Primer trío MHM 3

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Estaba decidido. El primer trío que tendríamos mi esposa Victoria y yo sería con Patricia. Ella llegaría a nuestra casa el viernes por la noche, cenaríamos, tomaríamos algo y seguro platicaríamos de todo para bajar la tensión, más que nada por el hecho de que Victoria era mi esposa y Paty había sido mi novia-amante por un par de años mucho antes de que Victoria y yo nos conociéramos. Y Patricia sí había sido muy importante en mi vida y nos quisimos mucho (además de haber tenido una vida sexual muy intensa entre nosotros) y por supuesto que todavía había "sentimientos" por parte de los dos. Pero todos estábamos conscientes de que era "cariño" y lindos recuerdos y que no podría haber nada romántico entre Paty y yo. Además, sería la primera vez que Victoria tuviera sexo con una mujer (aunque seguro que Paty tomaría al principio las riendas ya que ella sí había tenido sexo con más mujeres y tenía más experiencia).

Yo tenía los recuerdos sexuales con Paty muy claros en mi mente, no sólo por las fotos de ella desnuda que yo todavía guardaba (y que a mi esposa le encantaban) sino porque con ella yo había podido cumplir muchísimas fantasías sexuales como pareja. Ella era morena clara, de pelo muy negro y largo, no era una belleza, pero sí tenía facciones muy bonitas y atractivas, nariz recta y delgada, labios sensuales y siempre una mirada de picardía y sensualidad en sus ojos y su sonrisa era maravillosa, con una dentadura blanca y perfecta. Su piel morena era deliciosa de acariciar y muy suave y siempre olía a "mujer" (una mezcla entre perfume, sudor y el olor natural de la piel... y que me vuelve loco). De carácter fuerte pero muy agradable, educada, inteligente, de muy buen humor. Era una belleza de mujer, no sólo en lo físico sino en su forma de ser... y de tratarme. Era romántica cuando debía serlo y una verdadera puta en la cama. Era la mezcla perfecta entre una dama y una puta.

Delgada (con sólo una pequeña pancita) y de piel firme. Piernas delgadas, pero con una forma preciosa. Nalgas paraditas, aunque no muy grandes, cubiertas de una fina pelusa oscura. Pechos pequeños (comparados con los de mi Victoria y con otras mujeres que he tenido) pero muy ricos de agarrar y sus pezones, negros, paraditos, rugosos, que se ponen muy duros al mamarlos o pellizcarlos. Con bastante pelo negro en el pubis y rodeando sus labios vaginales, y conmigo no se rasuró las axilas, así que tenía una cantidad muy rica de pelos largos y negros y que hacían que su sudor a mujer se sintiera delicioso al oler sus axilas y chuparlas. El culo negrito y rodeado de pelitos, muy arrugado, apretado. Total, que era la mujer perfecta para que Victoria confirmara su bisexualidad en este trío.

Patricia amaba el sexo vaginal, masturbarse, que le metiera la verga en el culo y también le encantaba que yo me viniera en su boca cuando ella me mamaba la verga, que, aunque no es muy larga sí se la metía toda. Quizá es la mujer que mejor me ha mamado la verga. Así que teníamos una vida sexual muy variada, haciendo de todo lo que se nos antojaba a los dos. Veíamos mucho porno y ella me contaba de sus experiencias pasadas y yo de las mías. Era muy, muy parecida a Victoria... siendo la principal diferencia sus cuerpos. Así que tendría desnudas, en la misma cama, a una morena y a una rubia. A una chichuda y otra con pechos mucho más pequeños. 

Ese viernes todo se fue dando más rápido de lo que pensamos. Después del primer trago de whisky, Patricia se acercó a Victoria y sin decirle nada la comenzó a besar directamente en la boca. Primero con los labios y después ya se metían las lenguas y se llenaban la cara de saliva. Y casi al mismo tiempo las dos estiraron sus manos para tocar y apretarse las tetas por encima de sus vestidos. Yo estaba en éxtasis viendo a mi esposa rubia morrearse con mi ex morena. Patricia había tomado la iniciativa, pero Victoria no se quedó atrás y también fue activa y casi agresiva y se notaba que las dos estaban hirviendo la una por la otra. Incluso yo sentía que Victoria deseaba sexualmente más a Paty que lo que sintió con Gustavo... y eso era fascinante. 

Las dos vestían falda por lo que sus piernas quedaron muy accesibles a las manos de las dos. Se sobaban los pechos y después las piernas... y metieron sus manos bajo la falda de la otra... y se notó en la actitud de las dos que ya se habían tocado las pusas, que se las estaban sobando y metiendo algunos dedos. Yo ya sentía el olor de sus pusas y también oía el ruido a líquido que producían sus dedos al entrar en esas vaginas preciosas. 

Sin dejar de besarse ni de meterse mano se fueron desnudando poco a poco. En un momento ya estaban las dos en brasier y calzón y eso hizo resaltar aún más la diferencia de color de sus pieles y de sus cabellos. Las dos tenían ropa interior súper sexi y femenina, como que si hubiera sido un concurso de moda para ver quién tenía el brasier y el calzón más sensual. Era un sueño hecho realidad... para los tres. 

Fue Victoria la que rompió el beso y fue bajando su cara, su nariz y su boca por el cuerpo de Patricia, pero sus manos no dejaban de acariciarla toda y especialmente meter sus dedos por un lado del calzón de Paty y tocar su pusa y meterle varios dedos (yo recordaba la pusa de Patricia como de labios más pequeños que los de Victoria, muy apretadita y pequeña y con el clítoris sobresaliente y listo para ser mamado). Paty también sobaba todo el cuerpo de mi mujer y le metía los dedos en la pusa. Paty con mucha maestría le desabrochó el brasier a mi esposa y sus tetas grandes, gordas, blancas y de pezones enormes y muy rosados quedaron a su vista. Paty miraba sus pechos como con incredulidad... con un brillo de deseo sexual en sus ojos... y se puso a amasarlos muy duro y los apretaba y no le cabían en sus pequeñas manos... y pronto se puso a mamar los pezones y parecía que nunca se saciaría de chuparlos. Victoria también le quitó el brasier a Patricia y vio y acarició sus pechos morenos, mucho más pequeños pero deliciosos. Y por momentos una le mamaba las tetas a la otra y después cambiaban y era la otra la que se metía los pezones en la boca. Se estaban llenando de saliva los pechos y les brillaban y se veían deliciosos (yo mientras tanto tomaba todas las fotos y videos que podía. Paty sabía que eso me encantaba).

Después de un rato muy largo de meterse mano en las pusas y chuparse los pechos, se pusieron en posición 69, y a olerse y acariciarse las pusas por encima de los calzones...

Continuará...


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