Cuando el corazón habla y la mente escucha (1-4 Final)

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Seguidamente, los dos se quedaron profundamente dormidos, uno al lado del otro. Al despertarse, sus miradas se cruzaron, mirándose fijamente, dándose los buenos días con una sonrisa, al tiempo que Anaïs lo miro y le dijo;

--¿Puedo preguntarte una cosa, que anoche me quede dormida, pensando?

--¡Por supuesto!, para ti no tengo secretos. Contesto Rafael……

--He visto que tienes una cicatriz en el lado del corazón. ¿Qué te ocurrió?

--Cuando era un adolecente, me puse enfermo. Cogí Anginas de pecho, junto con una Neumonía, muy fuerte. Las consecuencias fueron nefastas. A raíz de coger esa enfermedad, me daño el corazón. Con el tiempo me fui poniendo cada vez peor, hasta tal punto que para sobrevivir, necesitaba un trasplante. Un corazón de otra persona. Una chispa de vida de alguien que la iba perdiendo, al tiempo que yo empezaba a recuperar la  esperanza. Al principio uno siente culpa, siente pena, llora por esa persona. Que sin conocerla, siente su perdida, añora no haberle dado las gracias. Al mismo tiempo la nota como si fuera un guardián, una parte de uno, de un mismo ser dividido, pero ha la vez, unido dentro de ti.

Mientras Rafael hablaba, Anaïs lo miraba, al tiempo que sus ojos se iban inundado de lagrimas. Rafael la miraba, pero ni por un momento podía imaginar lo que en los siguientes días pasaría. Anaïs lo beso y le dio las gracias por ser agradeció, por tener en la memoria el donante. Por querer ayudar a otros enfermos como él y sobre todo…. El aprovechar la segunda vida que alguien le regalaba.

Anaïs se sincero con él. Contándole que su hermana mayor tuvo un accidente de coche, muriendo y que era donante de órganos. Le conto que un día su hermana discutió con sus padres, porque quería irse a vivir al extranjero, exactamente Canadá. Sus padres le prohibieron que se fuera sola a la aventura. Sin nada ni beneficio. Su hermana había conocido un chico por internet y quería irse con él, sin conocerlo, ni saber nada del. Discutieron muy fuerte, su hermana cogió el coche y al poco tiempo llamaron del accidente. Mi padre es médico y como mi hermana era donante, sin avisarnos, el mismo le saco los órganos y realizo una de las  operaciones, referente de los trasplantes de los órganos. Mi padre si conoce al recetor del órgano más importante, por lo menos, para mí. Mi padre se adelanto a mi madre y a mí. (Llorando le dijo), mi padre no me dejo despedirme de ella. No se lo perdonare. (Lloraba y lloraba). Todavía no lo he superado (mirándolo a los ojos le dice) tan solo desde que te conocí, siento que mi hermana está conmigo.

Pasaron unos días, yo diría, como una luna de miel. Unos días donde aprendieron como era realmente cada uno. Conociéndose, hasta el mínimo detalle. Anaïs, poco a poco le fue preguntando ¿cuándo lo operaron? ¿Qué día lo llamaron para decirle lo del trasplante? y si era hombre o mujer,…

Poco a poco empezó a atar cabos sueltos, donde averiguo mucha información de su enfermedad, como del trasplante.

A su regreso Anaïs lo invito a comer a su casa y para presentarles a sus padres como su novio. Al entra  le presento a su madre. Su padre todavía no había regresado del hospital. Cuando entro y vio a Rafael, no pudo pronunciar palabra. Era el receptor del corazón de su hija. Rafael también lo conoció como su médico, el que le realizo la operación. El que llevaba su caso. Ahora Rafael lo entendía todo. El llevaba el corazón de la hermana de Anaïs.

El padre no entendía nada.  No sabía cómo se habían conocido.  Era la primera vez que ocurría, encontrarse el receptor con la familia del donante, sin desearlo, ni investigar.

Rafael se le acerco, no teniendo más remedio que en presencia de su hija y su mujer, confirmar que Rafael llevaba el corazón de su hija. Anaïs, lo abrazo, lo beso, diciéndole, susurrando al corazón con la mano encima del pecho de su novio;

--No vuelvas a dejarme, no me abandones otra vez. Gracias hermana por reunirnos de nuevo y entregarme este amor. Al tiempo que besaba a Rafael en los labios. Terminando por fundirse en un gran abrazo.

 La madre se abrazo a su marido, dándole las gracias por estar de nuevo todos juntos. Por haber hecho que un pedacito de vida de su niña, estuviera en este momento con ella, tan cerca, tan cerca que pueda abrazarla de nuevo.   

 

                                                                                         FIN


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