Primer intercambio de esposas Parte 7

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Yo atrás de Sandra, apretándome a su espalda. Podía sentir todo su cuerpo temblar con cada puyón de mi verga. Era una pusa grande, pero en nada estaba floja, quizá no tan apretada como la de mi mujer, pero deliciosa y sentía que me "mordía" la verga con las pulsaciones y apretones de vagina que ella daba. Sí que era una mujer caliente y experta en el sexo. No podríamos haber tenido una mejor pareja para iniciarnos en el intercambio. En muchas formas era muchísimo mejor y más erótico que los tríos con Gustavo, Paty y Alicia... y Sandra y Miguel superaban con creces la calidad sexual de esos primeros tríos.

Yo me movía y metía y sacaba mi verga de la pusa de Sandra, muy despacio, lento, suave... pero hasta el fondo. Al mismo tiempo por estar en su espalda, sentía toda su piel contra la mía y podía agarrarle las tetas enormes y pellizcar sus pezones, sin perder el ritmo de la cogida que nos dábamos. Pero no lo podíamos negar y así nos lo dijimos, Sandra y yo estábamos admirando y gozando del espectáculo porno que nos daban nuestras parejas.

Sandra y Miguel ya habían intercambiado con otras dos parejas y tenido algunos tríos con hombre y mujeres, pero era la primera vez que lo que pasaba era tan erótico. Con las otras parejas, unas veces se iban a cuartos y camas diferentes y se juntaban después de coger. En pocas ocasiones cogieron todos en el mismo cuarto o la misma cama... pero parecía que estaban en diferentes lugares ya que cada pareja en una orilla de la cama y no hubo prácticamente ninguna interacción. Así que tanto para Sandra como para mí era la primera vez que mirábamos directamente a nuestras parejas coger con alguien más, al mismo tiempo que nosotros cogíamos. Era como ver una película porno y ser testigo al mismo tiempo que participante. Era maravilloso.

Y con mi verga entrando y saliendo despacio, para no apresurar los orgasmos, Sandra y yo nos contábamos lo que pensábamos y sentíamos de ver a nuestras parejas coger delante nuestro. Ser testigo del placer que da y recibe la pareja es un afrodisíaco tremendo. Yo veía a Victoria sudar, temblar, moverse con una verga ajena adentro. Era igual a cuando yo me la cogía a ella, sólo que ahora era otro hombre y otra verga la que le daba ese placer. Sandra hacía comentarios acerca de Victoria, sobre lo caliente y puta y deliciosa que era. Que le encantaba su cuerpo y cómo sus tetas rebotaban y se movían de arriba abajo y hacia todos los lados mientras ella se ensartaba la verga de Miguel.

Miguel sudaba y cuando tenía la cara llena de gotas de sudor, mi esposa bajaba su cara y lamía todo el sudor. Era sumamente erótico. Y aunque Victoria tenía las manos ocupadas apoyándose en el pecho de Miguel para poder bajar y subir en su verga, ella movía los dedos y sobaba y apretaba sus pezones (negros, rugosos, paraditos, duros y con pelos negros alrededor). Cuando la calentura le subió a Sandra, empezó un movimiento de rotación de sus caderas y yo lo sentía en mi verga, además me "mordía" con su vagina. Tenía un "perrito" maravilloso. Yo seguía agarrando sus tetas pero también sus nalgas y le tocaba el ano y sentía sus arrugas y los pelos mojados de su culo... y le metí un dedo y le entró muy fácil, así que también lo metía y sacaba.

Victoria empezó a venirse otra vez con la verga de Miguel... eso hizo que él ya no aguantara y los dos prácticamente al mismo tiempo se dijeron que ya se venían... él le empezó a echar el semen dentro de su pusa y parecía que no terminaría nunca... y Victoria se revolvía para sobar más su clítoris en el pubis de él y que su verga le diera un gran orgasmo entrando y saliendo de su pusa. Sandra también empezó a venirse con mi verga y mi dedo dentro del culo, y así me lo dijo; y casi que me gritó que quería sentir ya mi semen caliente dentro de su pusa. Así que me dediqué a tratar de venirme al mismo tiempo que ella y sí lo logramos. Sentí cada chorro de semen que salía de mi verga como que me la estuviera exprimiendo Sandra con sus contracciones vaginales. Coger con ella fue muchas veces mejor que coger con Paty, Alicia o las otras mujeres con las que he cogido en mi vida.

Las dos parejas nos quedamos en la posición en que estábamos. Victoria sobre Miguel, sólo que se dobló y ahora su cara estaba junto a la de Miguel, los dos tratando de recuperar la respiración... y se empezaron a decir cosas deliciosas sobre la cogida y a besarse, no tanto con pasión sexual sino más como con cariño-amor de esta nueva amistad que estaba naciendo entre los cuatro. Lo mismo hicimos Sandra y yo, sólo que yo besaba su cuello y sus orejas ya que estaba atrás de ella. Pero ni Victoria se sacó la verga de Miguel ni Sandra la mía. Seguimos así por varios minutos y seguro que ya nuestras vergas estaban chiquitas y encogidas dentro de las pusas de ellas.

Sandra y Victoria se miraron a los ojos y se rieron al mismo tiempo, con cara de niñas pícaras que acababan de hacer una travesura, juntas. Y es que cada una se había cogido al marido de la otra... y todos lo habíamos visto y participado. Fue un primer intercambio maravilloso. Y sin sacarse nuestras vergas (pobre Miguel porque tenía todo el cuerpo y el peso de mi mujer encima de él, mientras que yo estaba muy cómodo en la espalda de su esposa) ellas empezaron a "conversar" y a contarse todo lo que sintieron y hasta a "comparar notas" de lo que sintieron y las diferencias y similitudes entre Miguel y yo; y entre nuestras vergas y la "técnica" que teníamos para coger. Y ambas aseguraron estar muy satisfechas y que en realidad esto había superado con creces sus expectativas... y que por supuesto quedaban listas para seguir haciéndolo todas las veces que quisiéramos y pudiéramos. También ellas dos quisieron saber qué opinábamos Miguel y yo, y les dijimos lo delicioso que había sido y que estábamos encantados con sus cuerpos, su sabor, su olor, su forma de coger.

Después de varios minutos, Victoria se desmontó de Miguel y yo le saqué la verga a Sandra. Yo no perdí tiempo y me tiré encima de mi mujer, le di un gran beso de amor y le agradecí que fuera así de caliente... y le abrí las piernas y le empecé a mamar la pusa... y a sacar el semen que Miguel le acababa de echar adentro. Fue delicioso sentir el semen de ese otro hombre que se acababa de coger a mi esposa. Entonces Sandra fue con Miguel y después de besarle la boca, colocó su pusa encima de su cara y apuntó a su boca, se abrió los labios vaginales y mi semen empezó a caer en la boca de Miguel. 

Continuará...


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