LA PIRULETA.

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El matrimonio es difícil.
 Más ponerse de acuerdo.
Si Antonio dice que es blanco
María dice que es negro.

Si el marido no cede
ella le manda a la calle.
— Tú no tienes razón
lo mejor es que te calles. 

Antonio sale a la calle
se pone a deambular.
Hace un frío que pela
y se refugia en el bar.

Empieza tomando copas
el hombre no se da cuenta.
Que sí regresa borracho
la tendrá con la parienta.

Pilló una buena castaña
que casi no podía andar.
Por si esto fuera poco
le dan ganas de mear.

Agarrado a una farola
se saca la piruleta.
Forma un enorme charco
que llega hasta la cuneta.

Una mujer que llegaba
a esa hora de trabajar.
La pobre pisa el charco
y se empieza a resbalar.

Resbalando, resbalando
se va hacia la cuneta.
Al pasar cerca de él
le agarra la piruleta.

—No seas impetuosa
que me la vas a arrancar.
Piensa que la necesito
al menos para mear.

El hombre pide perdón
por caer en su meada
La mujer le perdonó
pero la tiene agarrada.

_ Vivo muy cerca de aquí
me debes acompañar
En el estado que estamos
nos tenemos que duchar.

Se ducharon los dos juntos
¿Qué más podría pasar?
¿Lo normal en estos casos? 
Se pusieron a rezar...

Rezando fueron felices
por la noche y por el día.
El no regreso a su casa
se olvidó de la María.

 

 

 

 

 


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