Celeste

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Te digo que no sé cómo carajo llegamos a ese lugar, pero ahí estábamos los cuatro. Contentos hasta la manija te imaginaras. Era un departamento gigante de lo más concheto que podía haber. Había bastante gente, muchas minas, pedazos de mina. Pero lo mejor de todo es que en ese lugar, el que no estaba en pedo, estaba drogado, o las dos cosas. Algunos estaban tirados por los rincones apolillando mal, unas minas estaban bailando sobre unas mesas, va manoseándose entre ellas, y otros lo más campante aspirándose líneas enfrente de todos, a nadie le importaba un carajo, era la gloria. En una esquina había dos tipos prácticamente cogiendo, no nos interesó mucho ver eso, pero aparentemente, nos dijeron, que uno de los chabones era famoso. Bien machito frente a las cámaras, pero te digo que ahí se estaba prácticamente dejando romper el culo. Por qué esa era la otra cosa, había muchos famosos en el lugar, nosotros solo reconocimos un par nada más, pero había varios. Fue ahí, que mientras íbamos relojeando algún que otro conocido que la vimos. Nos costó reconocerla, pero cuando nos acercamos no nos quedó ninguna duda, era Celeste. Estaba tirada en un sillón sola, va había dos minitas medio cerca de ella, pero estaban hablando muy en la suya, y no le daban pelota. Se notaba, de acá a la china, que estaba recontra empepada. Como quien no quiere la cosa medio que nos sentamos alrededor de ella, nos miró de reojo y siguió en la suya, volando quien sabe dónde. Medio que la empezamos a chamullar un poco, y ella un poco nos respondía. En un momento dado, y te digo, ahora es cuando esto se pone interesante, la mina se incorpora y empieza a revisar, a tirar todo a la mierda de la mesita ratona que tenía enfrente y a putear, nos acercamos y hacemos que la ayudados a buscar vaya dios a saber que, hasta que ella dice

- Se acabó, se me acabo.

Ahí nos cayó la ficha, se había quedado sin merca. Entonces el Cholo, uno de los flacos con el que estaba, se levantó como una flecha y le dijo

- Dame dos minutos, que te traigo lo mejor para vos bebe.

Ella volviéndose a tirar para atrás en el sillón, le sonrió y le tiro un beso. El hijo de puta no tardo ni un minuto, no sé cómo carajo hizo, rompió el record Guinness a conseguir merca tan rápido, pero cuando volvió se le tiro al lado de ella y le mostro una bolsita, moviéndosela de un lado a otro frente a Celeste.

- Desde Colombia directo para vos hermosa.

Ella le volvió a sonreír, y le dio un golpecito, como para felicitarlo en la mano.

- ¿Queres que te arme una línea linda?

Le pregunto el Cholo cuando vio que la mina se había quedado sentada como esperando.

- Dale lindo, hacete una línea en la pija para mí.

Decir que cuando escuchamos esto nos miramos los cuatro, sufriendo un paro al corazón a la vez es decir poco, pero la mina se veía re consiente de lo que había dicho, nos miraba a todos con los ojos bien abiertos y con una sonrisa bien de puta. Todos sabíamos que esto podía terminar muy bien, o muy mal, pero alguien tenía que sacrificarse para ver si esta era cierto o no. El Cholo respiro hondo, se levantó, pelo la chota que ya la tenía más dura que la mierda, como todos los demás, al haber escuchado aquella propuesta, y, medio temblando, se hizo nomas la línea todo a lo largo de la pija, nos miró en silencio, como diciendo “recuérdenme como un héroe” y se le acerco. Celeste se incorporó, con el pulgar de una mano se tapó un orificio de la nariz, y con la otra le agarro delicadamente con dos dedos la cabeza de la chota, como una experta que sabía exactamente lo que hacía. No solo se la aspiro de una vez, sino que después le paso la lengua todo a lo largo limpiando lo que quedaba. El Cholo no acabo ahí nomás de parado simplemente porque dios es grande, ni un monje tibetano hubiera tenido tanto autocontrol. La mina se volvió a tirar para atrás en el sillón, limpiándose la nariz y cagándose de risa. Nosotros estábamos callados y duros en el lugar tratando de entender lo que había pasado, cuando la hija de puta, con una sonrisa nos dice

- ¿No habrá más chicos?

No llego a terminar la frase, que ya estábamos los cuatro, en pelotas de la cintura para abajo, rodeándola. Nos aspiró líneas a todos, y varias veces, y cuando se nos terminó, la mina nos siguió tranquilamente chupando la pija a todos. Llegamos a la conclusión que le gustaba tanto la merca como la pija. Fue una noche espectacular te digo, la pasamos genial y la mina la paso bomba también.


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