LOS RICHOS PICHONES.

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Empezaré por describir el lugar del suceso para que sea más fácil de comprender.
 El pueblo tiene una iglesia, como muchos de esos lugares de Castilla, con poca población del siglo XIII, del Románico, remodelada, con escalera de subida al campanario, este con cuatro huecos. Dos sin campanas, uno de sus lados da al tejado de la iglesia, el otro a una panera y al cementerio.
 En uno de esos huecos sin campana unas palomas hacen un nido el cual yo vigilaba para que al estar los pichones a punto de volar cogerlos y poder comerlos; El problema que no llegaba a ellos y tenía que ser ayudado por alguien más.
 Si lo contaba a un amigo corría el riesgo que tuviera que hacer un reparto de la mercancía y no estabas dispuesto a correr ese riesgo.
 Pedí ayuda a una rapaza mayor que yo que me ayudara. Subiendo encima de sus hombros llegaba a cogerlos. Ayuda denegada, nunca había subido al campanario y le daba mucho miedo. Con toda razón, si caías de esa altura al cementerio no te salvaba ni el tato.
Yo tenía un dinerillo depositado en un agujero de la pared, (que merece otra historia)
 Dos reales vencieron su miedo, ante un dinero tan fácil de ganar subió al campanario para prestar su apoyo. Al subir al hueco del campanario para coger los pichones, divisé al cura que venía a tocar las campanas para un oficio.
 Asustado, decidí escapar por el tejado de la iglesia y animé a la rapaza que me siguiera. Lo que hizo con mucho miedo
El cura al descubrirnos empezó a jurar en hebreo con amenazas y castigos, eso, aumento nuestro pánico y nos descolgamos a otro tejado, solo faltaba saltar al tejado de la antigua panera, lugar en que se guardaba el tributo de cereal a la iglesia que se pagaba en aquellos tiempos. Después saltar al cementerio y escapar
 Salté sobre las tumbas, la chica se asustó y dijo que era demasiado alto y no se atrevía. La animé poniendo los brazos y diciendo que se tirara de culo, yo la cogería en brazos, así no correría ningún peligro de hacerse daño.
 Cerro los ojos y se tiró de culo, yo me asusté y retiré los brazos y no amortigüe su caída, el culazo que se pegó casi resucita a los muertos, grita, llora, dice que se ha descuadrillado, que se ha matado. 
El cura desde el campanario pide ayuda a Dios y todos los Santos, yo salté la tapia del cementerio y escape al monte hasta que paso la tormenta y escampó un poco.
 Entre el cura y las vecinas la llevan a su casa, llamarón a la curandera, le puso unas ventosas, remedio que todo lo curaba, la pobre estuvo varios días en cama hasta que curaron sus males y pudo sentar el culo en el escaño. (Banco antiguo)
 Yo recibí un castigo, regañinas de muchos, incluidos los del cura, confesión, promesas de comportamiento y penitencia. Un poco tiempo funcionó, pero poco.
Eran cosas de niños con poca atención y mucha libertad. Los padres tenía que dedicar su tiempo a otras labores del campo para poder comer. Los hijos estaban en segundo plano.  
Un cariñoso recuerdo a esa chica que hace muchísimos años que no se nada de su vida y muy posible que no podamos revivir ni comentar esos recuerdos.

 


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