Mi hija fue la causa del divorcio.

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Tengo una hija de 9 años y su inocencia fue la causa de mi divorcio.

Hace unos años llegó una nueva vecina al edificio.  Joven y muy guapa no pasaba desapercibida sobre todo con su ropa deportiva.

La encontré un día en el portal y parecía que estaba llorando, por lo que me preocupé por ella entregándole un paquete de pañuelos. También conocí a la madre y la verdad que no se parecían en nada. Ella me dio las gracias, pero me dijo que era por la alergia y te puedo decir que su hermosa sonrisa me volvió tonto y loco.

Un día no pude más y me acerqué a ella, a pesar de ya estar casado y con una hija. Es increíble lo que una frase en un papel elogiando su preciosa sonrisa puede hacer, sobre todo si es consentido por la otra parte.

Mira que mi cuerpo es bastante normal y no tiene nada de especial que no tengan otros hombres, mientras ella tiene un hermoso cuerpo y un pelo corto que le queda muy bien.

Aun así tuvimos varios encuentros y a pesar de ser bastante cuidadosos, mi mujer sospechó de mí.

Un día aprovechando un viaje de mi esposa para ver a su familia con la hija de ambos. Colocó una cámara oculta en la habitación. Mira que la vecina entró en casa y se desnudó para luego tumbarse en la cama de matrimonio, y comencé con un masaje de su espalda seguido de su trasero y nalgas. Utilicé un consolador a pilas para darla más placer y después nos dejamos llevar, sin saber del ojo indiscreto. Por esas imágenes mi mujer pidió el divorcio.

Ahora bien, mi hija vio la película Toy story y quedó bastante impresionada y pensaba que los muñecos de su habitación cobraban vida cuando ella iba a la escuela. Así que me pidió ponerle una cámara en la habitación para grabar su habitación mientras ella estaba en la escuela. Me pareció gracioso y accedí, pero al mismo tiempo que compré la cámara compré varios muñecos de pilas y con control remoto y los hice mover por la habitación.

Cuando mi hija volvió quedó en estado de shock al ver los muñecos moverse, esa anécdota fue muy divertida. Sin saber que esa misma cámara la utilizó mi mujer posiblemente con otros motivos, pero acabó viendo algo que también la dejo en shock.

Mira que en las ruinas de Pompeya hay murales de personas teniendo sexo y los turistas fotografían, pero esas imágenes no son tan ofensivas como ver a tu marido con la vecina.

¿Y que fue de la vecina?, después se cambió de barrio tras lo sucedido y varias veces nos encontramos, pero ya no nos hablamos. A veces nos saludamos y otras veces no decimos nada. Pero siempre que nos vemos hay miradas, aunque sean incómodas.


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