Vamos a ser novios (parte dos)

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Después de esa primera vez, solo tuvimos alguna oportunidad de rozarnos y besarnos, su padre la marcaba de cerca. Hablábamos por teléfono, pero le pedía que borrara todo por las dudas, de solo hablar me calentaba y ella con la pregunta y temas del noviazgo que por supuesto yo no quería entrar en tema.

Hasta que por fin a lo quince días otro domingo de futbol, su papa y amigos otra vez a la cancha diciéndole que cerrara a eso de las cuatro de la tarde.

Cuando llego esta hora y gracias al invierno el cielo se puso gris y se oscureció el día, a las cuatro y media otra vez nos encontramos en el sitio baldío, nuestro recibimiento fue con un beso de lengua, la saliva enseguida recorrió nuestros labios.

Yo, te extrañe mucho, estas hermosa.

Mar, si yo también, no aguantaba más, mi papa vuelve como a las diez de la noche, mami se fue a un cumple con mi hermanito.

Yo, entonces podemos disfrutar un poco más.

Mar, si si, cerré el portón de ingreso, me encantan tus besos, me gusta, has besado a otras.

Yo, quiero tocarte – bueno dijo –

Mis manos desabotonaron su camisa, levantaron su corpiño dejándome ver dos tetas chiquitas pero redondas, de inmediato baje para besárselas chupándole los pezones, y subía para besarla.

Yo, puedo un poco más abajo.

Mar, sisisiiiii bueno haaaaaa no te olvides soy virgen

Yo, me fui arrodillando deslizando mi lengua y manos por su vientre, cintura, muslos, llevándome hacia abajo su joggings y bombacha, la humedad y aroma de su vagina pusieron mi pija a mil, su entrepierna blanca con esa mata de bellos negros hicieron que mi lengua la disfrutara hasta mi nariz se impregno de esa humedad vaginal, literal le chupe la concha.

Busque algo para acostarla y solo encontré parte de una caja rota de cartón, la lleve un poco más adentro del terreno y entre unas matas la hice acostar, que belleza, acostada, abierta, le quite el joggings y las zapatillas abriéndola las piernas me baje hasta las rodillas el pantalón y mi verga estaba a mil.

Mar, que grande la tenes, no me va a entrar, me va a doler.

Yo, no te preocupes – al momento que la acariciaba digo, te meto la punta, si no te gusta te la saco.

Mar, bueno si como quiera.

Me acomodé entre sus piernas flexionadas, roce con la cabeza su escasa matita abriéndole sus labios mayores y cuando percibí la aberturita le metí la cabeza la cual se perdió cuando entro.

Mar, haaaaaaaaaaaaaaa  dueleeee haaaaaaa

Y empuje hasta que entro la mitad, levanto sus piernas y las abrió, y ahí me deje caer metiéndosela hasta el tronco de un seco, nos quedamos inmóviles para que ella se tranquilizara, y la clave un poco más, entonces después se la saqué.

Yo, te gusto Marti, mira cómo te desvirgue.

Mar, ella se tocó y se miró y un hilo de sangre salía de su vagina, si me gusta.

Se la volví a meter hasta el fondo empujando en cada envestida, para sacársela y ponerme un forro, antes de volver a ensartarla, contemplé su cuerpo sobre el cartón, sus tetas rojas por las chupadas y besos y vagina rosada por los jugos y sangre y la volví a clavar hasta que acabamos.

Intento hablar de noviazgo pero lo evité…


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