Mi voluptuosa enfermera

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Fui a un chequeo médico de rutina, pero llegué algo temprano. Me recibió la enfermera y me indicó que el doctor estaría en el consultorio en un par de horas, me sugirió actualizar el historial médico con mis datos y regresar más tarde si quería.

Detrás del escritorio no se notaba mucho, pero ella se levantó para guiarme hasta dentro del consultorio y pude observar su robusto cuerpo. Era una mujer en sus 30's, casi de mi estatura, con algunos kilos de más, su uniforme le quedaba perfecto y mientras avanzamos disfruté de sus curvas caminando detrás de ella.

Me senté en la camilla mientras me hacía algunas preguntas, me pidió que me quedara en bóxer para medirme, pesarme y examinarme. Me puse nervioso y mi cuerpo me traicionó, tuve una erección que traté de disimular, pero por su sonrisa creo que se dio cuenta.

Ella transmitía una energía muy sensual, su voz y sus toques, además con sus grandes atributos me tenía muy excitado, con la respiración acelerada. Me senté nuevamente en la camilla y ella indicó que su chequeo había terminado y del resto se encargaría el doctor, pero al intentar bajar de la camilla, me miró, señaló mi entrepierna y dijo "No señor, usted no se va a ir sin mostrarme eso". Pude notar en su rostro las ganas y mi timidez desapareció, quité mi bóxer y dejé mi erecto pene al descubierto.

Se acercó a mí y levantó su blusa, quedé impactado por el tamaño de sus senos, eran tan grandes que no cabían en mis manos. Nos besamos mientras manoseaba sus tetas, estaba tan caliente que con una mano la tocaba y con la otra me masturbaba. Ella apartó mi mano de mi miembro y dijo "Yo me encargo". Sus manos eran suaves, me masturbó por unos segundos y luego metió mi pene en su boca.

En mi barrio una vez escuché "las gorditas lo chupan rico" y con ella quedó más que comprobado. Me dio una mamada increíble, se veía tan hermosa metiéndoselo hasta la garganta y babeando, usaba la parte interna de sus cachetes, balbuceando lo rica que estaba mi verga. Si seguía me iba a hacer acabar, así que la detuve, terminé de desnudarla y la recosté de lado en la camilla.

Su gigante trasero quedó frente a mí como un monumento a la belleza de un cuerpo natural. Pude ver también su deliciosa vagina, estaba muy mojada y no dudé en lamer su humedad. Solo di unas lamidas y me pidió que parara, "Necesito tu verga, métela ya". 

Metí mi pene en su interior y pude percibir cómo su cuerpo sufrió un escalofrío. Ella se agarraba cómo podía mientras yo entraba y salía de sus entrañas. Sus gemidos eran suaves, eran más como suspiros de placer. En un rato sus ojos parecían desorientados, su cuerpo se movía con espasmos, noté mayor humedad y viscosidad en su vagina, ella había experimentado un orgasmo. Seguí con más fuerza y sentí que yo también estaba por acabar. 

Lo saqué y me aparté, ella se dio prisa y se arrodilló frente a mí. "Dámela aquí" repetía jadeando en voz baja mientras apretaba sus tetas. Me masturbé enérgicamente viendo esa espectacular imagen y me vine sobre ella. 

Caí de rodillas a su lado y nos volvimos a besar, ella observó el reloj, me empujó y rápidamente comenzamos a limpiarnos y vestirnos, sin percatarnos de que había transcurrido una hora y el médico u otro paciente podría llegar.

Salimos del consultorio como si nada, esperé un rato, el doctor llegó y tuve mi consulta. La enfermera había anotado su número telefónico en un fragmento de papel por si quería volver a verla. Le dije "Por tus enormes, redondas y hermosas nalgas, te juro que volveremos a vernos".


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