Desvaríos

Por
Enviado el , clasificado en Drama
144 visitas

Marcar como relato favorito

No recuerdo el momento de cuando perdí por completo mi capacidad de imaginar historias, romper los límites de la realidad e ir mas allá. Tampoco recuerdo el día exacto en el que se terminó de derrumbar mi zona de confort, quiero decir, estoy caminando en calles de arena desde hace muchos años. Yo comprendo lo que  usted me quiere decir cuando me pide que haga caso omiso a un entorno tóxico, pero ahora usted comprendame a mí, ¿cómo se supone que haga eso cuando ese entorno hace que sea menos doloroso vivir?. Ellos lo son todo para mí. No, no, no, no puedo vivir sin ellos, por más de que usted, doctora, intente demostrarme lo contrario. Si yo me alejo de ellos no hay manera de que sea feliz.

Ahora aquí mi problema del día de ayer, la razón por la que la llamé antes de encontrarnos hoy: Sucede que mi circulo "tóxico" finalmente se estaba armonizando, sin peleas de por medio o conductas negativas, "red flags" como le llaman ahora, jajajaja. Qué ocurrencias las de los jóvenes de hoy en día, están empecinados en recrear una lengua que lleva años, siglos empleada por generaciones y generaciones.

Perdón, me estoy yendo por las ramas.

¡Cuestión!... Cuestión que una vez las aguas estaban tranquilas, me encontré molesto con un amigo mío, porque, y escúcheme atentamente. Nosotros habíamos programado una salida importante, una totalmente distinta a las que solemos tener (bastante "aztecas") y yo estaba dispuesto a pisotear mi trastorno de ansiedad social, embarcarme entre la multitud de la ciudad caótica que es Capital, listo para la guerra solo y únicamente para poder hacer de aquel día, en uno especial para mi querido amigo... Sin embargo se canceló porque él no se sentía bien. Verá... Él es como yo, ¿sabe? como yo, a los dos nos faltan los mismos tornillos, entonces cuando leí su mensaje, un "no es una buena semana", no me importó. Yo sé muy bien lo que significa una semana complicada, entonces le di su espacio en los siguientes días. Le enviaba mensajes de texto recordándole lo cool que es y le compartía fotografías de nuestros momentos íntimos, en los que hacíamos payasadas, de ahí lo íntimo. Esperaba sacarle una sonrisa... Subirle el ánimo, sabe.

¿Que qué pasó entonces? Perdón, otra vez hablé de más. Verá, él no me contestó sino después de muchos días, cuando aún estaba activo en sus redes sociales. Tampoco le hice ninguna escenita porque entiendo que hay veces en las que necesitamos desconectarnos de ciertas personas, no porque nos cayeran mal o algo por el estilo, sino que simplemente es porque la batería social está agotada y necesita ser recargada con personas nuevas. No lo veo como algo negativo, más allá de lo que usted me diga. 

Su mensaje me decía que ya estaba mejor y me agradecía mucho mi apoyo. Nada más, ¿entiende?, ¡Nada más!. En ningún momento habló sobre retomar los planes de salir o para vernos proximamente, no, sino que en su lugar me regaló un par de mensajes que sonaban básicos, genéricos, una gratitud de la que no me había quedado conforme. Entonces me tomé mi tiemo en contestarle, habrá sido uno o dos días, pero con la mejor. Hablamos un poco y quedó todo ahí.

Llega el día de ayer, ¡Y a que no sabe!. Había subido fotos a su "instagram" de él en la ciudad de Capital, en los lugares a los que supuestamente visitaría conmigo. ¿Entiende?, ¿entiende mi crisis de ayer?.

Por eso hice lo que hice.

¡No, no, no. Cállese y déjeme terminar, carajo!. ¡Sí, lo maté!, ¿Y qué?.

 


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed