Comenzando a ser swingers Parte 7 y final

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Con mi esposa Victoria habíamos ido al motel para tener nuestro primer trío con mi amigo Gustavo. Y ya habíamos pasado cuatro horas teniendo sexo total entre los tres. Y por supuesto que ya estábamos cansados, sedientos y hambrientos... pero cuando Victoria le mamó la verga al camarero que nos llevó lo que pedimos y después con la boca todavía llena de su semen fue a darme primero un beso a mí y así sentí el olor y el sabor fuerte del semen del segundo desconocido que se venía en la boca de mi esposa, en el mismo día. Eso me volvió loco de placer, no sólo por saber que mi mujer le acababa de mamar la pija a otro y frente a mí, sino porque también era un nuevo y desconocido semen para mí. Era delicioso y muy morboso todo lo que hacíamos. Mi esposa sabía de mi placer por chupar una verga y sentir su semen, y eso ya lo había visto ella en lo que hicimos más temprano con Gustavo, pero también sabía que me vuelve loco que ella sea una puta caliente. Todas nuestras fantasías se estaban haciendo realidad a partir de ese día.

Después que me besó, Victoria también besó a Gustavo y le compartió el sabor y el olor del semen del camarero y de mi saliva. Ni qué decir que eso nos puso hirviendo a los tres. Mi mujer estaba hecha una verdadera puta y gozaba libremente de lo que hacíamos, sabiendo que nunca habría reclamos ni dudas ni faltaríamos a nuestro amor y nuestro matrimonio. Era lo mejor que habíamos hecho.

Por supuesto que los tres empezamos a tocarnos, a sobarnos, a olernos, a chuparnos. Por momentos no se sabía qué mano tocaba el cuerpo de quién, o qué lengua nos chupaba. Lo único que sí podíamos diferenciar era el cuerpo de piel suave de Victoria y por supuesto sus pechos y pusa. Y pronto Victoria se sentó encima de la verga de Gustavo y sin que ellos usaran sus manos, su pija entró directo en la pusa de mi esposa. Ella empezó a rebotar, a brincar sobre la pija de Gustavo y con una mano le agarraba un pezón y se lo retorcía, y con la otra le agarraba muy fuerte los huevos. Se notaba que ella estaba en un momento en que el placer de él no le importaba tanto como el de ella. Al cogerse a Gustavo más parecía que ella lo usaba como se usa un dildo y no que estuviera cogiendo con un hombre... eso me encantó... y como tenía la verga dura a más no poder, me puse atrás de ella. Le empujé la espalda e hice que su culo quedara expuesto. Le abrí las nalgas y vi su ano rosado y lampiño, y escupí mucha saliva y con mis dedos hice que le entrara en el recto. Me llené de saliva la verga y puse la punta en la entrada de su recto, y empujé. Lo hice algo duro y mi verga entró en un sólo movimiento hasta el fondo de su intestino. Su ano abrazaba mi verga rosada y ver cómo le entraba en el culo a mi mujer me fascinó. Era la primera doble penetración que tenía mi esposa. Por supuesto que ya lo habíamos hecho antes con los dildos que tenemos (y que usamos para penetrarnos ambos) pero era la primera doble con un hombre real. Gustavo se quedó quieto y era Victoria la que hacía el movimiento para meter y sacar su verga de la pusa y en parte eso hacía que también mi verga le entrara y le saliera del culo. Nos tomó unos minutos tener un buen ritmo, pero al fin lo logramos. Victoria tuvo dos orgasmos más antes que Gustavo la llenara de semen -otra vez- en la pusa, y de que yo le soltara mi semen adentro de su culo. 

Gustavo casi que colapsó después de su orgasmo, y lo mismo nos pasó a Victoria y a mí. Ella se quedó sentada encima de él y con su verga adentro de la pusa, pero dobló su cuerpo y acercó su cara a la de nuestro amigo y se empezaron a besar. Yo me puse encima de la espalda de mi esposa y también acerqué mi cara a la de ellos... y nos dimos un beso los tres al mismo tiempo, y sacábamos las lenguas para llenarnos de saliva... y sentir la lengua de Gustavo llena de su saliva y de la de mi mujer y que era una lengua muy larga y muy suave, me encantó. En esa posición nos quedamos por algún tiempo. Hasta que Victoria dijo que ya no aguantaba estar así, tan doblada y con mi peso en la espalda. Entonces yo saqué despacio mi verga (que ya estaba aguada y pequeña) y Victoria levantó las caderas para que la verga miniatura de Gustavo saliera de su coño. Por supuesto que a ella le salía semen de la pusa y del culo, y el semen de Gustavo se mezclaba con el mío en los muslos de ella.

Por increíble que parezca, en las casi cinco horas que teníamos de estar cogiendo en el motel ninguno había ido a orinar, así que los tres dijimos casi al mismo tiempo que necesitábamos ir al baño. Por supuesto que los tres sabíamos de nuestro gusto por las lluvias doradas y por orinarnos (Con Gustavo lo hacíamos cuando éramos jóvenes y cogíamos juntos; y con Victoria yo le había enseñado cuando le conté mi historia sexual completa y a ella le encantó la idea de orinarnos) y nos fuimos juntos al baño. Desnudos (las tetas de Victoria se veían enormes y congestionadas y lo mismo sus labios vaginales y culo. Tanto ella como yo, nos quedamos irritados por los siguientes días). 

Victoria pidió que ella fuera a la primera que orináramos. Quería que Gustavo la orinara primero, después que yo orinara a Gustavo y que ella nos orinaría a los dos al mismo tiempo. Así lo hicimos. Gustavo la empapó con galones de orina, amarilla, caliente y muy olorosa. Deliciosa. Después yo apunté mi verga al cuerpo y pija de él y lo oriné. Y por último Gustavo y yo nos acostamos en el piso del baño y Victoria se puso arriba de nosotros, abrió sus piernas y se abrió la pusa... y primero sacó unas gotas, que se convirtieron en un chorro enorme de orina. Nos empapó. Y su orina se notaba muy caliente, pero de olor más suave que la de Gustavo. Incluso Victoria dirigió el chorro de su orina a nuestras caras y bocas y nosotros con el mayor de los gustos la recibimos y nos tragamos lo que pudimos. Fue delicioso, además que el olor que había en el baño era una peste deliciosa... a orina, a sudor, a vergas, a culos, a huevos sudados, a semen. 

Para terminar, Gustavo se bañó frente a nosotros y seguíamos admirando y deseando su cuerpo desnudo. Nos vestimos y nos fuimos. Así fue nuestro primer trío. Ya les contaré más adelante de todo lo demás que hemos hecho y que es 100% real.


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