Y así comienza

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Abro los ojos, aunque la oscuridad me envuelve se que los tengo abiertos. Oigo sonidos que previenen de todos lados y de ninguno a la vez. Siento mi cuerpo ligero, me creo flotar en la ingravidez de algún lugar que no he visto nunca, o al menos, no he visto nunca de manera consciente. Oigo susurros que son traídos por una sustancia fría y cálida a la vez, ¿cómo es posible? Dónde estoy y en qué momento son preguntas a las que no tengo respuesta.

Enfoco mi vista hacia lo que parece ser un diminuto punto de luz, la sensación de lejanía es abrumadora, parece tan lejano, que ni en una vida infinita sería capaz de llegar hasta él. No obstante, siento la imperiosa necesidad de llegar a ella, mi deseo es más fuerte cada vez y siento un impulso que me hace avanzar hacia ella. Ese diminuto punto de luz que era pequeño hasta hace un instante, es ahora algo mayor y emite una luz ligeramente más intensa.

Oigo de nuevo sonidos confusos, percibo tonos distintos, ¿Quiénes o qué sois? Mi pulso se acelera con una mezcla de curiosidad y miedo a la par. Siento de nuevo el impulso de seguir yendo hacia la luz, pero… no quiero irme de aquí…

Aquí estoy bien, me siento en paz, desde que he sido consciente de ello me siento en paz…

Un nuevo impulso propiciado por una fuerza implacable que me empuja sin poder evitarlo, hace que ese punto de luz sea ahora gigantesco.

Hay algo, hay algo más allá de esa luz…

Una forma que no soy capaz de comprender y que creo, que al igual que yo, él, me ha visto. Ha debido de verme porque se agita y el sonido vuelve ahora más fuerte e intenso que antes, oigo sus voces dentro de mi, pero no consigo entender lo que dicen.

No os entiendo…

Por favor… quiero quedarme aquí…

Mis palabras parecen ser inaudibles para ellos, porque por más que suplico, ellos no cejan en su empeño de llevarme a donde quiera que estén. Me resisto con mis últimas fuerzas, si me acerco más a esa luz, todo, habrá terminado…

Siento de nuevo el impulso, mi cuerpo se rinde y deja de luchar en contra, abandono mi voluntad a lo que quiera que el destino me haya preparado.

La luz se acerca…

Es… enorme…

La atravieso y siento frío. Quiero gritar, pero no puedo. Ellos están aquí conmigo, siento su agarre repugnante y como tiran de mí sin poder hacer nada por evitarlo.

Quiero gritar, pero no puedo…

Siento el frío recorrer todo mi cuerpo…

Oigo lo que parecen unas risas, oigo también algo parecido a un llanto. Quiero respirar, pero me es imposible, quiero gritar, pero no sé cómo hacerlo. Entonces, sin previo aviso algo entra por mi nariz y siento que extrae algo de mi interior.

Duele… duele, pero…

Al fin…

Al fin siento el aire entrar en mis pulmones, siento como se llenan y por alguna razón, lo único que consigo emitir a través de mi boca… es un llanto. Un llanto que inunda el lugar donde estoy, haciendo que mi cuerpo entre de nuevo en calor con algo con lo que me han rodeado.

Poco a poco me voy tranquilizando, lo cierto, es que aquí no se están tan mal…

Siento un pesado sueño, mi cuerpo se rinde al esfuerzo que acaba de realizar.

Estoy agotado…

El sopor se adueña de mí. Me dejo llevar…

- Aquí tiene a su bebé, señora López.

Son las palabras que oigo, antes que caer dormido en los brazos de mi madre.

 

Puedes disfrutar este relato en audio en mi canal de Youtube:

https://youtu.be/QEfq211hSxA

 


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