Cuando el corazón habla y la mente escucha (1-2)

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Enviado el , clasificado en Amor / Románticos
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En poco tiempo pudo ponerse al día con los estudios y poder ir a la universidad, con tan solo un año de atraso para las cuentas y metas que Rafael se había planteado. Su idea desde que se puso enfermo, era estudiar medicina, especialidad cardiología. Quería ayudar a otras personas con el mismo problema que él.

Le hacía ilusión, ver las caras de las personas trasplantadas de algún órgano, cuando empiezan a darse cuenta, que tienen una segunda oportunidad. Cuando los rostros de los que ven la luz dentro de la oscuridad, empiezan a brillar de felicidad. El convencer a los familiares de que dar una chispa de luz de su ser querido, apunto de fundirse con el cosmos. Es una forma de seguir vivo dentro de otro cuerpo, aunque no esté con nosotros, seguirá estando dentro del sistema, dentro de la vida, dentro de la humanidad.

Un día estando en los jardines de la universidad, se quedo sin habla, sin poder respirar, sin aliento. Con un dolor en el pecho, al mismo tiempo que su mente no podía retirar su mirada de una hermosa joven. Ese día, sería el principio de lo que ocurriría más adelante.

Otro día estaban en la cancha de baloncesto y como si estuvieran unidos por un cordón invisible. La joven se sentó a su lado, pudiendo haberlo hecho, unos asientos antes del que se sentó. Los dos se miraron, pero ninguno pudo pronunciar palabra alguna. Rafael volvió a sentir como su corazón bombeaba a una velocidad inusual, fuera de lo normal.

Al día siguiente fue a su médico y este a revisarlo dijo que todo andaba bien. No encontrando nada de qué preocuparse. Pero en presencia de esta joven o cuando pasaba cerca, Rafael le faltaba el aire y  su mente era un manojo de voces y pensamientos adstratos, que no podía descifrar. Solo encontraba silencio dentro de su cabeza, conforme la muchacha se iba alejando de él.

Un día lo invitaron a una fiesta en uno de los pisos de sus amigos. Cuál fue su sorpresa al encontrarse con la joven dentro. Esta vez, decidió que tenían que conocerse y hablar entre los dos. Acercándose, mientras le temblaban las piernas, pidiéndole a dios que no se quedara parado y que no tartamudeara.

--¡Hola! Soy Rafael, perdona que me presente, pero, te llevo viendo varios días por el campo, y deseaba acércame a ti ¿Cómo te llamas tú?

--Me llamo Anaïs, estudio también aquí, medicina, igual que tú. Yo también te he visto por los alrededores del campus y me has llamado la atención.

A partí de ese momento se hicieron inseparables, ¿a todos los sitios?, procuraban ir juntos.

 


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