE LA MAR,seguida de la VIDA EN ROSA.

Claudine, al oir aquellas canciones se dio por aludida, y se levantó de su asiento como impulsada por un resorte y fue hasta donde se hallaba el músico.

- Usted me conoce -  le dijo Claudine en un susurro al profesor en francés.

- Sí en efecto. Yo me llamo Alberto y soy profesor de música. Usted tiene una voz especial, y por ello no la puedo olvidar - se sinceró él.

A la cantente le brillaron los ojos de satisfacción.

-Tenía, tenía buena voz - respondió ella con humildad.

-Para mí usted siempre será una gran cantante, y una mujer con gran sensibilidad.  ¡Se lo digo yo que entiendo de música!

- Es usted muy amable.

Alberto se ofreció como acompañante de aquellas dos damas, a lo que ellas lo aceptaron de buen grado. Pues lo veían todo un caballero y el profesor de musica pensó que tal vez podría intimar más con la cantante. Así que al día siguiente Alberto las llevó a visitar los edificios de estilo modernista de la capital, empezando por el Palacio de la Música Catalana.

- Este es nuestro templo de la Música; aunque ha habido gente que no les ha gustado este estilo modernista. El Modernismo es un movimiento cultural nacido a finales del siglo XlX y muy querido por la alta burguesía de la ciudad en aquellos años, el cual está inspirado por la Naturaleza. Y es sensual y musical. - les explicó Alberto en un alarde de erudición.

Las dos mujeres, asentían en silencio, pero Alberto no dejaba de mirar a los ojos de Claudine.

En otra ocasión el profesor de música las llevó a comer una paella en un buen restaurante de la Barceloneta, sonde se solazaron con aquella especialidad. Pero en un instante que la hermana de Claudine se fue al lavabo, Alberto, tomó la mano de la cantante y le dijo:

-Supongo que te habrás dado cuenta de que no he dejado de mirarte durante todos estos días.

- Sí, me he dado cuenta.

- Esto es porque percibo tu manera de ser, y me interesas mucho. Creo que si nos conocemos mejor y hacemos una vida en común podemos ser muy felices. ¿Aceptas?

Claudine se sintió azorada, y se irguió en su asiento.

- Verás. Yo, yo...Nosotras. Mi hermana y yo somos de una familia muy pobre. Éramos catorce hermanos, y mi padre era marmolista. Y no sé si sabes que yo nunca me he querido casar ni tener hijos, a pesar de que muchos hombres de éxito han querido hacerme su esposa...

- No, no lo sabía.

- Lo que dice Claudine es verdad - interrumpió la hermana de la cantante llamada Marie-. Claudine es una mujer muy insegura, y sólo se sentía realizada cuando cantaba. Esta ha sido siempre su gran fuerza. Pero para formar una familia ella nunca se ha visto capaz para emprender esta tarea. Asi que usted es mejor no se haga ilusiones con mi hermana.

Alberto se sintió desinflado. Era como si se hubiese dado contra una pared.

- ¿Y puedo saber el por qué no te has querido casar con nadie? - inquirió el profesor a Claudine.

-¡Porque mi padre no me queria y me maltrató psicológicamente mucho! - estalló ella-. Un padre es una referencia afectiva buena o mala. Y si ha sido mala como es en mi caso, esto a una mujer es posible que le haga sentir fobia al matrimonio.

Este era el gran secreto que escondía la gran cantante Claudine Ferrand. Se crecía en sus canciones; llegaba a lo más alto de su carrera artística para compensarse de la mala educación que había tenido que soportar de su prognitor. 

                                                          FRANCESC MIRALLES


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