Primer intercambio de esposas Parte 2

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Los días y noches que faltaban para que Victoria fuera a tomar café a la casa de Sandra, los pasamos cogiendo como conejos... y fantaseando con ella... e indirectamente con su esposo Miguel (Victoria lo conoció hacía unos 10 años y no sabía cómo estaba ahora). Pensamos de todo y deseábamos hacer de todo con ellos... en la misma cama. Así que llegó el jueves y Victoria se vistió muy femenina... y sexy. Muy elegante y "discreta" en cierta forma, pero al mismo tiempo con ropa muy sensual y que resaltaba sus pechos enormes, su pelo rubio y ojos verdes y ella casi siempre usa pantalón, pero decidió usar una falda corta, como la que usó Sandra en la reunión de amigas. Y se puso el brasier y el bikini más femenino y sensual que tenía; transparentes y con detalles de flores bordados en las orillas. Se puso un poco de desodorante y perfume, pero muy poco. No quisimos ocultar el olor natural de su cuerpo y que sabemos que si a nosotros nos excita mucho, seguro a los demás también (ya lo habíamos confirmado en los tríos con Gustavo, Paty y Alicia que quedaron encantados y muy excitados con el olor de la piel, de las axilas, del culo y de la pusa de mi esposa).

Victoria estuvo "tomando café" con Sandra como por 3 horas y cuando al fin salió me llamó y me dijo que no me contaría nada de lo que pasó o de lo que habló con Sandra, hasta que nos viéramos en la casa. A mí el tiempo se me hizo eterno para conocer qué había pasado, y por mi mente aparecían imágenes y pensamientos de todo tipo.

Sandra recibió a Victoria y estaba vestida casi igual. Era como que si se hubieran puesto de acuerdo en el tipo de ropa que usarían... y hasta parecía que las dos estaban así para "seducir" a la otra. Sandra recibió a Victoria con un gran beso casi en la comisura de sus labios y con un abrazo que hizo que los pechos de las dos se aplastaran y ambas los sintieran grandes, gordos y muy firmes. Y tanto Sandra como Victoria tenían un botón de las blusas abierto de más, así que sus brasieres se veían en parte. La piel blanca de mi esposa seguro contrastaría con la morena de Sandra. Y seguro que los pezones rosados de Victoria también contrastarían con los que seguramente eran morenos, o café oscuro o casi negros, de Sandra. Y así fue. Negros.

La plática inicial fue de unos 30 minutos. Se pusieron al día de sus vidas. Sandra contó de Miguel y Victoria de mí. Sin embargo, las dos hacían comentarios "raros" para una plática normal y lo que se contaban o se preguntaban cada vez era más íntimo y personal. Sandra enseñó muchas fotos de Miguel y Victoria las mías y de ella (así mi mujer pudo confirmar que Miguel seguía muy parecido a lo que ella recordaba, no muy atractivo ni de cara ni de cuerpo, pero nada desagradable, al contrario, podría muy bien ser un excelente amante). En media hora ya parecían más que amigas, confidentes. Y de los temas normales de un matrimonio pasaron a contarse cosas más íntimas y por supuesto que el sexo salió a relucir. Contaron, quizá sin muchos detalles en ese momento, de qué hacíamos como pareja, qué nos gustaba, cada cuánto lo hacíamos, las posiciones favoritas, etc. Nada escandaloso, pero poco a poco empezaron a profundizar y a abrirse más sobre lo que decían. Se contaron que las dos se masturbaban y compartieron las técnicas para hacerlo y qué les producía más placer. También que Miguel y yo nos pajeábamos mucho y que teníamos grandes fantasías sexuales... y ese tema de las fantasías abrió más las puertas. Se contaron que todos veíamos porno y nos encantaba... y que el porno que más nos excitaba era el de sexo grupal, tríos e intercambios de parejas. Eso dio pie a que hablaran de la bisexualidad. Y ambas dijeron que les "atraía" tener sexo con otras mujeres. Victoria todavía no le contó a Sandra de los tríos con Paty y Alicia; pero Sandra sí le confesó que ella había tenido un poco de sexo con algunas de sus compañeras de colegio (Victoria nunca se imaginó en esos tiempos que algunas de sus amigas fueran lesbianas o bisexuales, así que fue una sorpresa para ella... y también un tip de con quién podríamos coger en el futuro, ya que a algunas de ellas sí las conocía y tenía contacto más o menos seguido).

El olor a sexo en la sala se empezó a sentir. Seguro salía de las pusas de las dos. Victoria me contó que para ese momento ella ya estaba hirviendo y con la pusa empapada y seguramente muy apestosa... y que seguro que la de Sandra también. Y que si el olor era tan fuerte, implicaba que la pusa de Sandra olería tan delicioso como nos gusta.

En un momento, Sandra se levantó sin decir nada y se fue a su cuarto. Cuando regresó traía varios dildos... supuestamente para enseñarle a mi mujer lo que usaba para pajearse. Victoria sin ninguna timidez los agarró y tocó, y estaban pegajosos (seguro de haber sido usados en la pusa y culo de Sandra... y quizá también en el culo de Miguel) y hasta los olió deliciosamente. Sandra parecía feliz con lo que Victoria hacía y se lo dijo... y ambas se dieron cuenta que los pezones se les notaban incluso bajo la tela de los brasiers y las blusas. Eso confirmó que Sandra tenía pezones igual de grandes y duros que los de mi esposa. Victoria contó que nosotros también usábamos dildos y que nos encantaban, especialmente para fantasear que eran vergas de otros hombres (y Victoria insinuó no muy sutilmente que yo también los usaba en mí... abriendo la puerta del tema bi en hombres. Habíamos fantaseado que Miguel sería bi también).

Estaban sentadas la una junto a la otra en el mismo sillón. El café ya se había enfriado, pero el ambiente estaba más caliente a cada minuto. Sandra agarró un dildo, rosado, recto, no muy grande ni largo... y que se parecía mucho a mi verga y Victoria así se lo dijo a Sandra. Ella respondió que era su preferido... y le preguntó a Victoria si no quería probarlo (y no se refería a "prestárselo" a mi mujer para que lo usara después en nuestra cama y conmigo). Sandra le dijo que lo sintiera allí mismo, que era delicioso, que no lo pensara... que total, eran amigas.

Victoria no le contestó, simplemente se puso de pie, se levantó la falda dejando ver su bikini, se lo hizo para un lado y su pusa peluda y rubia y empapada quedó frente a los ojos de Sandra... y su olor estalló en su nariz. Victoria se empezó a sobar la pusa con el dildo y con una mano se abrió los labios vaginales... y poco a poco se lo metió hasta el fondo. Todo frente a Sandra, que sonreía y se veía feliz.

Continuará...


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