CASTIGOS DE MADRE.

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En tiempos de mi niñez, los castigos eran diferentes. Sobre todo los padres no perdonaban que se desperdiciara ni un grano de centeno. Eso era una falta de las mas graves.El pueblo tenía un molino en el rio en que todos molían el pan y allí teníamos que ir por vez, cuando nos tocaba moler el pan para hacer las hogazas en el horno de casa.
Mi madre me cargo en la burra un saco de centeno y me mando al molino a molerlo, Monté en la burra y de caminito al molino estaba una rapaza cuidando las vacas, sentada encima de una pared. Baje de la burra para hablar con ella y deje que la burra sola que fuera al molino.
Como la chica me gustaba me enrolle y el tiempo se me paso volando. Hasta que ella me recordó el recado que tenía que hacer y que la burra se fue a su bola y podía hacer una burrada. 
Yo esperaba verle un poco mas arriba de la rodilla, pero ella se dio cuenta y me dijo que no se subiría mas la falda ni me enseñaría nada más arriba.
Frustrado y avergonzado salí corriendo, cuando llegue al molino la burra había tirado el saco al suelo y a mordiscos hizo un agujero en el saco y se estaba comiendo el centeno.
Para tapar el agujero, me quite la camisa y con eso pude arreglar un poco el desaguisado. Molí el pan y regrese a casa. 
Nada mas llegar mi madre se dio cuenta del desaguisado y me pregunto que había pasado para que el saco estuviera roto y faltara material.
Le conté que la burra se asusto y el saco se cayo al suelo y se rompió.
-A mi tu no me engañas y te puedo decir lo que te pasó. Estaba la rapaza de la Dominga en el prado cerca del molino y como se que tu bebes los vientos por ella, dejaste a la burra sola, tiro el saco al suelo
y se puso a comer el grano. La burra no es tan burra y eso ya lo hizo otras veces.
A las madres no se las engañaba fácilmente, tienen el poder de adivinamiento.
-Ahora como castigo, coge un caldero y una barredera y sal corriendo al molino y recoge todo el grano que quedara en el suelo que vale para dar de comer a las gallinas y que no quede ni un grano por recoger o el castigo será mayor y si tu padre se entera te puede dar un soplamocos.
Corriendo me fui a recoger el grano a mas de 2 km distancia hasta el molino. La perdida serían unos 2 k.de grano, cosa insignificante actualmente y esa noche me fui a la cama sin cenar para completar el castigo. Decían que el hambre espabila y así no cometería otro despiste.
Y yo era un chico con suerte que me defendía mi madre y me pasaba muchas de mis faenas a otros sobre todo sus padres con el cinto le sacudían de lo lindo.
Eran tiempos en que se valoraban mucho las cosas y nada se desperdiciaba y menos algo que se pudiera comer, bien las personas o los animales, todo se reciclaba y no había que recoger la basura.
A pesar de esas dificultades, creo que los de aquella generación valoramos más las cosas, ayudamos a los padres y hermanos y la mayoría somos de los del puño cerrado.
Eso es todo, pero hay mucho más. Hasta la próxima, saludos.


 

 


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