Sube la bilirunina

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-Cuéntame, adelante, no tengas miedo.  

- No sé… pasó hace mucho tiempo… no sé si voy a poder. 

-Tranquila. 

Coge aire… suspira… se mansa el pelo… si, era dramática. Pero no estaba en terapia para eso. Acto seguido mira hacia la ventana para darle más suspense y ve a una paloma corriendo. 

…Todo comenzó hace unos años, cuando me fui de excursión con un par de amigos. Corrijo, éramos más que eso. Contactaron conmigo vía tinder y nos convertimos en inseparables: cocinamos juntos, cagábamos juntos, salíamos y entrabamos de la casa a la misma vez. Sí, es lo que piensas: teníamos 3 wáteres, 3 vitros y 3 puertas para cada sala. Alquiles Talón era arquitecto. Todo pasó un finde que fuimos a visitar un pueblo perdido llamado Bilirunnina. Lo sugirió Mostacha mientras nos daba placer así que obviamente no pusimos pegas, aunque pegas si, pegar si le dimos… 

Nosotros fuimos tan campantes a ese misterioso y escondido pueblo, en el cual había un restaurante mediocre y una acera famosísima. Era todo muy raro. La gente no paraba de correr, todo el mundo corría y durante todo el tiempo. Bebés, tortugas, caracoles, personas haciendo cola, comiendo, besándose, ¡salvando a un moribundo en un accidente de tráfico! Cantaba mucho que éramos turistas porque era la única furgoneta  que no iba a tirones y por supuesto… que llevaba 3 volantes. Alquiles Talón era ingeniero mecánico. 

Bueno nos bajamos con calma y fuimos a comer al restaurante. Nos dieron un porridge de avena con tortitas de avena, para beber leche de avena y de fruta un plátano. Después de esta comida lo normal fue ir al aseo, pero fue muy triste porque era la primera vez que mientras expulsamos nuestros desechos estábamos separados. La distancia era insoportable, por lo que para calmarme cogí un cuchillo y me autolesioné. 

Después nos fuimos a pasear y a la hora de estar haciéndolo por la acera famosísima a ellos dos les dieron unas terribles ganas de… correr. Y se pusieron eufóricos, yo empecé a correr para seguirles la broma pero no paraba y yo iba a echar los pulmones. Así que les dije: 

-Cariños, ya vale ¿no?  

Su rostro se encendió y se puso agresivo. Hicieron un spinning y gritaron como gorilas. 

¿Qué puedes imaginar que pasó?  

Exactamente, mis inmunoglobulinas habían derrotado al virus virurunina. Nos contagiaron a la fuerza en el restaurante. ¿Te lo puedes creer? Me indigné mucho y puse una reclamación en atención al paciente.  

Intentaron convencerme con que correr es una forma de vida, que así se gana tiempo y años de vida, mejora la salud, que van a controlar el mundo... pero yo me mantuve firme como si pasara por al lado de un mendigo. Claro, eso no les gusto y me quisieron matar. 

Conseguí escapar. Nada complicado la verdad.  

¿Cómo? Llamando a mi madre que es francotiradora. Vino en un helicóptero y los mató a todos.  

- Ha conseguido terminar de contármelo, ¿cómo se siente ahora? 

- Con hambre, ¿puedo ir al comedor? 

La profesional suspiró y asintió, era el día en que más había progresado. 

 


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